domingo, 16 de septiembre de 2018

Una columna de fuego

Título: Una columna de fuego
Autor: Ken Follet
Editorial: Plaza & Janet Editotes
Páginas: 327

Sinopsis


Una columna de fuego arranca cuando el joven Ned Willard regresa a su hogar en Kingsbridge por Navidad. Corre el año 1558, un año que trastocará la vida de Ned y que cambiará Europa para siempre. Las antiguas piedras de la catedral de Kingsbridge contemplan una ciudad dividida por el odio religioso. Los principios elevados chocan con la amistad, la lealtad y el amor, y provocan derramamientos de sangre. Ned se encuentra de pronto en el bando contrario al de la muchacha con quien anhela casarse, Margery Fitzgerald. 


Cuando Isabel I llega al trono, toda Europa se vuelve en contra de Inglaterra. La joven monarca, astuta y decidida, organiza el primer servicio secreto del país para estar avisada ante cualquier indicio de intrigas homicidas, levantamientos o planes de invasión. En París, a la espera, se encuentra la seductora y obstinada María Estuardo, reina de los escoceses, en el seno de una familia francesa con una ambición descomunal. Proclamada legítima soberana de Inglaterra, María cuenta con sus propios partidarios, que conspiran para deshacerse de Isabel. Entretanto, Ned Willard busca a Jean Langlais, un personaje escurridizo y enigmático, sin saber que tras ese nombre falso se esconde un compañero de clase de su infancia, alguien que lo conoce demasiado bien. 

A lo largo de medio siglo turbulento, el amor entre Ned y Margery parece condenado al fracaso mientras el extremismo hace estallar la violencia desde Edimburgo hasta Ginebra. Isabel se aferra precariamente a su trono y a sus principios, protegida por un pequeño y entregado grupo de espías hábiles y agentes secretos valerosos. Los auténticos enemigos, tanto entonces como ahora, no son las religiones rivales. La verdadera batalla es la que enfrenta a quienes creen en la tolerancia y el acuerdo contra tiranos dispuestos a imponer sus ideas a todo el mundo... y a cualquier precio.

Opinión

Aunque Follet vende la obra como la continuación de la Los Pilares de la Tierra y un Mundo sin fin, no podemos decir que estemos ante el fin de una trilogía y las razones son claras. Si esperabas ver la continuidad de las sagas familiares y un nuevo crecimiento de Kingsbridge como hilo central, no lo vas a encontrar. Follet nos ofrece un recorrido histórico por las guerras de religión europea, a caballo entre las cortes de Francia, Escocia e Inglaterra. 

Los personajes centrales de esta nueva novela (Ned, Rollo y Pierre) se adentran en las conspiraciones internacionales formando parte de incipientes servicios secretos al servicio, cada uno, de sus respectivos señores (la reina Isabel I, el Papa y la familia De Guisa) para contarnos el reinado de la gran enemiga de Felipe II. Pero lo hace en un canto a la tolerancia religiosa que contrapone a la barbarie de ultra-católicos y ultra-protestantes (aunque a estos segundos los deja en mejor lugar).

Finalmente, se carga de personajes secundarios que van pasando ante nuestros ojos sin llegar a tener muy claro que papel desempeñan realmente y que función juega Kingsbridge en toda esta historia. En un momento, con los sueños de Alice (madre de Ned) de construir un mercado cubierto parece que va a retomar la senda de las dos primeras novelas; pero finalmente queda en nada. 

Podemos, por tanto, decir que estamos ante una obra única y no parte de ninguna trilogía. Que ha buscado la excusa de Kingsbridge más por marketing (unirlo a la gran obra de Follet) que por un verdadero intento de seguir la saga. Pese a todo, sus 933 páginas se leen de corrido; enganchando a ciertos personajes que no siempre son los centrales y enseñando parte de nuestra historia reciente. Eso sí sabe hacerlo Follet y aquí vuelve a demostrar que es un maestro de repetir argumentos en diferentes épocas y conseguir que parezca algo diferente.


2 comentarios:

  1. No me importaría leerlo, que pese a sus 933 páginas se leea rápido, me gusta.
    Besos

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    1. Sí es lo malo (y bueno) de Ken Follet: las lecturas se hacen cortas.

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