sábado, 24 de junio de 2017

El mundo de ayer

Título: El mundo de ayer. Memorias de un europeo.
Autor: Stefan Zweig.
Editorial: Acantilado.
Páginas: 546

Sinopsis

'El mundo de ayer' es uno de los más conmovedores y atractivos testimonios de nuestro pasado reciente, escrito además con mano maestra por un europeo empapado de civilización y nostalgia por un mundo, el suyo, que se iba desintegrando a pasos agigantados. Escritor extraordinariamente popular y testigo de excepción de los cambios que convulsionaron la Europa del siglo XX entre las dos guerras mundiales, Zweig recuerda, desposeído y en tierra extraña—en unas circunstancias personales de insospechado dramatismo—, los momentos fundamentales de su vida, paralela en mucho a la desmembración de aquella Europa central que se quería más libre y segura, al abrigo de la locura y la tormenta. El resultado es un libro capital, uno de los mejores de Zweig y referencia inexcusable para entender los desvaríos de un siglo devastador.

Opinión
Pero toda sombra es, al fin y al cabo, hija de la luz y sólo quien ha conocido la claridad y las tinieblas, la guerra y la paz, el ascenso y la caída, sólo éste ha vivido de verdad, así termina una obra a la que considero desde ya, y sin ninguna duda, una de mis mejores lecturas del año (por no decir la mejor). Zweig llevaba ya tiempo siendo uno de mis muchos autores pendientes (poco a poco voy tachando nombres de esa lista), pese a que ya había leído de él su biografía de María Antonieta y su novela Carta de una desconocida. Y consideraba que era uno de mis pendientes, pese a que ya me había estrenado con él, porque sentía (y aún siento) que no había explorado con la suficiente profundidad su bibliografía, la cual incluye biografías, novelas, ensayos, etc. Zweig fue un digno representante de su época y estas memorias son una prueba de ello.

No obstante, sería injusto con la obra y su autor el considerar El mundo de ayer como una mera obra biográfica o unas memorias sin más, básicamente porque no es, en mi opinión, ni una cosa ni la otra sino que es una mezcla de ambas. Tampoco creo que el centro mismo de la obra sea el autor, es decir, no es una autobiografía, sino más bien un retrato del espíritu europeo del primeros del siglo XX y de ahí que el subtítulo sea de lo más apropiado: Memorias de un europeo. Y es que Zweig habla de él como europeo y de una sociedad en Europa que nos puede parecer lejana, pero de la que en realidad apenas nos distancia 60 años y cuyo legado aún nos acompaña. Se trata de una sociedad europea que en 50 años experimentó unos cambios inimaginables tanto en lo político, lo social, lo económico, lo moral, lo cultural y, por qué no decirlo, lo emocional. Y Zweig, como austríaco, fue testigo de todo ello y en este libro se respira todo ello, pues el autor nos habla, en calidad de testigo, de todos esos cambios por los que pasó Europa y lo hace en un tono nostáligo, también preocupado (sobre todo por el futuro y las consecuencia de los cambios), un tono triste pero, sobre todo, pesimista. Y es el que el pesimismo del autor inunda sus páginas, lo cual no debe sorprender si tenemos en cuenta que fue ese pesimismo lo que le llevó a su destino final.

Leyendo este libro no he dejado de pensar en esa magnífica obra cinematográfica que es "Medianoche en París" de Woody Allen. Hay una parte en esa película en la que el protagonista es acusado de mirar demasiado al pasado, de sufrir ese "complejo de la Edad de oro" que esa sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Zweig parece sufrir ese complejo en su obra y se nota cuando en los primeros capítulos habla de su juventud en Viena. Esa maravillosa ciudad austríaca que a finales del siglo XIX rebosaba de cultura y de una sensación de seguridad y confianza en el progreso que desaparecieron tras el estallido de la Primera Guerra Mundial.

La prosa de Zweig es sencilla pero envolvente, sus memorias atrapan al lector desde las primeras páginas hasta la última y el lector tiene la sensación de estar viendo a través de sus ojos un documental en blanco y negro cuya voz en off nos va contado todos esos cambios experimentados en Europa. Y es esto lo que hace de este libro no solo una verdadera joya literaria, sino también una imprescindible fuente histórica. Una fuente histórica cercana en la que he disfrutado con los momentos en los que su autor nos narra sus encuentros con las grandes personalidades culturales de la época, a quienes humaniza de una manera en las que pocos podrían, así nos habla de Thomas Mann, Richard Strauss, Rodin o Sigmun Freud. Dioses del olimpo intelectual que ya ha desaparecido. Zweig hace, casi sin proponérselo, un alegato de la cultura por la que profesa un amor incondicional.

Zweig me parece un autor al que hay que leer sí o sí y por muchas razones, pero sobre todo porque antes de autor fue lector y, como lector, fue un apasionado de todo aquello que hoy se denigra o se reduce a un segundo plano: la cultura. Y porque fue, sobre todo, europeo en el sentido de que veía a Europa como una gran comunidad en la que todos los ciudadanos tenían cabida y todos aportaban algo. Lo dicho: imprescindible.

Adaptación

Recientemente se estrenó en España una película centrada en los últimos años de vida de Zweig, cuando se encontraba en el exilio en Brasil. Zweig era judío por lo que tras la subida al poder de Hitler y la promulgación de las leyes anti judías, Zweig se vio obligado a huir primero a Londres y luego a Surámerica para acabar en Brasil donde se suicidó. La película recoge esta última etapa de su vida y está dirigida por Maria Schrader y protagonizada por Josef Hader. Aquí os dejo el tráiler por si queréis echarle un vistazo.



viernes, 23 de junio de 2017

Homenaje a Jane Austen


Quizás algunos/as ya sabréis que en julio celebramos el bicentenario de la muerte de una de las escritoras inglesas más famosas: Jane Austen, quien murió el 18 de julio de 1817 en Winchester. Yo ya tenía planeado mi homenaje personal, que era el de visitar su casa en Chawton, donde escribió y retocó todas sus novelas. Sin embargo, haciendo una escaneo de los blogs literarios que sigo me he encontrado con una iniciativa que me parece increiblemente maravillosa, primero porque da a conocer a esta grandísima autora y, segundo, porque fomenta tanto su lectura como la visualización de todas las series y películas que se han hecho de sus novelas, que no son pocas... 

Como ya he dicho, este homenaje ha sido organizado por las chicas de Las Inquilinas de Netherfield, un blog literario maravilloso e imprecidible para los que disfrutamos de la literatura clásica. Y participar es muy sencillo, pues solo hay que leer y reseñar al menos una novela de Jane Austen ¿Quién no tiene hueco este mes de julio para leer a Jane? Pues eso... A cambio podréis ganar un maravillo libro de Jane Austen sorteado por las chicas del blog, quienes han hecho un gran esfuerzo para que estos libros sean los mejores. En cualquier caso, el premio para mí no es lo más importante, sino homenajear a esta autora que tan buenos momentos me ha dado con sus novelas.

Para más información os dejo el link del homenaje y os dejo en vuestras manos si queréis participar o no (yo no tendría dudas): https://inquilinasnetherfield.blogspot.co.uk/2017/06/en-julio-mes-homenaje-jane-austen-en-netherfield.html

martes, 20 de junio de 2017

La gramática del amor

Título: La gramática del amor
Autor: Rocío Carmona
Páginas: 296 págs.
Editorial: La Galera

Sinopsis

Tras el divorcio de sus padres, Irene es enviada a un internado del sur de Inglaterra al borde de un acantilado. Allí vivirá con gran dolor su primer desengaño amoroso, a la vez que ganará un inesperado mentor: Peter Hugues, el profesor más estricto de la escuela, se ofrece a enseñarle la «gramática del amor» a través de siete grandes novelas del género, desde Goethe y Jane Austen hasta García Márquez y Murakami. Irene se irá enamorando poco a poco de su profesor, mientras otro pretendiente misterioso aspira secretamente a su corazón.

Opinión

   Tenemos ante nosotros una obra tan simple como su propio nombre indica y, a la vez, sorprendentemente entretenida, amena y altamente disfrutable
    Cuenta la historia de Irene, una adolescente que se va a estudiar al extranjero por motivos personales, y la pobre chiquilla sufre un terrible y catastrófico desengaño amoroso, lo que lleva al profesor de gramática, un señor muy bien puesto y muy estupendo, a asignarle una nueva actividad extraescolar: la gramática del amor.
    Pero este señor era más de literatura que de lingüística y todavía no lo sabe, así que, gracias a sus indicaciones, paseamos por una serie de novelas (al estilo de "Las ventajas de ser un marginado") y sus correspondientes moralejas.
    La lista, si breve, contiene reconocidísimos autores, como Charlotte Brontë o Gabriel García Márquez.
    Aunque es altamente predecible en algunos momentos, la narración no deja de sorprendernos y en las casi trescientas páginas que tiene no nos da tiempo a aburrirnos, lo que hace que sea muy fácil y amena su lectura.
    El estilo no es ninguna maravilla, pero no nos equivoquemos: le da mil vueltas a las formas de las sombras, por ejemplo.
    He de decir que la novela tiene una serie de elementos que parecían guiños a mi persona, lo que hace que me haya gustado a mí, personalmente, porque me han sacado más de una sonrisa. Hablo de detalles como empezar las lecturas con Murakami, a quien había leído hace bien poquito; o que el grupo favorito de la amiga sea Muse, que ya es un cachondeíto personal más que otra cosa; además de, por supuesto, que se tratan temas literaturescos, que siempre atraerán a mi espíritu filológico. 
    Resumiendo: no es la obra de mi vida, pero es una lectura que acogí de muy buena gana y que he disfrutado de principio a fin.

Aquí la lista de libros que se tratan en La gramática del amor, por si alguno quiere aventurarse:
· Al sur de la frontera, al oeste del sol, de Haruki Murakami
· Orgullo y prejuicio, de Jane Austen 
· Carta de una desconocida, de Stefan Zweig
· Ana Karenina, de Leon Tolstoi
· El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez
· Las penas del joven Werther, de J. W. Goethe


sábado, 17 de junio de 2017

El día que me vaya no se lo diré a nadie

Título: El día que me vaya no se lo diré a nadie
Autor: Kiko Amat
Páginas: 213 págs.
Editorial: Anagrama

Sinopsis
Julián es un perdedor: es poco productivo, acumula discos y libros, trabaja en una librería de segunda mano, pasa las noches en el mismo bar de Gràcia y cuida de sus zapatos y camisas como si se tratase de personas humanas. Para él, su único refugio es un mundo paralelo que no hace más que confundir su paso por el planeta: su mundo paralelo, su mundo contable y los montones de discos que se acumulan en el suelo de su piso son las únicas verdades auténticas que Julián atesora. Octava pierde también, pero menos. Su trabajo, poner la voz en el metro, en los contestadores telefónicos y en incontables sitios más, ha ido erosionando su optimismo lentamente. Su vida no está en el mejor momento: Su novio la ha dejado por otra, sus amigos le han dado la espalda y todo se cierra en torno a Octavia como una telaraña de aburrimiento. Los dos converge en tres días de prisas, cruzándose sus vidas como una pieza peligrosa de Scalextric, pensando en huir de una Barcelona confortable, suave y aburridísima mientras en su carrera suenan las mejores canciones del mundo. Un libro, una cinta y una casualidad como tantas otras completarán este encuentro improvisto, dividido en fotogramas cortísimos, que cambiará, al menos por un momento, las vidas, decisiones y esperanzas de sus personajes.

Opinión

Ay, Kiko Amat, ese gran desconocido... Pero desconocido, desconocidísimo. Descatalogado, de hecho. Llevaba dos años detrás de leer este libro en concreto, dos años buscando por las estanterías de las librerías, sin éxito, y preguntando por él sin más intención que saber que realmente existe y no fue un sueño, y tenerlo en mis manos unos minutos, básicamente, porque la cosa estaba muy mala. Pero se ve que los Reyes Magos todo lo pueden, y tras reservarlo y esperar un mes enterito a que lo trajeran (que parece que lo hubieran hecho como los antiguos libros tipográficos del siglo XV), me regalaron estas 200 páginas de oro puro.

Ya tenía muy altas expectativas desde antes de tenerlo, pero la verdad es que mi amigo, el verdadero Julián Carax, no me ha decepcionado ni un poquito.

Nos alejamos de figuras literarias decorosas y de palabrejas rebuscadas que solo Borges conoce para adentrarnos en un realismo maravilloso, con todos sus segundos y todos sus minutos, con todas las divagaciones que se pueden hacer acerca de cualquier cosa insustancial una tarde tonta. A ver, os pondré en contexto: dos personajes principales, Julián y Octavia, cada uno por su lado, dos historias que se cruzan en determinados momentos, como es de esperar en estos casos; y un narrador, que yo lo tengo por un personaje más, aunque no físico, y que creo que es el mejor de todos. Doscientas páginas para tres días. Solo tres días. Y no se hacen largos. Largos se hacen los días en La cúpula, de Stephen King. Eso sí que era morirse de la mañana a la noche. Iban todos, los 987253498 personajes, arrastrando los pies por las calles de Chester's Mills. A lo que iba, dos personajes fracasadillos y, aunque muy mundanos, muy de a pie, también muy peculiares. Sobre todo él. Y, como decía, un narrador omnisciente, que muestra muchas veces un estilo más próximo a la expresión oral que a la escrita: hace referencias al lector, se pone a divagar sobre sus propios pensamientos, opina sobre los personajes, lo que les acontece y el contexto, se pierde a veces en la narración de los hechos... Una maravilla. Y eso de los pensamientos, por parte tanto de los personajes como del narrador, es una de las cosas que resaltaría de este libro, porque es muy difícil, MUY DIFÍCIL, llenar líneas y líneas con pensamientos ocurrentes, absurdos e incluso repetitivos a veces sin que se le haga pesado al personal (véase el caso de Katniss Everdeen, que se pasa las horas muertas pensando, y encima pensando pa' ná', porque después no hace nada de lo previsto o no llega a ninguna parte interesante). Y digo líneas porque -otro punto a su favor- el libro está dividido en capitulitos-itos: tres o cuatro carillas por regla general. Tanto es así que te acostumbras de forma que seis carillas ya te parece una barbaridad y estás desando meterle mano al siguiente capítulo. Estos capítulos están titulados con una o varias palabras que se encontrarán en el mismo capítulo, lo cual me daba una curiosidad terrible porque es imposible saber por dónde va a salir. Pongamos como ejemplos "Agamenón", "Orejas", "Lechuga" o "Vokuhila". 

Os voy a poner un fragmento al azar (prometo que ha sido al azar), para que veáis un poco el estilo:

      En el autobús hacia Gràcia, Julián se columpia en la barra con ambas manos mientras piensa en la situación. La forma en que su cerebro funciona es esta:
      Aparece la idea prioritaria.
    Las prioridades de Julián son como los temporizadores en forma de gallina que la gente tiene en la cocina. Uno lo pone en marcha para diez minutos y cuando han pasado suena un timbre y el reloj se para.
     Las prioridades de Julián tienen fecha de caducidad como la leche de vaca. Hay que utilizarlas en el momento o se ponen malas.
     Uno se puede tirar horas inventando metáforas sobre las prioridades de Julián.
     Es divertidísimo.
     Tenéis que probarlo un día de estos.

El autor tiene muchas ocurrencias divertidas y las descripciones se forman de detalles muy curiosos, nada estereotípico o común, nada que me haya encontrado antes. Por eso me ha encantado. Se sale de lo común. Y entra en un naturalismo extremo y de tú a tú. Y nos muestra la locura de un excéntrico y, si lo piensas bien, todos padecemos esa locura a diario. Imaginaos lo caótico que sería escribir todo lo que se nos pasa por la cabeza. Imaginaos que lo escribimos y después eliminamos la parte aburrida y nos quedamos con lo realmente interesante, con la esencia, con la crema pensativa. Imaginaos ahora que somos capaces de sumergir esos pensamientos en un contexto y hacer con ellos una historia. Eso es lo que hace nuestro Julián Carax.

Y hasta aquí todo lo que quería destacar. Como veis, he pasado un poco del contenido, de la historia en sí. Tres días pueden dar para mucho, sí, pero creo que este no es el caso, trascendentalmente hablando. Pero claro, tiene su historia, pasan sus cositas, despiertan la curiosidad del lector, ¿y qué pasó antes? ¿Y qué pasará después? Tres días. Tres días de nuestras vidas. Tres días moviditos, por lo menos. Pues eso. A mí esos tres días me van a acompañar mucho tiempo. Para mí, este libro es todo un acierto. Bien por Carax.

Una última cita antes de terminar: 

     Detrás de él, sus amigos cuchichean. Puede oírles con toda claridad. Cuchi-cuchi-cuchi.

En conclusión: altamente recomendable. Encantada de la vida me hallo con este señor. Palabrita.

P.D: Perdonad lo caótico del texto. Son los nervios. La emoción del momento. Ay.

viernes, 2 de junio de 2017

Como fuego en el hielo

Título: Como fuego en el hielo
Autora: Luz Gabás
Editorial: Planeta
Páginas: 670

Sinopsis


El fatídico día en el que Attua tuvo que ocupar el lugar de su padre supo que su prometedor futuro se había truncado. Ahora debía regentar las termas que habían sido el sustento de su familia, en una tierra fronteriza a la que él nunca hubiera elegido regresar. Junto al suyo, también se frustró el deseo de Cristela, quien anhelaba una vida a su lado y, además, alejarse de su insoportable rutina en un entorno hostil. Un nuevo revés del destino pondrá a prueba el irrefrenable amor entre ellos; y así, entre malentendidos y obligaciones, decisiones y obsesiones, traiciones y lealtades, Luz Gabás teje una bella historia de amor, honor y superación.

Los convulsos años de mediados del siglo xix, entre guerras carlistas y revoluciones; la construcción de un sueño en las indomables montañas que separan Francia y España; y una historia de amor que traspasa todas las barreras.

Opinión

Desde que leí Palmeras en la nieve, Luz Gabás se convirtió para mí en una autora de gran interés, de esas a las que seguir muy de cerca. Tal convición se vio confirmada cuando leí su segunda novela: Regreso a tu piel, que me tuvo atrapada de principio a fin. Ambas novelas se caracterizaban por tener un argumento muy bien construido, con historias profundamente emotivas y personajes difíciles de olvidar. De ahí que estuviera deseando que saliera su nueva novela y que nada más adiquirirla me hundiera en sus páginas, dándole prioridad por encima de otros libros que llevaban tiempo en mi lista de pendientes. Desafortunadamente, he salido algo decepcionada..

En Como fuego en el hielo, Luz Gabás vuelve a contarnos una historia de amor, como ya lo hiciera en sus otras dos novelas, ambientada en un contexto histórico de lo más interesante: mediados del siglo XIX, con las guerras carlistas como telón de fondo. Sus protagonistas son Attua, un muchacho del norte de España que buscar tener un futuro brillante como su tío, y Cristela cuyo sueño es salir del pueblo en el que había sido criada por una familia adoptiva que poco la apreciaba. Una pareja de jóvenes enamorados a quienes el destino va a jugarles una mala pasada. Pese a que Luz parece repetir la misma fórmula que en sus anteriores novela, esto es, el de narrar una historia de amor en un contexto histórico apasionante, lo cierto es que en esta ocasión el resultado no ha sido tan positivo como en sus anteriores trabajos, pues algo ha debido de fallar para que al final el lector se quede con esa sensación de instatisfacción.

Creo que uno de los problemas principales de esta novela es que el romance es demasiado evidente y, prácticamente desde el principio el argumento se hace del todo predecible lo que inevitablemente le resta emoción al resto de la narración. Y sí, es cierto que por norma general estas historias son muy predecibles, pero con las otras dos novelas Luz había sido capaz de generar una gran expectación en mí, las historias no eran tan predecibles y el final, dentro de los tópicos de estas novelas, no habían sido tan evidentes. En esta ocasión, Attua y Cristela se quieren desde el principio y el lector sabe que inevitablemente algo va a pasar que les va a separar y que el resto de la historia va a centrarse en las idas y venidas de estos dos personajes, hasta el punto de que todo lo demás es demasiado secundario. 

Y ese es precisamente el otro fallo que le veo a la novela, que la autora se centra demasiado en la historia de "desamor" de los protagonistas, olvidando por completo todo el contexto histórico en el que se supone que se ambienta la novela (al menos así parece que se da a entender en la sinopsis). Ni las guerras carlistas, ni siquiera el tema de los baños, parecen tener importancia pues su presencia se va difuminando a medida que se va desarrollando la historia. A mí parecer, hubiera sido más interesante si Attua hubiera tenido una mayor conciencia ideológica y hubiera participado en el conflicto carlista, en lugar de ser un mero testigo de las andadas de su amigo; o si la autora hubiera ahondado más en el tema de los baños y la influencia económica que éstos tuvieron en ciertas comarcas del norte de España. Pero desafortunadamente, todo esto se queda en un segundo o tercer plano y la atención solo se centra en el amor imposible de unos personajes a los que les falta pasión. 

El final de la novela es frío y predecible. Algunas líneas argumentales parecen estar poco trabajadas y me da la sensación de que la novela en sí está menos elaborada, se nota una cierta dejadez... Le perdono a Luz este pequeño tropezón y no por ello voy a dejar de leer sus historias, pero sí que en este caso me ha decepcionado un poco. Espero que no le ocurra como a María Dueñas, cuya primera novela me pareció fantástica, pero que luego solo ha tratado de demostrar que no es una autora de una única novela, con poco éxito a mi parecer. 

martes, 30 de mayo de 2017

Travesuras de la niña mala

Título: Travesuras de la niña mala
Autor: Mario Vargas Llosa
Editorial: Alfaguara
Páginas: 380

Sinopsis:
¿Cuál es el verdadero rostro del amor? Ricardo ve cumplido, a una edad muy temprana, el sueño que en su Lima natal alimentó desde que tenía uso de razón: vivir en París. Pero el rencuentro con un amor de adolescencia lo cambiará todo. La joven, inconformista, aventurera, pragmática e inquieta, lo arrastrará fuera del pequeño mundo de sus ambiciones. Testigos de épocas convulsas y florecientes en ciudades como Londres, París, Tokio o Madrid, que aquí son mucho más que escenarios, ambos personajes verán sus vidas entrelazarse sin llegar a coincidir del todo. Sin embargo, esta danza de encuentros y desencuentros hará crecer la intensidad del relato página a página hasta propiciar una verdadera fusión del lector con el universo emocional de los protagonistas. Creando una admirable tensión entre lo cómico y lo trágico, Mario Vargas Llosa juega con la realidad y la ficción para liberar una historia en la que el amor se nos muestra indefinible, dueño de mil caras, como la niña mala. Pasión y distancia, azar y destino, dolor y disfrute... ¿Cuál es el verdadero rostro del amor? 

Opinión:
Hay libros que, en ocasiones, es mejor no leer. Y no porque el libro sea malo o porque no diga nada. Más bien por todo lo contrario. Eso pasa con "Travesuras de la niña mala," de Vargas Llosa, donde el maestro nos lleva a recorrer y reconocer el verdadero amor. Vargas Llosa se escuda en una historia de amor y erotismo, con algunas dosis de humor y mucho de tristeza, para mostrarnos la realidad de Ricardo. Un oscuro traductor e interprete con una profesión que refleja a las claras qué será su vida: la narración de los sucesos del otro.

De la otra: Lilly, la chilenita, la guerrillera. La peruanita Otilita de la que se enamorará de crío y que le acompañará toda su vida. La niña mala que amarga la vida del “niño bueno”. Pero que le da los mejores momentos de su vida. Que le absorbe y anula. Que se aprovecha de él. Que juega con él. Una historia tan imposible que nos permite vernos reflejados en ella ya que ¿quién no ha tenido su “niña mala”?. Una guerrillera que haya destrozado su alma hasta convertirla en una mera extensión de su deseo. Del de ella, claro.

Ricardo vivirá por ella. A través de sus aventuras. Descansando sólo cuando ella le permita descansar de su presencia. Y todos hemos sufrido eso alguna vez. Al leerlo uno llega a sentirse como el “niño bueno”. Dispuesto a darlo todo por alguien que, en el fondo, sólo quiere la seguridad de un amor ciego, irracional como es todo amor, que no entiende de razonamientos lógicos. Un amor como son todos, donde la razón avisa y advierte a cada momento de lo peligroso de la situación, pero donde el corazón se antepone a la razón y se carga de valor y de locura para negar el peligro y sólo ver lo bueno que la “niña mala” da a su vida. A la tuya. A la mía.

En el fondo, “Travesuras de una niña mala” nos habla de eso. Del amor irracional, eterno casi, que todos llegamos a entrever en nuestra existencia. Algunos tienen la suerte de poseer lo hasta el final. Otros se conforman con haberlo rozado y haber dejado a la niña mala cerca de sus vida, absorbiendo lo bueno que les ofrece y espantando con una mano de razón la locura de la sinrazón del corazón. Obviando y olvidando el daño, que no el mal, que causa su cercanía, su visión, su presencia. Y sabiendo que aun así, es menor el daño que el sufrido por no tenerla.

Por eso, "Travesuras de una niña mala", es uno de esos libros, pocos, que llegan al alma. Que te convierte en el protagonista más allá de cualquier ficción. Que te lleva a sentirte parte de la historia y que convierte a la propia historia en inseparable de tu vida. Aunque, al final, uno acabe llorando por Ricardo, por la niña mala y por el niño bueno, sin saber si la niña mala es Lilly o la que atormenta tus sueños. O si el niño bueno es Ricardo, o lleva tu nombre en su DNI.

viernes, 26 de mayo de 2017

Profundidades de Henning Mankell


  • Título: Profundidades.
  • Autor: Henning Mankell
  • Páginas: 320 págs.
  • Editorial: TUSQUETS EDITORES


Sinopsis:
En octubre de 1914, pocos meses después del estallido de la primera guerra mundial, el oficial de la Marina sueca Lars Tobiasson-Svartman recibe la orden de embarcar en el acorazado Svea para cumplir una misión secreta relacionada con las rutas de navegación. Hidrógrafo experto en medir las profundidades marinas, Lars es un hombre reservado y silencioso acostumbrado a guardar las distancias con los demás, incluso con su delicada mujer, Kristina, a quien ha dejado en Estocolmo. Siempre ha soñado con encontrar un lugar donde la plomada no toque fondo, y sospecha que en ese viaje tal vez se realice su sueño. En el curso de la misión, Lars descubre una pequeña isla, situada en medio de un archipiélago y habitada por una joven solitaria, de maneras rudas, llamada Sara Fredrika. Sin dejarse seducir por lo que podría ser un espejismo, Lars regresa a Estocolmo una vez acabada su tarea. Sin embargo, siente que se ha roto el frágil equilibrio en que vive e, incapaz de olvidar su encuentro con Sara Fredrika, tratará de volver a cualquier precio a la isla.

Opinión:
Definitivamente, Mankell se hundió con Profundidades. No su literatura que, más allá de Wallander, es magnifica. Pero sí los sentimientos que acompañan a sus letras. Ese pesimismo que se ve desde las primeras novelas de la saga del genial inspector de Ystad va cobrando protagonismo en sus últimas obras. Así, si “Zapatos Italianos” es una hermosa elegía a la vida, cargada de pesimismo, en “Profundidades” nos hunde en el abismo helado en el que Lars Tobiasson-Svartman lanza su plomada. Metáfora de un mundo que se descompone, las distancias medidas por Lars se invierten entre líneas.

Mankell nos trasporta a la Suecia de la primera Guerra Mundial y hace presente el miedo y la división que existe entre las clases pudientes, como Lars y su esposa Kristina, y la indiferencia de un pueblo que ni entiende ni sabe. Que sólo sabe de vivir en pequeñas islas aisladas por la barquisa cuando llega el invierno. La soledad que ya se dejaba ver en “Zapatos” viene ahora con mayor fuerza. Lars está solo, sin importar que pase grandes temporadas embarcado en navíos abarrotados de hombres. Sin importar que en su soledad el solo recuerdo del perfume de su esposa le transporte junto a ella. Sin tocarse. Sin importar que logre acercarse a Sara lo suficiente para convertirse en “su hombre”. Cuanto más cerca, más lejos. Una esposa que aparece dibujada en pequeños retazos: un olor, el rostro sin vida de sus muñecas de porcelana, un único ataque de ira. Y un Lars que cambia ante nuestros ojos: el hidrógrafo racional que va dejando paso al loco que vive en sus fantasías. El hombre respetuoso que deja que la ira vaya ganando espacio en su vida, y un final marcado en piedra como lápida mortuoria de su propia existencia.

Una vida que se carga de mentiras, de soledad, de tristeza y de muerte. Mankell nos empuja hacia ese pesimismo vital que afecta siempre a su obra y que en está ocasión gana la partida al resto.

domingo, 30 de abril de 2017

Voces de Chernóbil: Crónica del futuro

Image result for voces de chernóbilTítulo: Voces de Chernóbil: crónica del futuro.
Autora: Svetlana Alexiévich
Editorial: Debolsillo
Páginas: 408

Sinopsis

Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte.


Voces de Chernóbil está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.



Opinión

Llevaba ya tiempo queriendo leer alguna obra de esta autora, puesto que había leído varias reseñas positivas por el mundo blogger, especialmente tras su galardón del Premio Nobel de Literatura en 2015. Me llamaba sobre todo ese experimento literario de dar voz a aquellos protagonistas anónimos de acontecimientos históricos tan relevantes como la Segunda Guerra Mundial, la explosión de Chernóbil, o la Guerra de Afganistán. Y me parece interesante porque, en ocasiones, tendemos a deshumanizar hechos históricos que nos pillan lejos (bien cronológicamente, bien geográficamente); tendemos a olvidar que tras esos hechos hubo personas como tú o yo que los sufrieron y, la mayor parte de las veces, de manera horrible. 

Tras un tiempo de indecisión, pues casi toda su obra me llamaba la atención, finalmente Amazon me dio la respuesta al poner en oferta el libro de Voces de Chernóbil: crónica del futuro y, aprovechando las vacaciones de Semana Santa, comencé su lectura. Yo, como muchos de mi generación, conocía a muy grandes rasgos lo que había pasado en Chernóbil. Bueno, sabía que había explotado un reactor, que había causado un verdadero desastre natural y que había provocado la evacuación de varias ciudades y había visto varias fotos, de esas que circulan en la red, de hospitales vacíos, parques de atracciones, etc. Como ya he dicho, de alguna manera había deshumanizado el hecho porque en ningún momento me había parado a pensar cómo había afectado esto a personas normales y corrientes. Y eso es lo que hace precisamente esta obra, humaniza lo que ocurrió en Chernóbil y nos trae varios testimonios de personas que vivieron de cerca lo que ocurrió un día de abril de 1986. El libro, por tanto, es una sucesión de voces, sin ningún orden en concreto, monólogo tras monólogo que puede llegar a saturar al lector que no esté acostumbrado a este tipo de libros. Y en todos estos monólogos la autora está prácticamente ausente, pues en ningún momento se manifiesta, deja que sean las personas quienes hablen desde el corazón.

He de admitir que he sentido verdadera fascinación por esta obra, dado que me ha sorprendido muchas de las reflexiones que hacen algunos de los testimonios. Por ejemplo, la idea del hombre soviético capaz de enfrentarse a esos peligros invisibles como la radiación. Le hecho de que ese concepto del héroe soviético estuviera hasta tal punto asimilado que se consideraba una responsabilidad el ir a limpiar una radiación que iba a provocarles la muerte y, es cierto, que muchos no lo sabían, pero otros sí y de todas maneras fueron. El posterior desencanto, la caída del héroe soviético que se siente traicionado por un gobierno que no les ha cuidado. La mujer sufriente que se mantiene al lado del marido hasta el agonizante final. Y el fin de los ideales soviéticos. Todas estas reflexiones se extraen incluso de los testimonios de personas más humildes… 

Al ser todo testimonios, el lenguaje empleado es muy simple, pues lo que interesa transmitir al lector son las vivencias de estas personas. Pero no por simple deja de carecer de profundidad y debo admitir que me he emocionado especialmente en los testimonios de las esposas que se mantuvieron con sus maridos hasta el final y debo destacar especialmente dos: el primero y el último. También me ha parecido acertado el amplio abanico de testimonios, que no se centran únicamente en un grupo social, sino que va desde ingenieros a simples campesinos que de un día a otro debieron abandonar sus causas por culpa de eso que no se veía pero que causaba la muerte de muchos. Sin duda alguna, la autora buscaba dar una visión amplia de cómo había afectado Chernóbil a la sociedad.

No obstante, pese a lo interesante que me resulta el hecho de dar voces a esos protagonistas anónimos, he echado de menos la intervención de la autora. En primer lugar, me hubiera gustado una introducción algo más extensa de los acontecimientos de Chernóbil, al menos para entrar en contexto. Creo que también hubiera sido una buena idea que la autora hubiera hablado más del proyecto literario, cómo surgió, como planteó las entrevistas, cómo entró en contacto con la gente y cómo se sintió ella al hablar con la gente. Y, por último, me hubiera gustado también un capítulo conclusivo en el que la autora hubiera contado qué reflexión hace ella de estos testimonios y de las ideas que yo he mencionado anteriormente. Quizás la intención de la autora no era la de hacer un estudio de Chernóbil, sino simplemente la de dar voz a esas personas, pero confieso que a mi simplemente las voces me ha sabido a poco. 

Voces de Chernóbil me ha parecido una buena obra para conocer a una autora a la que tenía cierta curiosidad. No tengo dudas de que leeré otros trabajos suyos, pues ya le tengo echado el ojo a La guerra no tiene rostro de mujer, solo espero que en esta ocasión la autora esté más presente en ella.

lunes, 24 de abril de 2017

Nuevos aires.

Acabo de Leer nació hace ya unos años de la mano de dos lectores empedernidos que quería compartir sus experiencias con todos. Javi y Alejandra han mantenido el blog activo hasta este año, en el que la falta de tiempo comenzó a pasar factura y las reseñas se espaciaron en el tiempo.

Pero hoy estamos felices: nuevos aires llegan a Acabo de leer de la mano de dos nuevas lectoras: Rosa y Sonsoles. Seguramente las temáticas se harán más variadas. Esperemos que os guste, como esperamos que os guste la nueva imagen del blog. 


domingo, 23 de abril de 2017

Villa en Fort-Liberté

Título: Villa en Fort-Liberté
Autor: Eduardo Flores.
Editoral: Dalya.
Páginas: 577.

Sinopsis


No se escuchan los tambores la primera noche que se llega a Fort-Liberté. Ni siquiera la segunda... hay que ser haitiano y muy negro para no sentir el escalofrío que produce escuchar la letanía de percusiones... como la tormenta.. En el impactante relato de Eduardo Flores un hombre, Chilo, busca su lugar en la vida a la vez que asistimos a la ruina de un país, Haití, descabezado por las armas con el beneplácito del primer mundo.. Conocemos a Chilo en un viejo hotel abandonado de Fort-Liberté, un pueblo al noroeste de Haití, próximo a la frontera con República Dominicana. Allí transcurre su existencia, rodeado por una sociedad castigada por la Historia y marcada por el influjo del Vudú, acompañado de personajes con los que comparte el peso de lo vivido y un duro presente. Cómo ha llegado Chilo hasta aquel lugar olvidado del mundo es un relato de violencia, pero también un debate entre la existencia del destino, el azar y la capacidad de elección del ser humano.. Mientras tanto el lector podrá navegar a bordo del Habana vieja y descubrirá el mar, y África, el tráfico de armas y el opio, la prostitución en el sudeste asiático; se postrará ante la inquietante y colosal presencia de el Francés, un hierofante oscuro, también una lucidez inalcanzable, un ser más allá del bien y del mal.

Opinión

Eduardo Flores demostró en su primera novela que no es un autor más. Y aquí vuelve a hacerlo alejándose mucho, en estilo, temática y genero a su primera novela. Villa en Fort-Liberté es mucho más compleja, más oscura y caótica. Una novela que no será del gusto de todos y que, desde luego, no es para todos los públicos. 

Y no lo es, porque Flores construye una historia caótica y violenta en la que, sin embargo, todo parece estudiado hasta el último detalle. Quizá lo más destacado sea el lenguaje empleado, que te produce una impresión de caos mientras lo lees, como si fueras enredándote en un hilo del que no sabes muy bien como salir pero del que, gracias a la historia, no quieres salir. El caos de la villa haitiana se traslada al papel mediante el uso de la puntuación y es aquí donde la historia dejará de gustar a todos por igual. Mientras algunos podrán aplaudir la genialidad del autor para recrear el caos de Fort-Liberté en la novela, otros pueden verlo como excesivamente enrevesado. 

Aun así, Villa en Fort-Liberté se sobrepone a cualquier pero gracias a una historia violenta y desgarradora que termina convirtiendo en único y verdadero protagonista a la crueldad humana. Eduardo Flores va adentrándose en un infierno de violencia y destrucción que le aleja de "Una ciudad en la nunca llueve" con la que nos sorprendió a muchos lectores con una historia tragicómica que aquí desaparece completamente.

No diré que es una lectura fácil y sencilla, porque no lo es. Es una historia caótica y violenta que, al menos a mí, ha logrado engancharme. Además, es la demostración de que Eduardo Flores es un autor diferente, que escribe lo que quiere y no lo que busca la inmensa mayoría de los lectores. Pero sí no existieran autores como él, perderíamos una parte muy rica de la literatura: la que cuenta cosas, la que experimenta con las letras, la que no busca entretener sino hacer pensar.