domingo, 30 de diciembre de 2018

Lo mejor del 2018


Desde que empecé a trabajar como profesora de educación secundaria en Reino Unido, mi ritmo de lectura ha descendido considerablemente, hasta el punto de que si antes podía llegar a leer 50 ó 60 libros al año, ahora con un poco de suerte llego a los 20. Y este año, aún peor, porque solo he logrado leer 16 libros, mi cifra más baja desde que empecé a hacer mis listados de lecturas en 2013. Aún así no estoy muy decepcionada, el trabajo es muy absorbente y me alegra poder decir que siempre, siempre encuentro tiempo para leer principalmente los fines de semana y que, pese a estar muy ocupada y con la mente en mil cosas a la vez, he logrado tener una rutina de lectura (sábados y domingos por las mañanas) que me ha permitido mantener el blog más o menos vivo (durante un tiempo me planteé cerrarlo). Mi propósito para el 2019 será mantener ese número, o superarlo si es posible, y hacer que el blog siga activo. 

Pese a que 16 no es un número muy elevado, sí que estoy contenta con la variedad de género de mis lecturas, pues he leído novelas clásicas, biografías, thillers, distópicas, libros de pedagogía, etc. Asimismo, he leído el mismo número de libros en español que en inglés y me temo que al final acabaré leyendo más en inglés que en español, ya que a estas alturas prefiero leer las novelas clásicas en su idioma original y como me gustan las novelas clásicas inglesas no me extrañaría que en el 2019 predomine el inglés sobre el español. 

Este año he tenido cuatro buenas lecturas. Empiezo con la que creo que ha sido la gran lectura del año: La ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero. Resulta difícil clasificar esta lectura, no es una novela ni tampoco es una biografía, pero está claro que es un libro de no ficción. Rosa Montero hace uso del diario que Marie Curie escribió tras el fallecimiento de su marido para reflexionar sobre la pérdida y lo cierto es que la autora sobresale en su misión. Es una obra que no solo permite conocer a una de las grandes figuras de finales del siglo XIX, sino que también te permite reflexionar sobre lo que suponer perder a una persona que amas y Montero lo hace de una forma muy intimista porque ella misma acababa de perder a su marido cuando escribió el libro. Aún tengo guardadas algunas citas del libro, por ejemplo, "El amor consiste en encontrar a alguien con quier compartir tus rarezas", una cita que puede parecer más bien ñoña pero que encuentra su máximo exponencial en los Curie, quienes se sacrificaron en pos de la ciencia, o en mi propia relación. 


Siempre he pensado que lo mejor de un libro es cuando te lleva a otro y la obra de Rosa Montero me llevó a querer conocer más sobre Marie Curie. Investigando un poco leí que la hija pequeña de Marie Curie, Eve Curie, había escrito una biografía de su madre: Madame Curie: a biography. Una obrita muy interesante porque Eve trata de escribir esta biografía de su madre lo más objetivamente posible, como si de una simple admiradora se tratara, pero que es fácil de ver entre líneas el cariño que sintió por esa mujer que trató de ser una buena esposa, madre y una excelente científica. Ningún reproche hace Eve sobre la dedicación absoluta de su madre hacia la ciencia y trata los temas más espinosos sobre su vida, como el romance que tuvo con un hombre casado años después del fallecimiento de su marido. Eve describe a Marie como una mujer excelente, con sus luces y sus sombras, pero absolutamente admirable. Se respira orgullo en sus líneas y no es para menos. 


Otra de las grandes lecturas de este año, recientemente reseñada, es Instrumental de James Rhodes. Ya dejé clara mi admiración por el pianista británico y no voy a insistir en ello, pero con independencia de que guste más o menos la música clásica o que te caiga bien o mal este personaje, creo que lo más importante de este libro es el mensaje que transmite: la importancia de proteger a los menores contra el abuso y la violación de los adultos y la necesidad de proteger y defender a aquellos que han sufrido esos abusos, la importancia de reconocer las enfermedades mentales y lo imprescindible que es saber escuchar a aquellos que pasan por estos hechos traumáticos sin ser juzgados, solo escuchados. Una lectura muy recomendable.

En el campo de la ficción no he sido tan afortunada como en el de la no ficción, pues aunque han habido buenas lecturas tampoco es que hayan sido absolutamente memorables. En primer lugar debo poner The vanishing act of Esme Lennon de Maggie O'Farrell. La verdad es que no recuerdo cómo llegué a esta novela, pero recuerdo que me tuvo absolutamente pegada a ella desde las primeras diez páginas. La autora construye una historia de misterios y secretos de la que es imposible despegarse hasta no leer el final ¡y qué final! no quiero desvelar mucho, pero recuerdo contarle el final a mi pareja y reflexionar sobre el mismo durante un par de días y de hecho hay todo un hilo sobre el mismo en Goodreads. La novela, además, me recordó a una película que había visto recientemeny que me gustó mucho The secret scripture. Es una lectura que recomiendo a aquellos que disfruten de las buenas historias de secretos familiares al estilo de Kate Morton pero mejor.

En segundo puesto debo poner Herbarium: Las flores de Gideon de Ana Casanovas, una de esas historias enternecedoras que se te quedan en la memoria. Mezcla presente con pasado, algo que siempre me gusta, y cuenta una preciosa historia de amor que se te queda en el corazón. El personaje de Gideón es de esos  a los que les coje cariño y la autora juega, además, con la historia de Jane Eyre que es siempre un plus. Es una lectura que recomiendo a aquellos a los que les gusta una buena historia de amor. 





Y, finalmente, mis guilty pleasure, un par de novelas de Elisabet Benavent. Una de esas novelas que no aportan absolutamente nada pero que entretienen una barbaridad. Es el tipo de lectura que hago cuando se me apetece leer algo pero no quiero calentarme el tarro, sino entretenerme y las novelas de Elisabet Benavent siempre logran ese objetivo. En esta ocasión leí la bilogía de Martina con vista al mar y Martina en tierra firme, dos novelitas muy divertidas, con los típicos personajes femeninos, independientes que disfrutan el sexo si complejo y con el típico personaje masculino que empieza siendo un absoluto mujeriego pero que termina profundamente enamorado de la protagonista. No hay más, pero ya te digo que entretienen una barbaridad. He de admitir que no me ha gustado tanto como me gusto la saga de Valeria, pero que es una lectura que recomiendo a aquellos que solo buscan algo con lo que entretenerse. 

Por último, debo mencionar mis grandes decepciones de año que, desafortunadamente, son todas novelas clásicas. No entiendo que ha pasado este año, pero no he dado con ninguna novela clásica que haya disfrutado, no sé si es porque simplemente no tengo la cabeza para leerlas en condiciones, o simplemente he tomado malas decidiones, el caso es que no me han gustado ninguna y una la llegué a abandonar (lo que es muy raro en mí). La primera gran decepción vino de la mano de Mary Elizabeth Braddon y su The doctor´s wife, cuya protagonista llegué a odiar por su pretendida ingenuidad; la segunda decepción fue Mujeres excelentes de Barbara Pym, de la que me esperaba muchísimo más después de haber leído reseñas que la ponían por las nubes, pero la gran tortura fue Villette de Charlotte Brönte que me costó una eternidad terminar y me resultó absolutamente deprimente. Por suerte, Gaskell logró remontar este bajón de novelas clásicas con Los amores de Sylvia que, aunque algo lenta, me pareció muy interesante.

Eso ha sido todo de mi año lector, espero que el vuestro haya sido algo más productivo y que haya tenido muy buenas lecturas. Espero con ganas las lecturas del 2019. ¡Feliz año a todos!



2 comentarios:

  1. Buenas lecturas a tenor de tus comentarios. Me llama la atención la de Maggie O'Farrell pero no sé si estará traducida al español y con qué título.
    De los de no ficción solo he leído el de James Rhodes del que tengo hecha reseña en mi blog. Pero me apetece mucho el de Rosa Montero porque es una autora y oerioperioque me encanta y con la que coincido muchas veces.
    Te deseo un muy feliz año lector 2019 y que los alumnos no te saquen de tus casillas ("¡Quién lo probó, lo sabe!", decía Lope de Vega a propósito de otra cosa, pero viene bien para este caso).
    Besos

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  2. Me quedo con el de Rosa Montero que me encantó en su día. Menuda preciosidad
    Besos

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