domingo, 23 de diciembre de 2018

Los amores de Sylvia

Título: Los amores de Sylvia.
Autora: Elizabeth Gaskel
Editorial: Mondadori 
Páginas: 608

Sinopsis

Esta novela, quizá una de las más inolvidables de toda la narrativa victoriana, describe la historia de Sylvia Robson, una joven provinciana de la que se enamoran dos hombres de carácter antagónico: el comerciante Philip Hepburn y el arponero Charley Kinraid. Cierto secreto forjará el destino de los tres protagonistas, cuyas vidas conocerán demasiado tarde el arrepentimiento y la redención. Los amores de Sylvia transcurre en un pueblo portuario inglés del siglo XVIII durante el período épico y miserable de las guerras napoleónicas y ofrece un retrato extraordinario de las costumbres y los comportamientos de toda una comunidad rural donde el orden y el individualismo, el amor y la mentira son capaces de exaltar y de destruir las relaciones humanas.



Opinión
Llevaba ya bastante tiempo queriendo leer algo de mi maravillosa Elizabeth Gaskell, esa autora que desarrolla sus historias de forma lenta, recreándose en cada detalle y cada personaje, para al final atrapar al lector de una forma inesperada. Lo hizo con Norte y sur, Esposas e hijas y lo vuelve a hacer en Los amores de Sylvia.

En esta ocasión, Gaskell nos trae a un personaje diferente, en el sentido de que es difícil sentir simpatía por ella: Sylvia, una joven campesina, mimada e ignorante. Y precisamente es esto último lo que más me chocó y no es que yo sea una snob (que también puede ser), pero me resulta chocante que una autora como Gaskell, que tuvo que luchar bastante para ser reconocida como autora en su época, ponga como protagonista a una muchacha tan ignorante y tan poco ineresada en aprender como Sylvia. Junto a ella, nos encontramos a Phillip, su primo, quien está obsesivamente enamorado de ella y Kinraid, un valeroso ballenero que seduce a la inocente Sylvia. Entre ellos se formará un extraño triángulo amoroso con consequencias inesperadas. Toda esa historia se desarrolla, además, en un pequeño pueblo pesquero de Inglaterra, afectado por las patrullas de levas que forzadamente reclutan a marineros para luchar contra los franceses.  

El desarrollo de esta historia se produce de manera lenta, bastante lenta, hasta el punto de que los lectores poco pacientes podrían renunciar a ella justo cuando la historia parece despegar; pues la primera parte de la misma Gaskell se recrea en presentarnos en detalle a los personajes. El lector se hace una idea clara de cómo es Sylvia, una muchacha mimada, testaruda, ignorante y muy soñadora, demasiado apasionada y será justo eso la que la lleve a los brazos del valeroso Kinraid. También, permite forjar una idea de cómo es el frustrado Phillip, ese amante paciente y persistente, que considera imposible pensar que otro hombre sea mejor que él para Sylvia. Gaskell, digamos que nos prepara el terreno para entender mejor el desarrollo y la conclusión de una historia profundamente dramática que empieza a tomar verdadera forma tras la decisión de uno de sus personajes y los hechos dramáticos que le siguen. 

Sin duda alguna, uno de los puntos fuertes de esta historia es cómo evolucionan los personajes a raíz de los hechos drámaticos que viven, y la evolución más interesante se produce en el personaje de Sylvia. Es más, durante gran parte de la novela sentí una verdadera antipatía por el personaje y no sólo porque fuera tan distinto a otros personajes femeninos de la novela victoriana, esas heroinas inteligentes, independientes y fuertes por las que los lectores de este género sentimos verdadera admiración, sino porque era un personaje absolutamente plano, no tenía profundidad alguna. Pero Gaskell toma a ese personaje y lo enfrenta a determinados hechos dramáticos y cambia, y es ese cambio lo que vuelve al personaje algo más interesante, con más profundidad. Se podría decir lo mismo de Phillip, cuya obsesión llega a molestar al lector, pero que al final cambia y se da cuenta del error de tal obsesión. 

Por otro lado, Gaskell vuelve a demostrar su interés por la historia social de se época. No me cabe duda de que si Gaskell hubiera estado más interesada en la historia  que en la escritura, hubiera sido una magnífica historiadora. En esta ocasión, la autora hace mención de la profesión de los balleneros, de la Guerra contra Francia que se produjo al final del siglo XVIII y cómo esta provocó una serie de reclutamientos forzosos a través del sistema de levas. Esto último tiene un importante rol en la novela, porque será el reclutamienot forzoso de Kinraid el que cambie el destino de los tres personajes. Gaskell no abruma al lector con detalles históricos, pero sí que las pinceladas que hace sobre el contexto social de la historia ayuda al lector a hacerse una idea de cómo se vívía en aquella época.

Por último, no puedo dejar de mencionar el final. He decir que me hubiera gustado que Gaskell hubiera profundizado aún más en el cambio que se produce en Sylvia. Creo que la autora termina justo cuando el personaje empieza a madurar y se gana la simpatía del lector. No obstante, el final me ha parecido, después de pensarlo mucho, perfecto. Muchos lectores pensarán que quizás hubiera sido mejor de otra forma, pero Gaskell reparte justicia con sus personajes y creo que es lo máximo que se puede pedir a una final, que sea justo con sus personajes. Yo, personalmente, no cambiaría ni una coma del mismo y puedo decir que Gaskell lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a conquistarme con una de sus historias que empiezan lentas pero seguras. 

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