domingo, 17 de septiembre de 2017

La princesa de hielo

Título: La princesa de hielo
Autora: Camilla Läckberg
Editorial: Maeva
Páginas: 376

Sinopsis

En un pueblo que esconde muchos secretos es peligroso saber la verdad.
Se llamaba Alexandra, era joven, rica y guapa, y nadie en el pueblo se puede explicar su muerte. Por pura casualidad, Erica, amiga de la infancia y autora de biografías, se ve involucrada en el caso. Había regresado a su pueblo natal para hacerse cargo de la casa que acababa de heredar de sus padres, recientemente fallecidos en un accidente, y para trabajar en su próximo libro.
Cuando la familia de Alex le pide que escriba un recordatorio para el funeral, Erica, todavía conmocionada por la repentina muerte de su amiga, comienza a investigar la vida de la víctima.

Con la ayuda del comisario Patrik, otro viejo conocido que pronto se convertirá en algo más que un amigo, descubre un oscuro secreto, largamente guardado. Alguien conoció a Alex desde su infancia y le preparó un helado lecho mortuorio.


Opinión

Con un poquito de retraso os traigo la reseña de la que ha sido una de mi últimas lecturas del verano. Tras haberlo dedicado casi enteramente a Jane Austen, gracias al homenaje que organizaron las chicas de Las Inquilinas de Netherfield, en agosto decidí darle prioridad a otras lecturas que llevaban bastante tiempo esperando y entre las que se encontraba la novela que os traigo hoy. 

Partiendo de la base que no soy amante del género negro o de los thrillers, La princesa de hielo me ha parecido una novela increiblemente entretenida. No se le puede pedir mucho más, de hecho el género es el que es y aunque hay novelas que destacan por su profundidad y por una elaborada línea argumental, en este caso nos encontramos con una novela más bien ligera, que se ambienta en un pueblecito sueco donde el frío cala incluso a los lectores y que cuenta con dos protagonistas que pueden o no gustar al lector. Eso sí, ha sido una lectura absolutamente adictiva, pues el libro apenas duró dos días en mis manos. 

La novela, sin duda alguna, tiene muchos puntos a su favor. La manera en la que la línea argumental, es decir, la de la investigación del supuesto suicidio de Alexandra, esta muy bien llevada y provoca una absoluta adicción, hasta el punto de que el lector apenas pueda soltar el libro. Cuenta, además, con una ambientación que ayuda al misterio, en un pueblecito pesquero de Suecia, en invierno, con un frío que cala a los lectores. Y, por último, la presentación de una serie de secretos familiarers que invita a que el lector se matenga pegado a las páginas, aunque poco a poco vaya intuyéndolos y adivinándolos. 

Pero junto a estos puntos a favor, la novela adolece de una serie de elementos fundamentales. El principal error en mi opinión está en el que se supone que es el personaje principal, que luego acaba por ser un adorno más. Y me refiero a Erika. Tal y como se presenta la novela, da a entender que Erika es el personaje protagonista y la que va a llevar a cabo la investigación, pero a medida que van pasando las páginas, su personaje se va a ver ensombrecido por otro: Patrik, policía rural y el encargado de descubrir el misterio. De hecho, cuanto más leía, más me preguntaba cuál era en realidad el rol de Erika. El otro problema de la novela es que presenta demasiados personajes y algunos parecen pura paja, trucos baratos de la autora para despistar al lector. A todo esto se añade un final bastante flojo en mi opinión, pues aunque me pilló por sorpresa quien era el asesino/a, me pareció demasiado forzado.

En definitiva, La princesa de hielo es de esas novelas que se leen por puro entretenimiento, una lectura tránsito entre novelas densas y con más profundidad. Sé que es el principio de una saga, pero la verdad no sé si continuaré con ella. 

martes, 5 de septiembre de 2017

84, Charing Cross Road

Título: 84, Charing Cross Road
Autor: Helene Hanff
Editorial: Anagrama
Páginas: 128
Sinopsis
Un día, en octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que inencontrables que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos. Veinte años más tarde, continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros... y las librerías.
Opinión
Volvemos a los encantos del género epistolar. Esta maravilla de apenas ciento veinte páginas nos traslada al mundo inglés de los años cincuenta y nos arrastra a una y otra orilla del océano Atlántico, titubeando entre Nueva York y Londres, de la mano de Helene Hanff por un lado y de los trabajadores de la librería británica Marks&Co. por otro. El libro no es otra cosa que la recopilación de casi toda la correspondencia que hubo entre los antes mencionados, correspondencia que mantienen durante más de veinte años, que no son pocos.
     Seguimos, carta a carta, la historia de un “romance” entre una escritora de escaso poder monetario y una infinita sed de literatura y una pequeña librería de obras de segunda mano. Cada una de las cartas es una brisa de aire fresco en un caluroso día de agosto. En ellas encontramos sarcasmo, generosidad, humor, compasión y mucho, mucho afecto, además de una inmensa riqueza bibliófila que, de seguro, habrá hecho a muchos lectores ambicionar la magnífica colección de clásicos de la que llega a apoderarse Helene Hanff y que no sé quién tendrá ahora, pues ella falleció hace apenas unos años sin heredero directo. Por si aún no habéis caído en la cuenta, la correspondencia fue real, las cartas han sido publicadas tal cual fueron escritas en su momento y llega a enfrascarse uno tanto entre esas líneas que parece que hubieran sido escritas para uno mismo. No es de extrañar que esta historia haya pasado a la gran pantalla y haya sido representada en grandes teatros.
     Es, sin duda, una lectura muy viva, amena y conmovedora. Altamente recomendable. Un imprescindible para la vida, diría. Eternamente agradecida a quien me llevó hasta este pequeño gran libro. Eternamente agradecida por esto y por mucho más.