miércoles, 11 de marzo de 2015

¡No, por Dios! (Ateísmo para principiantes)

Título: ¡No, por Dios! (Ateísmo para principiantes)
Autor: Mauricio-José Schawrz.
Editorial: Cazador de ratas.
Páginas: 276.

Sinopsis
Este volumen repasa algunos argumentos históricamente esenciales del ateísmo y el agnosticismo desde una perspectiva del siglo XXI y está orientado no a académicos, sino sobre todo a la gente común y corriente que, al definirse como atea, no creyente, agnóstica o hereje se siente aislada, bajo asedio, temerosa de decir lo que piensa y por qué lo piensa. ¡No, por Dios! es un acto de complicidad para el ateo que empieza a serlo o que se plantea serias dudas religiosas, una demostración de que en la opción vivir sin dioses no hay sino ideas sólidas, razón y una sólida moral —más sólida que las de las religiones— asumiendo las responsabilidades que comporta la vida como única oportunidad de ser feliz y hacer felices a otros.

Opinión
Antes de comenzar a dar mi opinión, quiero dejar claro que yo sí soy creyente y que, por consiguiente, no estoy de acuerdo con muchas de las premisas que se lanzan en este ensayo. Dicho esto, desde un punto de vista formal, la experiencia de Mauricio-José Scharwrz en la prensa y la literatura se deja ver en un ensayo sencillo de leer, que te plantea cuestiones, a veces las soluciona y, algunas más, te lleva a ser tú quien cuestione el libro.

El autor defiende que su obra es divulgativa y no "para académicos" y eso se nota en un lenguaje fluido y sencillo en el que trata de exponer unas ideas que, para él, están muy claras: el buenismo del ateísmo frente a la oscuridad de las religiones. Pero, para mí, la obra parte de una premisa falsa: ni el ateísmo es el origen de todo lo bueno del mundo, ni las religiones son el origen de todo lo malo; pues lo que crea el mal o el bien no son las ideas sino los actos de las personas. Además en su defensa extrema del ateísmo cae en un error garrafal al considerar que fe (sentimiento personal e intransferible), religión (computo de tradiciones, historia, geografía, sociedad y hasta economía) e iglesias (cualquier institución que controle/articule diferentes sectores religiosos, aunque el termino iglesia solo deba ser aplicada a la religión cristiana) son las misma cosa o, al menos, las trata como igual para acabar diciendo que el creyente es una víctima.  

Otro punto negativo es que en su espíritu divulgador pasa por encima de muchos aspectos, quedándose tan solo con aquello que le conviene e, incluso, falseando la Historia —como medievalista no puedo dejar de destacar que la Edad Media, por mucho que fuera una época profundamente religiosa, no es una época oscura; tampoco las "guerras de religión" fueron realmente por motivos religiosos, sino políticos—, o confundiendo términos teológicos que parecen mostrar una falta de formación y fondo en la obra que no creo que se de en el autor. 

Termina tratando diversos aspectos vigentes en el siglo XXI: la religión en las escuelas es uno de los aspectos en los que más de acuerdo estamos, pues ambos creemos que no debe estar presente. También la homosexualidad —que el define como "personas de sexualidad diversa"— tiene su lugar, como la prostitución —capítulo del que cada uno debe sacar sus propias conclusiones—.

Pese a lo dicho y mi opinión contraria al autor en muchos aspectos, se trata de un ensayo de sencilla lectura, con un público potencial que está previamente de acuerdo con las posturas tratadas —ningún creyente encontrará motivos para dejar de creer en este libro— y que sirve para reafirmar una postura personal ante los ataques que puedan darse a los ateos. Quizá el origen mexicano del autor le haya hecho sufrir dichos ataques que, en la España del siglo XXI, se nos antojan ausentes.

Así, como indica el subtitulo de la obra, es un ensayo divulgativo para personas que se están planteando su ateísmo y que, en ese caso sí, encontraran razones para sustentar sus ideas.

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