domingo, 13 de octubre de 2019

Inés del alma mía

Título: Inés del alma mía
Autora: Isabel Allende
Editorial: Plaza y Janés
Páginas: 350

Sinopsis

Inés Suárez es una joven y humilde costurera que se embarca hacia el Nuevo Mundo en busca de su marido, extraviado al otro lado del Atlántico. Inés, que anhela una vida de aventuras, no encontrará a su esposo pero sí un amor apasionado: Pedro de Valdivia, maestre de campo de Francisco Pizarro, con quien enfrentará los riesgos y las incertidumbres de la conquista y la fundación del reino de Chile. En esta novela épica el aliento del amor concede una tregua a la violencia y la crueldad de un momento histórico inolvidable.Isabel Allende ha confirmado que la realidad puede ser tan sorprendente como la mejor ficción, e igualmente cautivadora.


Opinión

Después de la resaca patrióticada dejada por el día de la Hispanidad (celebrado ayer si estás leyendo esta reseña en su día de publicación, 13 de octubre), vengo a hablaros de un libro muy relacionado con el descubrimiento y la conquista de América: Inés del alma mía.

Llevaba ya bastante tiempo queriendo leer una novela que me reconciliara con Allende, ya que me había decepcionado profundamente con El cuaderno de Maya, cuya reseña podéis encontrar en el blog. Creo que fue una novela que definí como melodrama barato y desde entonces no he leído nada de la autora. Fue pura coincidencia que, justamente cuando me planteaba volver a leer a Allende, escuchara en la radio sobre la adaptación televisiva de Inés del alma mía, pensé que esta debía ser la novela que leyera pues llevaba ya bastante tiempo esperando en mi Kindle. 

Esta es mu historya y la de un hombre, don Pedro de Valdivía, cuyas heroicas proezas han sido anotadas con rigor por los cronistas y perdurarán en sus páginas hasta el fin de los tiempo; sin embargo, yo sé de él lo que la Historia jamás podrá averiguar: qué temía y cómo amó.

¿Cómo podría definir Inés del alma mía? Creo que la cita anterior la describe muy bien, pues no es una novela, sino una especie de crónica de la conquista de América ficticia, una historia real novelada, el relato que podría haber escrito Inés Suárez al final de su vida si hubiera querido, o podido, contar sus aventuras y desventuras durante la conquista de Chile. Y me niego a definir este libro como una novela, porque no creo que lo sea, no se trata de una historia absolutamente ficticia, pese a que la autora haya recurrido a su imaginación para rellenar los huecos vacios por las fuentes, sino que es una historia absolutamente real por la que Allende ha debido documentarse profundamente. Por otro lado, queda claro cuál es el objetivo de la autora: reivindicar la figura de esta mujer extraordinaria que no dudó en seguir al amor de su vida en la peligrosa campaña de conquistar lo inconquistable donde no sólo se limitó a ser una simple compañera, sino de la que tomó parte de forma activa, muy activa. 

Representación de Inés Suárez formando parte activa en la defensa de Santiago. Hechos narrados en el libro.


Y es Inés, pero también Pedro Valdivia, pero sobre todo Inés, la protagonista absoluta de esta crónica. Es protagonista por cuanto retrata a la figura del gran conquistador masculino, pero es protagonista porque reivindica el rol de la mujer en la conquista de América: "...pero cientos de esforzadas mujeres que fundarion los pueblos, mientras sus hombres peleaban, serán olvidadas." Inés se nos presenta como una mujer extraordinariamente fuerte, independiente y dueña de su destino, cuya figura ha quedado en segundo plano, como una sobra del gran conquistador. Inés, además, debió pagar por sus decisiones en la vida, por elegir su propio destino pese a las habladurías de la época y gracias a ella muchas campañas salieron adelante, pero al final fue juzgada como una mera ramera.

Ahora, cuando ya no me necesitan, mi amor por Pedro es un escándalo, pero cuando encontré agua en el desierto, curé enfermos, enterré mueros y salvé Santiago de los indios, entonces yo era una santa... Es de una ironía satánica que sólo la concubina sea culpable, siendo ella libre y siendo él casado.

Quizás por esto la historia se haya olvidado de Inés y quizá por eso necesitábamos que Allende la trajera de vuelta y reivindicara su rol en la conquista de Chile.

Debo mencionar, sin embargo, que no es una lectura adictiva, pero es absolutamente apasionante. Creo que muy pocos lectores conocen lo que fue y lo que verdaderamente implicó la conquista del Nuevo Mundo, obviamente se conoce el mito y mucha gente se queda con eso. Allende no esconde la crueldad de la conquista, nos abre una ventana al pasado y nos la muestra tal y como fue: una guerra sangrienta de invasores contra invadidos, de legítimos dueños contra usurpadores. Y una historia de ambición española sin límite y creo que no debemos olvidar esto y dejar a un lado el mito para verdaderamente reflexionar sobre la historia.

Comprobaréis, señora, que los conquistadores carecen de vergüenza: llegan como mendigos, se comportan como ladrones y se creen señores.

Me ha gustado este libro y me ha servido para reconciliarme con una autora de la que había leído historias interesantes y seguro que seguiré leyendo más de ella. Sin duda alguna, una historia que viene de perlas para el Leo Autoras Octubre.  
 

domingo, 22 de septiembre de 2019

La solterona

Títuto: La solterona
Autora: Edith Wharton
Editorial: Impedimenta
Páginas: 144

Sinopsis


En 1850 la alta burguesía neoyorquina disfruta de una desentendida prosperidad. Delia, «reina» del endogámico clan de los Ralston, ultima los detalles de su vestuario para brillar en el acontecimiento social del año: el enlace de su prima Charlotte Lovell con Joe Ralston, que además sellará una alianza entre las dos familias hegemónicas de Nueva York. Cuando nada parece poder desbaratar tan idílico porvenir, una desquiciada Charlotte irrumpe en casa de Delia para desvelarle un secreto que alterará para siempre la placidez de sus vidas y que, de saberse, tumbaría los códigos éticos de los que ambas se han venido nutriendo. Los destinos de Charlotte y Delia quedan trágicamente atados bajo la inviolabilidad del secreto que comparten, consolidándose entre ambas una tormentosa relación en la que convergerán los celos, la compasión, el amor filial y la suspicacia.



Opinión

Leer más de Wharton era uno de mis muchos propósitos lectores para este año, pues desde que leí La edad de la inocencia no tenía del todo claro si Wharton iba a ser una de esas autoras a las que seguiría incondicionalmente o no, osea, si la convertiría en uno de mis imprescindibles. Y la verdad es que con La solterona me ha conquistado totalmente.

La solterona es, a mi parecer, una novela increíblemente femenina y feminista pero apta para cualquier tipo de lector. Lo que la hace femenina son sus protagonistas, pero también las circunstancias que les obliga a vivir juntas y es que todo empieza cuando Charlotte le confiesa a su prima Delia que no puede casarse porque ha tenido una hija con otro hombre en secreto y, aunque nadie lo sabe y en teoría la boda podría celebrarse, lo cierto es que ella se ve incapaz de estar alejada de su hija. Ante este secreto Delia actúa como buena prima y esposa de clase alta que es y logra que su prima viva en secreto con su hija, primero en una casita en el campo, y luego con ella en su casa. Todos los protagonistas principales, los problemas que suceden, los secretos, los diálogos, todo gira en torno a estas tres mujeres: la viuda, la solterona y la hija secreta. Es más, todos los hechos ocurren en el ámbito doméstico, en el dominio de la mujer casada. 

¿Y dónde está el feminismo en esta novela? En el problema de Charlotte y la forma en el que éste  soluciona  de la mano de Delia, pues Edith plantea la gran pregunta de ¿qué ocurre a la mujer cuando pierde su honor? ¿Cuál es su destino? Y hay una frase en la novela que lo dice todo: La tolerancia social no trataba de la misma forma a las mujeres que a los hombres, y ni Delia ni Charlotte se habían preguntado jamás por qué: como todas las jóvenes de su clase, simplemente se inclinaban ante lo ineluctable. Y Delia, de alguna manera, actúa como esa sociedad que no trataba de la misma forma a las mujeres, porque Delia no es una cómplice sino la ejecutora del castigo. Edith no proporciona a Charlotte una aliada, al menos yo no la veo como una aliada, cuando la obliga a renunciar a su matrimonio y a vivir como una solterona (uno de los peores destinos para una mujer, tal y como puede entenderse en la novela) con su hija, pero sin reconocer que lo es. He aquí que Edith hace hincapié en dos cosas: por un lado, crítica la doble moral de la sociedad al tolerar los pecados de los hombres y castigar el de las mujeres, pero también critica la actitud de las mujeres que no sólo aceptan esta imposición, sino que también actúan de aliadas tal y como Delia lo hace en esta novela corta. Charlotte sufre un castigo inmenso, es forzada a vivir como soltera pues el honor perdido le impide casarse y, además, debe guardar secreto de su maternidad pues su pecado puede afectar, además, al destino de su propia hija. 

Con independencia de lo femenino y lo feminista de esta novela corta, la narración es absolutamente brillante. Wharton construye una historia que atrapa al lector desde el primer momento y crea a dos personajes femeninos que de alguna manera se complementan y todo ello desarrollado en el ambiente doméstico, pues todo ocurre en casa. Si hay algo que me ha gustado en esta historia son los diálogos entre Delia y Charlotte, particularmente ese en el que discuten sobre el futuro de la joven Tina y cómo el pecado de la madre puede afectarle de alguna manera. No es muy difícil imaginar esta escena, pese a que Wharton no es muy descriptiva. El diálogo lo es todo, e incluso los silencios dicen mucho. Creo que es una historia que podría adaptarse fácilmente como obra de teatro, porque tiene mucho de eso, especialmente en este diálogo. Y, lo que me resulta más curioso, es que a lo largo de la historia vas entendiendo a las dos protagonistas, pese a que todo se narra más bien desde la perspectiva de Delia. Creo que tanto Delia como Charlotte tienen sus razones para actuar cómo lo hacen y el lector se va poniendo de parte de una u otra dependiendo de las circunstancias, si bien es Charlotte la que se gana la lástima del lector.

En definitiva, una novela corta absolutamente brillante que ha logrado que siga queriendo leer más cosas de Wharton y me pregunto si es en la novela corta donde esta autora brilla más ¿Qué me recomendarías leer después de esta novela? 


domingo, 15 de septiembre de 2019

Harriet

Título: Harriet
Autora: Elizabeth Jenkins
Editorial: Alba Editorial. Colección Rara Avis.
Páginas: 336

Sinopsis

Esta novela, escrita en 1934 y un éxito de ventas en su día, reconstruye el llamado «misterio de Penge», que estremeció a la sociedad victoriana de 1877. Harriet es una mujer de treinta y dos años, elegante y adinerada, ya en posesión de su propia herencia; pero es también lo que «los vecinos del pueblo» de donde procede su madre llaman «tontita». Esta alma cándida y simple conoce un día, mientras pasa una temporada en casa de unos parientes pobres, a Lewis Oman, empleado en una casa de subastas, el cual no tarda en pedir su mano. «Las mujeres me encuentran atractivo», le dice a la madre de Harriet, que solo ve en él a un vulgar cazafortunas y que trata por todos los medios de impedir la boda. Sin embargo, ésta se celebra… y Harriet, a merced de su marido y de la familia de éste, entra en una pesadilla que nadie habría sido capaz de imaginar.


Opinión

Los lectores que estamos acostumbrados a leer clásica es sobradamente conocida la figura de la joven heredera, esa muchachita que tiene la suerte de haber nacido en una familia muy rica y que, por tanto, tiene la suficiente dote para casarse medianamente bien (a no ser que su padre la venda a un viejo por el título... pero esa es otra historia). Lo que nunca se cuenta es ¿Qué hubiera pasado si esta joven heredara hubiera sido una muchacha con alguna discapacidad mental? Pues eso es lo que cuenta la novela, basado en hechos reales, que os traigo hoy. 

En Harriet nos encontramos con una novela basado en un horrible hecho real ocurrido en Inglaterra a finales del siglo XIX. La protagonista de esta historia, o más bien la víctima, es Harriet a la que se le describe como "tontita" en referencia, obviamente, a su discapacidad mental. Esa descripción ya chirría en la mente del lector que va descubriendo, poco a poco, que va a ser testigo de una enorme injusticia y horrible crimen, pues la pobre Harriet va a caer en las garras del sinvergüenza Lewis que verá en la pobre tontita la oportunidad de hacerse de oro al casarse con ella. Tras el matrimonio, y muy poco a poco, Harriet vivirá un verdadero infierno en manos no sólo de Lewis, sino también de su hermano Patrik, su cuñada Elizabeth y la hermana de ésta, Alice. 

La idea tras esta novela es muy similar a la que ya leí en Hannah Kent, si bien Jenkins es anterior a Hannah, por eso sabía desde el principio que iba a disfrutar la lectura de esta novela. Además debo confesar que me encanta leer sobre crímenes ocurridos en el pasado, muy al estilo de Lucy Worsley en el documental de "A very British Murder". Jenkins también debió sentir cierta fascinación porque ella primeramente llegó al caso por medio de los periódicos y luego, si no me equivocó, accedió a los archivos del caso a través de su hermano. Lo horrible del caso hizo que quisiera escribir esta novela y que lo hiciera con absoluta brillantez. Sin duda alguna, uno de los elementos a destacar reside en la forma en la que la autora perfila la psicología de los personajes que se hace tan obvia al lector pero no tanto para los actores participantes, así, por ejemplo, no es difícil adivinar las intenciones de Lewis desde el principio, como obvias son también sus acciones posteriores. La autora se esfuerza por retratar a cada uno de los personajes y el lector no duda en reconocer el rol que juega cada uno de ellos en este horrible crimen grupal.

Creo que hay varias cosas que me han resultado chocantes en esta novela pero hay una que hace que este crimen sea aún más aberrante, y no solo es el hecho de que este grupo de personas abusen del dinero de una pobre muchacha discapacitada mental, totalmente vulnerable, sino el hecho de que se creen con derecho de hacerlo, pues la muchacha es apenas una bestia. Todos los personajes envueltos en el mismo saben que están haciendo algo mal, son plenamente conscientes de lo que hacen porque todos tienen un segundo o dos de duda, pero todos buscan una justificación para lo que hacen e incluso van más allá, aumenta el nivel de crueldad. La actitud de cada uno de ellos es injustificable y despierta una enorme frustración e ira al lector que se siente absolutamente impotente por lo que lee. Quizás el único punto negativo es que la autora no le haya dado voz a Harriet, pues sí, aún siendo incapacitada estoy seguro de que más de una cosa pasaba por su mente y hubiera sido interesante saber qué es.

Sin duda alguna, Elizabeth Jenkins se une a mi lista de autores a los que soy absolutamente incondicional y en breve espero leer otra de sus novelas que tengo en mi lista de pendientes. En esta novela hacer una labor brillante al novelar  un horrible crimen que escandalizó la sociedad inglesa del XIX.  

domingo, 8 de septiembre de 2019

¿Quén diablos eres?

Autora: Raquel de la Morena
Título: ¿Quén diablos eres?
Editorial: Titania
Páginas: 704

Sinopsis

Alicia de la Vega, una joven periodista de origen español que vive en Nueva York con su madre y su hermana, comienza a trabajar para una revista especializada en fenómenos paranormales. Junto a un enigmático fotógrafo, se enfrentará a misteriosos casos sobrenaturales que pondrán a prueba su escepticismo: descubrirá que las historias de casas embrujadas, exorcismos, maldiciones y vampiros esconden más verdad de la que jamás imaginó. De hecho, ella será la única capaz de ver al fantasma de un joven amnésico de aspecto decimonónico, llamado Duncan, por quien pronto empezará a sentir una fuerte atracción.

¿Quién es él? ¿Qué vínculo los une? Para hallar las respuestas, Alicia emprenderá un apasionante viaje a través del espacio y del tiempo hasta la Escocia del siglo XIX. En su camino se cruzará con las huellas de personajes históricos como Jane Austen, Oscar Wilde o sir Walter Scott. Una trama llena de romance, misterio y aventuras que nos muestra que el amor es capaz de sobrevivir a cualquier adversidad...Incluso a la muerte.


Opinión

Con la llegada de septiembre y con una depresión post-vacacional decidí que se me apetecía empezar el curso leyendo algo romántico, pero algo bien escrito y con una buena historia, ya que Viento de otoño de Brenna Watson me pareció algo simplona y me dejó con ganas de más. Dado que el género romántico no es el que más leo decidí preguntar a la comunidad bloguera de Twitter, que me recomendó leer la novela que hoy os traigo y ¡benida recomendación!

En ¿Quién diablos eres? - aún no del todo convencida con el título- de Raquel de la Morena nos encontramos con Alicia, una joven de raíces españolas que vive en Nueva York y que recientemente ha dejado de trabajar en un periódico de economía, para trabajar en una revista de fenómenos paranormales. No muy creyente ella misma en este tipo de fenómenos, descubirá que estos ocurren más cerca de ella de lo que podría imaginar cambiando su vida presente para siempre.

Son muchas cosas las que hacen de esta novela algo fantástico, pero lo que más me ha gustado es el hecho de que pese a pertenecer al género romántico, su argumento no responde al típico cliché que convierte a estas novelas en una historia absolutamente empalagosa que va girando sobre el mismo tema todo el tiempo: la relación de los protagonistas. Esta novela, sin embargo, tiene una línea argumental centrada en los fenómenos paranormales en la que, además, se desarrolla una historia de amor. Esto hace que su historia sea atractiva incluso para aquellos lectores que no sean particularmente seguidores del género romántico como me pasa a mí. 

En relación con lo dicho anteriormente, también pienso que la autora trabaja muy bien la forma en la que quiere contar su historia. Así, pues, encontramos dos grandes partes, la primera es algo lenta y no terminaba de conectar muy bien con la historia que, a ratos, se me hacía un poco fantástica, no me terminaba de creer todo lo que leía y creía que al final todo iba a ser un poco ridículo, sin embargo, había tantas líneas misteriosas que era imposible saber por dónde me iba a llevar la autora y solo por eso seguí leyendo. La segunda parte es algo más intensa y más adictivia, no pude parar de leer hasta que la terminé por completo. Es en esta parte cuando la autora va desmontando los misterios poco a poco para que la curiosidad del lector no decaiga hasta el final. 

Finalmente, pocas veces ocurre que una novela de romántica muestre una gran labor de documentación, e incluso aquellas que se desarrolla en un contexto histórico; o a veces ocurre que el autor o autora mete datos así al azar para demostrar que ha habido algún tipo de documentación. En este caso, los elementos históricos y paranormales no solo están bien documentados, sino también bien introducidos en la historia. A lo largo de la misma, pero muy especialmente en la segunda parte, se nota que la autora se ha empapado muy bien de fenómenos paranormales históricos que da realismo a la novela, asimismo se hace eco de viejas leyendas como la historias de fantasmas en Real Mary King´s Close en Edimburgo o de los asesinatos de William Burke. Confieso que tuve que consultar en la Wikipedia para confirmar que esta historias eran reales, incluso la de las Joyas de Escocia con Walter Scott iniciando una expedición para encontrarla. Sin duda alguna, todos estos elementos hacen de la novela una maravilla. 

En definitiva, ¿Quén diablos eres? es una joya de novela que me ha tenido pegada a sus páginas hasta el final. No abusa de elemento romántico y cuenta una historia verdaderamente fascinante que atrapa al lector. Raquel de la Morena se convierte, desde ya, en una de mis incondicionales y ya he añadido a mi lista de pendientes otras de sus novelas. En serio, tenéis que leerla. 

viernes, 30 de agosto de 2019

La hermandad de la rosa

Título: La hermandad de la rosa
Autor: Amelia Noguera
Editorial: Libros del Unicornio
Páginas: 323

Sinopsis


Una niña que quiere aprender a pintar. 
La poderosa y oscura Sociedad de los hombres justos. 
Un mundo convulso que se dirige sin remedio hacia la catástrofe. 
Mujeres que luchan por lo que aman. 
Y lo que nos salva de la locura. 

París, 1757 
La niña Amélie, obsesionada por pintar, tiene que conformarse con espiar a un pintor para aprender de su técnica. En aquel misterioso patio del arrabal lleno de almendros en flor, Amelie descubrirá misterios que la cambiarán para siempre. 

Algún lugar de España, años más tarde 
Para evitar ser asesinada, Amélie decide escribir sus memorias. 

Madrid, en la actualidad 
Una escritora se topa con el testimonio de Amélie y lo que comienza solamente como una labor de investigación para escribir su próxima novela, que por fin la hará famosa, le lleva a desvelar la terrible verdad con consecuencias imprevisibles. 

El primer thriller histórico de “La Trilogía de las Tres Damas”, una novela diferente y adictiva en la que las intrigas previas a la Revolución Francesa se entremezclan con la lejana Antigüedad griega y pasado y presente se enlazan en el inquietante juego con la Historia que la autora nos propone. 

Siempre con el inconfundible sello de las novelas de Amelia Noguera. 


Opinión

Hay autores/as que desde la primera novela se convierten en incondicionales, es decir, esa clase de autores/as del que leerías hasta la lista de la compra y, para mí, Amelia Nogera es una de ellas, por su capacidad de arriesgarse y por creer en lo que escribe. Según ella, las editoriales tienen dificultades para catalogar sus historias, porque no terminan de encajar en un solo género y la verdad es que cada novela que he leído de ella es diferente, sin embargo todas ellas tienen algo en común: transmiten una verdadera pasión por contar una historia. Yo a día de hoy me sigo reafirmando en que La pintora de estrellas es mi favorita, pero cuando vi que Amelia publicada thriller histórico no dudé en leerlo lo antes posible.

Con esta novela Amelia se introduce en el género del thriller histórico, un género que si escrito bien puede dar lugar a una fascinante historia (se me viene a la cabeza la novela de El ocho que acabo de terminar de leer también). Sin embargo Amelia va más allá y hace algo que creo que hasta ahora no había hecho: un juego metaliterario en el que la autora forma parte de la trama. Y así, con la autora como un personaje más de la historia, nos adentramos en la vida de la joven parisina Amelie, hija del verdugo, que aspira a ser algo más que mujer y esposa, que ha sido educada por su padre para tener un futuro más brillante que el de ser simplemente la mujer del siguiente verdugo. Sin embargo, sus aspiraciones le llevarán a conocer ideas peligrosas en la Francia pre-revolucionaria, ideas que pondrán en riesgo su vida.

Sin duda alguna, creo que esta es la novela más ambiciosa de las que he leído de Amelia Noguera. En primer lugar, pienso que la labor de documentación ha debido ser enorme ya que la autora nos presenta las ideas de filósofos como Rousseau, Voltaire, Olympe de Gouges y, además, nos ofrece alguna que otra lección sobre los clásicos y teorías que yo desconocía sobre la figura de Homero y que me han parecido muy interesantes como buena historiadora que soy. En este aspecto, la labor de la autora es excelente, pues siempre se agradece que una novela de ficción de este estilo  respete los elementos históricos de los que se va a hacer uso. Pero la ambición de Amelia va más allá cuando hace uso de todos estos elementos para desarrollar un argumento absolutamente ucrónico que permite reflexionar sobre lo qué hubiera podido ocurrir si esos filósofos que fueron ,base ideológica para la revolución que lo cambió todo, hubieran ido más allá y hubieran defendido al 100% la igualdad de hombres y mujeres (hecho que no ocurrió porque al final la revolución se quedó a medio camino). 

Amelia usa como base esta ucronía para crear una historia de suspense en la que los personajes ficticios interactúan con los personajes reales mencionados anteriormentes. Es una trama que, en mi opinión, tarda bastante en arrancar porque Amelia se detiene en presentarnos en detalle a nuestra protagonista y la relación tan especial que tiene ésta con su padre y tarda bastante en llegar a la parte que me parece más interesante: cuando Amelie empieza a tomar contacto con las ideas sobre igualdad en tertulias y sociedad secretas (especialmente la llamada Hermandad de la Rosa), así como el conocimiento de los clásicos. El momento en el que el personaje principal toma contacto con estas ideas es cuando se va desarrollando la verdadera trama de intriga, que no voy a desvelar por no fastidiar la experiencia del lector, pero que Amelia desarrolla para unir varios elementos de la novela que en un principio parecen un poco desligados, sobre todo los que tiene relación con el personaje de Christophe. La autora, además, consigue dar un final redondo a la novela que permite soñar con que un mundo mejor es posible si las personas luchan un poquito más por ello y no se quedan a medio camino. 

Amelia, además, vuelve a crear unos personajes que son díficiles de olvidar, tanto buenos como malos. En primer lugar, la protagonista que resulta ser una mujer fuerte e independiente, dueña absoluta de su destino y capaz de enfrentarse a todo por sus propias ideas. Me gusta el rol que Amelia le da a su protagonista. Asimismo, el personaje del padre de Amelie, el verdugo de París, es uno de los más interesantes porque la autora ha sabido plasmar perfectamente esa lucha constante que el personaje sufre debido a lo que tiene que hacer por su profesión y lo que de verdad siente. Creo que es un personaje en conflicto constante y que no deja indiferente. Igualmente Christophe me ha parecido fascinante, pese a que desde el principio se ve rasgos de su personalidad, no es hasta casi al final que el autor se da cuenta de lo realmente es y para mí esa fue de las mejores partes de la novela y que muestra la capacidad de la autora para crear diferentes personajes.

Finalmente, he disfrutado bastante con ese juego metaliterario que Amelia se atreve a introducir en la novela. No es la primera vez que un autor se introduce a sí mismo en su historia, pero creo que aquí Amelia se ha atrevido llevar a la ficción la vida de una supuesta autora que puede, o no, estar basada en la suya propia. Ha sido muy interesante asomarse a esa ventana y ver lo difícil que puede ser crear el próximo best-seller, sobre todo cuando tu bolsillo no te permite más que mirar a través de Google Maps y con la enorme competencia que hay hoy en día cuando a cada segundo nace un nuevo autor. Creo que es un guiño muy interesante por parte de la autora y, en ocasiones, una crítica necesaria al mundo editorial. No obstante, hay algún que otro giro argumental de esta trama que me ha chirriado y no me ha terminado de convencer del todo...

En definitiva, creo que Amelia se ha lanzando a escribir una novela muy ambiciosa, con unas ideas claras de lo que quiere contar y desarrollada con mucha lógica. Si la autora está planteando una continuación, sin duda alguna me contará entre sus lectores porque me gustará saber más sobre Amelie. Igualmente, tanto si eres seguidor/a o no de Amelia, es una lectura recomendable porque Amelia Noguera tiene una forma de narrar, sencilla y directa, que atrapa al lector. 



domingo, 25 de agosto de 2019

Cómo acabar con la escritura de las mujeres

Título: Cómo acabar con la escritura de las mujeres.
Autora: Joanna Russ.
Editorial: Dos bigotes.
Páginas: 270

Sinopsis

En 'Cómo acabar con la escritura de las mujeres', coeditado entre Editorial Barrett y Editorial Dos Bigotes, la galardonada novelista y ensayista Joanna Russ expone las estrategias sutiles, y no tan sutiles, que la sociedad usa para ignorar, condenar o menospreciar a las mujeres que producen literatura. Publicada originalmente en 1983 y nunca traducida al español, esta obra, tan relevante hoy como entonces, ha motivado a generaciones de lectores con su poderosa crítica feminista. Con un tono sarcástico e irreverente, Russ examina las fuerzas que sistemáticamente impiden un amplio reconocimiento del trabajo creativo de las mujeres.





Opinión

Me resulta interesante ver cómo algunos libros experimentan un revival, volviendo a ser verdaderos fenómentos editoriales bastantes años después de haberse publicado originalmente. Un revival que se debe bien a que han sido adaptados al cine o a la televisión, como fue el caso de El cuento de la criada de Margaret Atwood, o incluso de Juego de tronos de G.R. Martin, bien por el surgimiento o resurgimiento de movimientos sociales, como ocurre en el caso del libro que traigo hoy. Siendo publicado originalmente en 1983, aunque ninca traducido al español, el movimiento feminista que está cogiendo más y más fuerza ha permitido que llegue este libro a la librerías. Y quizás lo más triste de todo es ver como muchos, ejem Bertín Osborne, siguen sin reconocer que aún hay mucho que hacer en el campo del feminismo para lograr la plena igualdad entre hombres y mujeres.

En Cómo acabar con la escritura de las mujeres de Russ nos encontramos con un ensayo corto que se puede leer fácilmente en un día, o una tarde, pero intenso. En él, la autora presenta once estrategias sutiles (a veces no tan sutiles) que los autores/hombres usaron consciente e inconscientemente para impedir el paso de las mujeres al mundo de la literatura. La autora se centra en un periodo de tiempo concreto, del siglo XVII a la actualidad (su actualidad: siglo XX) y en autoras inglesas, o que escriben en lengua inglesa. Así, por ejemplo, nos encontramos los casos de las hermanas Brontë, Sylvia Plath, Virginia Woolf, Ursula K. Le Guin, etc. Y pese a lo específico del campo de estudio, no es difícil extrapolar estas estrategias al ámbito europeo o americano. Hubiera sido interesante leer un estudio centrado en las autoras españolas que, espero no meter la pata aquí, lo tuvieron mucho más difícil teniendo en cuenta que España sufrió las consecuencias de una dictadura. 

Uno de los elementos que más me ha gustado de este ensayo es la forma en la que la autora organiza estas estrategias: desde la más general a la más específica. En este sentido, da la sensación de que la mujer debe superar una carrera de obstáculos para convertirse en una autora con cierto reconocimiento; de esta manera, si una mujer había superado el primer obstáculo, que tiene más que ver con la situación económica y social de la misma (las mujeres tienden a ser el grupo social más perjudicado social y económicamente por lo que esto es un empedimiento para poder escribir), aún le quedaban otros 10 obstáculos más por superar para ser reconocida como autora por parte de los autores/críticos/hombres, e incluso por las mujeres de su época. 

Otro aspecto que me gusta de este ensayo es que está realmente bien documentado. Cada razonamiento, explicación, idea viene acompañado de una cita y un pie de página que apoya esa idea. Además, está escrito con mucha honestidad pues la propia autora reconoce que podría haber profundizado en algún que otro aspecto pero que ella misma se había establecido una serie de límites, quizás porque sabía que algunos de ellos podrían haber dado para otro libro. 

Finalmente, es una ensayo que te hace reflexionar sobre tus propias idea o lo que creías saber. Por ejemplo, y eso no es una sorpresa, pero me he dado cuenta que eso de que las mujeres pueden ser un obstáculo para ellas mismas aún peor que los hombres no es solo un decir -machista o no- sino una realidad incómoda. Me he quedado en shock al comprobar que la propia Virginia Woolf, considerada abanderada del feminismo en la literatura, había sido ella misma brutalmente crítica con algunas de sus compañeras. Otra cosa de la que me he dado cuenta, y esta vez sí que ha dolido, es que yo misma he caído en una de esas trampas creadas por los hombres: la de que las mujeres son autoras de una única obra y, por tanto, raras excepciones. No hace mucho descubrí que Charlotte Brontë había publicado algo más que Janey Eyre o que las hermanas Brontë eran tres y no dos (no conocí a Anne hasta hace muy poco). Casi lo mismo me ocurrió con Elizabeth Gaskell, Mary Wollstonecraft o Luisa May Alcott. No fue gracias a que trabajé como voluntaria en una tienda de libros de segunda mano que descubrí que estas mujeres eran autoras de más de un libro y que, por tanto, eran excepciones sino la regla. 

En definitiva, pese a que hoy las mujeres han superado algunos de los obstáculos mencionados por Joana Russ, ella misma autora de ciencia ficción, sí que es verdad que otros siguen sin superarse  y otros son de nueva creación, por tanto este ensayo sigue siendo una lectura necesaria. Asimismo no hay que olvidar que hay otros grupos que siguen en los márgenes y a los que se les impide ese reconocimiento literario, como bien se dice en la introducción. 

martes, 20 de agosto de 2019

The Eight (El ocho)

Título: The eight
Autora: Katherine Neville
Editorial: Harper
Páginas: 570

Sinopsis


Computer expert Cat Velis is heading for a job to Algeria. Before she goes, a mysterious fortune teller warns her of danger, and an antique dealer asks her to search for pieces to a valuable chess set that has been missing for years...In the South of France in 1790 two convent girls hide valuable pieces of a chess set all over the world, because the game that can be played with them is too powerful.... 


Opinión

Resulta curioso darme cuenta que en  mi trayectoria lectora hay muy poquitos libros que haya leído más de una vez, no sé si esto le pasa a mucha gente... pero hay tantos libros nuevos por leer y ahora más con toda la digitalización, que me estresa pensar en el hecho de "perder" tiempo releyendo un libro. Jane Austen, Charlote Brontë, Elizabeth Gaskel, Elvira Lindo son las únicas autoras que me han hecho repetir con sus novelas: Orgullo y prejuicio, Norte y Sur, Jane Eyre, Manolito Gafotas... y algún que otro libro de historia. Una lástima porque si un libro gusta mucho, muchísimo ¿por qué no repetir? En fin, quizás solo sea cosa mía, pero voy a plantearme esto de repetir con libros porque resulta curioso como la percepción que teníamos de una novela cambia completamente cuando la lees a una edad diferente, o bien no cambia nada en absoluto (estoy pensando en repetir con Lo que el viento se llevó, pero ya veré...). La novela que hoy comento es justamente una re-lectura, aunque lo haya hecho en un idioma diferente. Y es curioso, porque fue justamente un vídeo de la booktuber Raquel de La Pecera de Raquel (un canal de Youtube que recomiendo) el que hizo que me entraran ganas de volver a acercarme a este libro que en su día me fascinó. La pregunta ahora sería ¿Me sigue fascinando? La respuesta corta sería sí, pero voy a extenderme un poco más.

El ocho es una novela bastante compleja como para resumir en unas pocas líneas de que va, pero a grandes rasgos se puede decir que tiene dos grandes líneas argumentales y dos grandes protagonistas: Mirelle y Catherine. Mirelle es una monja del siglo XVIII en Francia, más concretamente durante la Revolución Francesa, a la que se le encarga la misión de proteger el secreto del ajedrez de Montglane de aquellos quienes quieren hacerse con él. Un secreto del que nada se sabe, excepto que es de enorme peligro sobre todo si cae en manos equivocadas. Ya en el siglo XX tenemos a Catherine, una joven informática que de la noche a la mañana se ve envuelta en un peligroso juego de ajedrez del que nada sabe. Ambas líneas argumentales concurren de forma paralela a lo largo de toda la novela creando un thriller histórico absolutamente adictivo.

¿Qué es lo que me fascina de esta novela? Principalmente tres elementos. En primer lugar: las protagonistas. Y no solo por el simple hecho de que sean mujeres, sino que sean mujeres inteligentes, independientes, capaces de solventar cada obstáculo con valentía y determinación. Ambas protagonistas, además, evolucionan de una forma lógica y se convierten en dueñas de su destino. En segundo lugar, el hecho de que la autora combine ambas historias, la del pasado y presente, de una forma equilibrada y que ambas sean igualmente fascinantes. Normalmente, cuando en una novela nos encontramos dos líneas argumentales con distintos periodos históricos, siempre hay una que prevalece o que gusta más al lector, pero no en esta ocasión. Además, las dos líneas argumentales transcurren casi de forma independiente aunque tengan un punto en común y se unen en un momento y de una forma que el lector no puede ni imaginar hasta que no llega al final. Por último, y creo que esto es lo que más me fascina (Sí, me he dado cuenta de que utilizo "fascinar" ya en varias ocasiones) de esta novela, es la ENORME labor de documentación que Katherine Neville tuvo que realizar para escribir esta novela. Y cuando digo enorme, es que es enorme. Hay muy pocas novelas históricas que manejen tal cantidad de información como ésta: hechos y personajes históricos interesantes tales como Tayllerand, Napoleón, Catalina la Grande, Marat, Robespierre, etc. forman parte de la historia y todos ellos están caracterizados de una forma muy realista y con roles muy relevantes. Imagino a la autora pasándoselo en grande dando vida estos personajes (yo al menos me lo pasaría bomba) y recreando algunos hechos históricos de una forma ucrónica, es decir, que aún no siendo tal y como ella lo cuenta podría igualmente haber pasado así, por ejemplo, la muerte de Marat.

En definitiva, si mis tres razones no os han convencido para leer esta novela, la verdad no sé que os lo hará. Si sois fan de los thrillers, históricos o no históricos, esta novela es para vosotros y os mantendrá pegado/a  sus páginas. Yo he vuelto a sentir la fascinación que sentí hace diez años cuando la leí por primera vez (e incluso aún recuerdo con cariño quién me la recomendó), quizás se me ha hecho algo más larga y más densa en algunas ocasiones, aunque eso me temo que se debe más al hecho de haberla leído en inglés (aún hay muchas palabras y descripciones que me cuesta traducir automáticamente cuando las leo), pero creo que sigue siendo una novela brillante. 

sábado, 10 de agosto de 2019

The Princess Bride

Título: The Princess Bride
Autor: William Goldman
Editorial: Bloomsbury
Páginas: 399

Sinopsis

What happens when the most beautiful girl in the world marries the handsomest prince of all time and he turns out to be...well...a lot less than the man of her dreams?

As a boy, William Goldman claims, he loved to hear his father read the S. Morgenstern classic, The Princess Bride. But as a grown-up he discovered that the boring parts were left out of good old Dad's recitation, and only the "good parts" reached his ears.

Now Goldman does Dad one better. He's reconstructed the "Good Parts Version" to delight wise kids and wide-eyed grownups everywhere.

What's it about? Fencing. Fighting. True Love. Strong Hate. Harsh Revenge. A Few Giants. Lots of Bad Men. Lots of Good Men. Five or Six Beautiful Women. Beasties Monstrous and Gentle. Some Swell Escapes and Captures. Death, Lies, Truth, Miracles, and a Little Sex.


In short, it's about everything.

Opinión

A estas alturas de la vida creo que nadie, o quizás muy pocos, desconocerá la historia de La princesa prometida, sobre todo por la película que con los años se ha convertido casi de culto. Pero muy pocos sabrán, al menos yo no lo sabía, que la película se basó en la novela que el autor británico William Goldman publicó en 1973. Habiendo visto la película hacía siglos, se me apetecía ahora acercarme a la historia de Buttercup y su amado Westley a través de la novela. 

La princesa prometida es un interesante ejercicio de metaliteratura en la que el autor nos cuenta una historia de fantasía que su padre le leyó cuando era pequeño, eso sí, tras darse cuenta que su padre solo había leído "las partes buenas" de un viejo libro de historia. Estas partes buenas causaron una enorme impresión en el joven William, que desde entonces se convirtió en un lector voraz que luego le llevaría a convertirse en un escritor de más o menos éxito. El descubrimiento de que su padre solo le había leído las "partes buenas" le llevó a reeditar ese viejo libro de historia, pero tal y como su padre se la había contado. Y en esa historia estaba la joven Buttercup, inocente y dulce, que descubre que está enamorada del granjero Westley, sin embargo, es un amor imposible porque el parte hacia nuevas tierras con el fin de conseguir los medios que le permitan casarse con Buttercup, no obstante su barco es atracado por los piratas y a Westley se le da por muerto. A partir de entonces, los enamorados deberán enfrentarse a una serie de obstáculos en forma de asesinos, príncipes malvados, piratas y un pantano lleno de enormes roeadores y fuego. El autor, además, interviene en varias ocasiones para hacer referencias a esas partes que no ha incluído en su narración y su reacción cuando la oyó por primera vez.

Decir que La princesa prometida no ha envejecido bien en cuanto a historia sería, quizás, injusto. Creo que para muchos lectores un clásico y como tal no puede juzgarse con el mismo criterio con el que juzgaría a una novela más actual. La novela nació siendo lo que siempre quiso ser: una inocentísima novela de fantasía, un juego para el autor quien ficcionaliza su propia vida, con el fin de atraer a las mentes más joven a un mundo irreal pero lleno de amor, aventuras, piratas, gigantes, etc. Y cuando digo lo de inocente lo digo con razón, porque la novela es absolutamente blanca, desde las escenas de "violencia" (el duelo entre Iñigo y su archienemigo el duque apena tiene descripciones de sangre, como por ejemplo podrían tenerlo otras novelas de fantasía), hasta las escenas de amor (el joven Will se quejaba cuando los protagonistas estaban a punto de besarse y su padre pasaba de largo...) Es más, el lector apenas puede creerse el amor entre los protagonistas por la poquísima pasión que hay entre ellos, a excepción de la primera declaración de amor de Buttercup que me parece de lo mejor de la novela:

I lovr you - Buttercap said - I know this mus come as something of a surprise, since all I´ve ever done is scorn you and degrade you and taunt you, but I have loved you for several hours now, and every second, more. I thought and hour ago that I loved you more than any woman has ever loved a man, but a half hour after that I knew that what I felt was nothing compared to what I felt then. But ten minutes after that, I understood that my previous love was a puddle compared to the high seas before a storm [...] I love you so much more now than twenty minutes ago that there cannot be comparison... 

Y sí, en teoría La princesa prometida tiene todos los elementos para una perfecta novela de fantasía y el autor sabe cómo utilizarlos para crear una novela tan blanca que bien podría leerla un niño de siete años como un adulto setenta. Pero admito que a mí tanta inocencia y tanta dulzura me ha aburrido en exceso. Y sí, es muy posible que muchos no entiendan esto, pero llegué a un punto que casi quise abandonarla sino fuera por mi sentido de la responsabilidad. La introducción me pareció excesivamente larga y tediosa, con el autor danto la vuelta a lo mismo y si la narración peca por su excesiva inocencia, los personajes son absolutamente planos, a excepción del valiente Westley e Iñigo. Además como en toda novela clásica, los malos son malísimos y los buenos buenísimos, no hay punto medio. En cuanto al personaje femenino, si en la película Robin Wright nos enamoraba con su dulzura, en la novela Buttercup roza lo rídicuo al ser el típico personaje femenino que no da más de sí, incluso cuando está en peligro lo único que puede pensar es en lo guapo y lo valiente que es su Wetsley, casi que llegué un momento que quería que la mataran. 

Entiendo que quizás Goldam prentendía emular a las novelas de fantasía o pseudohistóricas que tan de moda se pusieron durante el periodo victoriano con el romanticismo inglés, similares a las de Walter Scott que transcurrían en un periodo medival totalmente imaginario a lo que contribuían esas pinturas de los románticos y prerrafaelistas con Rosetti, pero confieso que a mi no me entusiasma demasiado y que por ello solo se puede apreciar de una manera nostálgica pero como lectura actual no entretiene demasiado. 


Adaptaciones

La princesa prometida es mucho más conocida por su adaptación cinematográfica. Estrenada en 1987, dirigida por Rob Reiner y protagonizada por  Cary Elwes, Robin Wright, Mandy Patinkin, Chris Sarandon, Wallace Shawn, André the Giant y Christopher Guest. En su momento tuvo muy buenas críticas, pero no hizo demasiada caja y pasó un poco sin pena ni gloria; sin embargo, con la expansión de Internet la película se ha convertido en casi una cinta de culto y muy pocos no reconocerán la frase que la hizo famosa: "Hola, soy Iñigo Montoya, mataste a mi padre, prepárate para morir". Aquí os dejo el tráiler y creo que la tenéis en Netflix por si queréis volver a verla:






jueves, 25 de julio de 2019

History on Trial: My Day in Court with a Holocaust Denier.

Título: History on Trial: My Day in Court with a Holocaust Denier.
Autora: Deborah E. Lipstadt
Editorial: Harper Collins
Páginas: 346

Sinopsis

In her acclaimed 1993 book Denying the Holocaust, Deborah Lipstadt called putative WWII historian David Irving "one of the most dangerous spokespersons for Holocaust denial." A prolific author of books on Nazi Germany who has claimed that more people died in Ted Kennedy's car at Chappaquiddick than in the gas chambers at Auschwitz, Irving responded by filing a libel lawsuit in the United Kingdom -- where the burden of proof lies on the defendant, not on the plaintiff. At stake were not only the reputations of two historians but the record of history itself.





Opinión

Al salir de los juzgados, una mujer se acercó a David Irving, quien se econtraba hablando con los periodistas, y le dijo que su madre había muerto en Auschwitz. Irving se volvió y le dijo con una sonrisa en la cara: "Pues le alegrará saber que su madre probablemente murió de Tifus". Y ¿Quién es David Irving? Bueno si su respuesta no os ha sido suficiente para haceros una idea de este personaje, os cuento que Irving es un "historiador" británico, conocido por sus trabajos sobre la Segunda Guerra Mundial y Hitler, pero sobre todo es conocido por sus declaraciones negando el holocausto y exculpando a Hitler pues... de casi todo. Pero también es conocido por llevar a juicio a la historiadora especialista en el holocausto, Debora E. Lipstadt, quien a finales de los noventas publicó un libro, Denying the Holocaust: The Growing Assault On Truth And Memory, en el que analiza las formas en la que los negacionistas actúan para negar el holocausto y el peligro que esto puede suponer en el futuro. Entre ellos, Deborah cita la labor falsificadora de Irving, quien ofendido acusó a Deborah de poner en peligro su credibilidad y su carrera y de ahí que la demandara.

A History on Trial recoge precisamente todo esto que mencionaba más arriba, es decir, todo el proceso judicial desde la perspectiva de Deborah y las consecuencias que éste tuvieron no solo de una forma profesional (tuvo que pedir un año sabático para poder atender al juicio), personal, emocional, pero también unas consecuencias históricas, pues tras el mismo se empezaron a plantearse una serie de cuestiones muy interesantes como la de si la veracidad de los hechos históricos debían resolverse en un juicio. 

Sin duda alguna, Deborah hace una labor excelente como cronista de su propio juicio, quizás ya entonces era consciente de que este juicio era un punto de inflexión no solo en su carrera pero en la labor histórica general, en la responsabilidad del historiador con respecto a la Historia. Así, Deborah parte de sí misma, quién es ella y cómo llega a interesarse por el holocausto y qué le llevó a investigar el negacionismo. Y creo que esto es interesante porque el historiador no nace sabiendo qué va a investigar, sino que se forma poco a poco y va dirigiendo su carrera a una línea de investigación a la que le va a dedicar, muy posiblemente, toda su vida. Y tras esto, Deborah nos cuenta cómo le llegó la demanda y su decisión de luchar en lugar de aceptar un simple acuerdo que dejaría a Irving más que satisfecho, pues sería como darle la razón. Deborah entra en detalles sobre la preparación del juicio, la contratación de investigadores que examinarían en detalles el trabajo de Irving, pues era ella la que debía demotrar que lo que había dicho de Irving, es decir que era un falsificador de la Historia, era verdad. La parte más intensa del libro es la que dedica al juicio, y en esta ocasión Deborah no escatima en detalles y resalta las declaraciones más impactantes y los testimonios más importantes. Finalmente, Deborah nos cuenta cómo se sintió antes del veredicto y qué supuso éste para ella. 

Mentiría si dijera que la lectura de este libro es ligerita, pues no lo es. Es un libro lleno de detalles y, en ocasiones, se puede hacer pesado, sobre todo cuando entra en detalles sobre la Segunda Guerra Mundial y tal. Sin embargo, también es verdad que puede ser un libro chocante, particularmente cuando Irving insiste en manipular y falsificar para negar lo innegable y de hacerlo de una forma tan absolutamente rotunda y fría que, a veces, me ha dado por pensar que Irving verdaderamente creía lo que decía, que para él no había habido holocausto y que Hitler no tenía ni idea del mismo... Sus intervenciones en asociaciones neonazi, sus declaraciones racistas, su actitud ante víctimas del holocausto, no dejan indiferente. 

Este libro no es sólo una crónica sobre un juicio, es una descripción que se queda muy pequeña, pues también es una invitación a la reflexión ¿Deben la veracidad de los hechos históricos resolverse en un juicio? Probablemente no ¿Hasta que punto la libertad de expresión no es un arma de doble filo usada por los negacionistas para decir verdaderas atrocidades? ¿Cuál es la responsabilidad del historiador para con la Historia? Porque si algo debemos extraer de la labor de Irving como "historiador" es que si este no respeta la Historia, si no es honrado en su rol, puede manipular datos objetivos para que estén en consonancia con la ideología que seguimos y esto, dejenme que le diga, es aterrador.

Sin duda alguna, ha sido una lectura muy interesante y de rabiosa actualidad y más teniendo en cuenta cómo la ultra derecha se está haciendo con el poder en Europa. No hay que olvidar que la historia que se olvida es historia que se repite. 


Adaptación

Si creéis que el libro os puede resultar pesado de leer, hay una buena alternativa ya que en 2016 fue adaptado para la gran pantalla aunque pasó sin pena ni gloria. La película está dirigida por Mick Jackson y cuenta con un reparto espectacular: Rachel Weisz como Deborah, Timothy Spall como Irving, acompañados por Tom Wilkinson, Andrew Scoot, Alex Jennings, etc. Yo es una película que he visto en varias ocasiones y me gusta mucho. Os dejo el tráiler para que juzguéis por vosotros mismos:






domingo, 21 de julio de 2019

La impaciencia del corazón

Título: La impaciencia del corazón
Autor: Stefan Zweig
Editorial: Acantilado
Páginas: 464


Sinopsis

En los albores de la Gran Guerra, el teniente Anton Hofmiller recibe una invitación para acudir al castillo del magnate húngaro Lajos von Kekesfalva, cuya hija, que sufre parálisis crónica, se enamora del joven oficial. Hofmiller, que sólo siente compasión por la joven Edith, decidirá ocultar sus verdaderos sentimientos y le hará tener esperanzas en una pronta recuperación. Llega incluso a prometerse con ella, pero no reconoce su noviazgo en público. Como un criminal en la oscuridad, Hofmiller se refugiará en la guerra, de donde regresará como un auténtico héroe.





Opinión

¡Ah, esa maldita compasión, esa maldita compasión! Con esta cita bien podría resumirse la novela que hoy reseño y que vuelve a acercarme a la faceta que menos conozco de Zweig: el de novelista.

La impaciencia del corazón es una novela intensa que tiene como protagonista al teniente Hofmiller que, cansado de ser recibido como héroe por su acciones en la Primera Guerra Mudial, decide "contarnos" sus penurias de juventud. Y todo empieza con un baile y un tremendo error. Estando destinado a una ciudad de Austria para completar su formación de militar, Hofmiller es invitado a una recepción el castillo de Kekesfalva. Allí, asombrado por el lujo, la comida y la música, decide honrar la invitación que ha recibido, invitando a la hija del dueño de la casa, Edith, sin saber que ésta sufre de una enfermedad que la tiene paralizada de cintura para abajo. Abochornado por su enorme error, Hofmiller abandona el castillo sin despedirse, casi como un delincuente, sintiendo una enorme sensación de culpabilidad y vergüenza. No obstante, al día siguiente decide hacer frente a su error y manda unas flores a la joven Edith, a las que seguirá sus constantes visitas. Hofmiller penetra poco a poco en un mundo en el que la compasión le llevará a actuar de una forma que tendrá terribles consecuencias para él y los personajes que le acompañan: Por primera vez empecé a comprender que los peores males de este mundo no son los causados por la maldad y la brutalidad, sino los causados por la debilidad.

Esta novela de Zweig puede considerarse casi como un experimento en el que el autor analiza hasta dónde puede llegar la compasión extrema y qué consecuencias puede tener. Usa la figura del teniente y sus acciones para explorar cómo una persona movida únicamente por el sentimiento de la compasión y la lástima puede cometer una serie de actos y decir una serie de cosas que en realidad no siente y de esta manera alterar su vida y, sin duda alguna, la de las personas que son receptoras de ese sentimiento. Aquí, la principal víctima es Edith, una joven que una vez estuvo sana, que una vez corrió, saltó y montó a caballo, que una vez enfermó y no pudo andar más y que se le arrebató lo que una vez tuvo. Edith es, sin duda, el personaje más complejo emocionalmente, pues por su enfermedad Edith siente tristeza por la salud perdida, frustación por una cura que no llega nunca, ira por no poder hacer lo que desea... Edith tiene los sentimientos a flor de piel y la compasión del teniente, con sus constantes visitas y atenciones, las falsas promesas de una cura que no llega y la falsa apariencia del amor, harán que enloquezcan a la joven inválida y el teniente no se dará cuenta de ello hasta que no es demasiado tarde: Pero, acto seguido, comprendí con nuevo espanto que nada sino precisamente mi apasionada compasión era la principal culpable de que esta muchacha abandonada y aislada del mundo esperara de mí, el único hombre que la visitaba asiduamente día tras día en su cárcel, que esperara de este loco, presa de su compasión, un sentimiento distinto, un sentimiento de ternura. El teniente no solo es preso de su propia compasión, que le impide ver los sentimientos de la joven Edith, sino también de los prejuicios que le harán pensar que sea imposible para una inválida sentir amor, o enamorarse perdidamente: Nunca, a los veinticinco años, me hubiera atrevido siquiera a soñar con la posibilidad de que también las enfermas, las inválidas, las inmaduras, las demasiado viejas, las excluidas y marcadas entre las mujeres, osaran amar,

Otra víctima de la compasión extrema del teniente es Kekesfalva, un personaje singular del que también podemos conocer su pasado. Sin duda alguna, las acciones del teniente llevaran a este pobre hombre a la falsa esperanza de poder ver a su hija sana... Kekesfalva siente una enorme desesperación que lo lleva a enfermar y una gran impotencia, pues acostumbrado a conseguir todo con dinero, ve como ni todo el dinero del mundo puede comprar la salud de su hija. La posibilidad de una cura, por mínima que sea, lleva a este viejo hombre a creer lo que sea e incluso a vender a su hija a un matrimonio movido por la lástima si eso la hace feliz. El único personaje que hace frente a la compasión es el doctor Cóndor, el doctor de las causas imposibles. La compasión del doctor es muy diferente a la que siente el teniente, pues no es una compasión que ciega sino una compasión que lleva a ayudar a la gente sin entregar falsas esperanzas y es el doctor el que trata de guiar al joven teniente: Pero, y creo que se lo advertí una vez, eso de la compasión es una maldita arma de doble filo. El que no sabe manejarla, mejor que no la toque con la mano y menos aún con el corazón. 

En definitiva, en La impaciencia del corazón, Zweig vuelve a experimentar con los sentimientos humanos y vuelve a ponerse en la piel de aquel quien los siente. Zweig tiene una habilidad especial para jugar con estos, explorar y analizar las consecuencias, ya lo hizó en Carta de una desconocida y vuelve a hacerlo a aquí. Lectura recomendada para los fans de este autor.  


sábado, 6 de julio de 2019

Los Buenos

Título: Los Buenos
Autora: Hannah Kent
Editorial: Alba Contemporánea
Páginas: 432

Sinopsis

Inspirada en un caso real de infanticidio, Los buenos se sitúa en el año 1825, en un remoto valle de Irlanda. Allí viven tres mujeres a las que van a unir una serie de acontecimientos extraños y trágicos. Nóra Leahy ha perdido a su hija y a su marido en el mismo año, y se ocupa del cuidado de su nieto, Michael, a quien tiene oculto por su deformidad, cuidado por Mary Clifford. Nance Roche, una anciana curandera, vive sola cerca del río y suele curar, con sus hierbas y consejos, los males inexplicables de la gente. Con la llegada de un nuevo sacerdote que quiere limpiar el valle de prácticas supersticiosas, la pureza de las acciones de Nance se pondrá en duda. Los Buenos es una novela atractiva y desgarradora.



Opinión

Como podéis ver, vuelvo a repetir con la que ya considero el gran descubrimiento del año: Hannah Kent, una autora que me fascinó con su tono intimista en la novela Rito Funerarios. No cabe duda de que la fórmula le funcionó tan bien que volvió a repetir con la novela que hoy os traigo: Los Buenos.

Pero antes de adentrarnos en la misma, no sé si los lectores que os acercáis por aquí habéis visto alguna vez la serie de Outlander. A mí es una serie que me gusta por muchos motivos, pero particularmente por como muestra las tradiciones escocesas, representadas bastante mejor en la serie que en los libros. Pues dicho esto, en cierto capítulo de la primera temporada, nuestra protagonista, Claire, se topa con una de las supersticiones escocesas más chocantes para una mujer del siglo XX: la de los niños cambiados. Y es que en la Escocia del siglo XVIII, así como en otros países de la época, se creía que los niños que nacían enfermos, débiles, tullidos eran en realidad niños postizos, es decir, niños que habían dejado las hadas en lugar de aquel que había nacido sano. Sin duda alguna, esta creencia no era sino más que un autoengaño, una forma más de evitar, de cerrar los ojos a una cruel realidad... la solución no era otra que dejar al niño enfermo en un monte, donde se creía que vivían las hadas para que éstas volvieran a cambiar al niño. Al final lo que ocurría es que el niño enfermo moría y la superstición terminaba en un infanticidio que de alguna manera liberaba a unos padres de la carga que suponía el cuidar un niño enfermo, asimismo hacía que toda la situación fuera menos trágica. Hoy todo esto nos parece horroroso, pero esta creencia estaba fuertemente arraigada sobre todo en las zonas rurales, donde toda esta creencia pervivía de una forma pura. Es justamente esta historia la que nos trae Hannah, basada nuevamente en un hecho real ocurrido en la Irlanda del siglo XIX.

Las protagonistas, una vez más, vuelven a ser mujeres: Nora, Mary y Nance, tres mujeres de generaciones diferentes pero unidas en una sola creencia: la de que el pobre Mihail, un niño de cuatro año, no es más que un niño postizo, un niño dejado por las hadas en lugar del verdadero Mihail; por tanto, la misión de estas tres mujeres es la de traer al verdadero niño cueste lo que cueste. Sin embargo, a las tres les mueve un motivo distinto para llevar a cabo esta misión. A Nora le mueve la pena y es, sin duda alguna, el personaje que más lástima despierta al lector. Viuda reciente, con una única hija muerta y sumida en la pena y el desconsuelo, se encuentra a sí misma en la obligación de cuidar a un niño que no reconoce, a  un niño de cuatro años tullido, que no habla, ni anda y lo único que hace es llorar y comer pero sin crecer. A Nora le abruma la carga y la soledad y lleva a contratar a Mary, que se mueve por la obligación y la desesperación, una joven de una familia numerosa y pobre que debe trabajar para alimentar a sus hermanos. Mary debe cuidar a un niño del que siente lástima y miedo y representa a esa campesina ignorante, temerosa que cree y teme a lo desconocido. Finalmente, a Nace le mueve su propia reputación y seguridad, es la gran salvadora. Es un personaje místico, una curandera que usa hierbas y conjuros para curar lo que se piensa incurable, que reza a Dios y habla con las hadas. La mezcla perfecta entre religión y superstición. Nora ve en Nance su única esperanza para curar, o recuperar, a su nieto de las hadas. Y es esa obsesión la que llevará a estas tres mujeres a cometer un hecho atroz.

Hannah Kent vuelve hacer gala de una increíble labor documental, si bien es cierto que la historia no se desarrolla más que del hecho en si mismo, sin embargo la autora ha sabido reflejar de una forma excelente esa mezcla que existía entre la superstición y la religión en la sociedad rural irlandesa, asimismo perfila de forma absolutamente maravillosa a estas tres mujeres: la viuda llevada por la obsesión, la campesina temerosa obligada por las circunstancias a seguir a su ama y la anciana mística que ve su existencia en peligro ante el avance el peso de la religión católica. Esa lucha entre la pervivencia de las viejas supersticiones consideradas casi heréticas y la imposición del catolicismo, se observa en la figura del cura nuevo que llega al pueblo y que no está dispuesto a aceptar las doctrinas de la anciana. Las ideas del cura calarán en aquellos que más insatisfechos se sienten ante la intromisión de Nance, cuyas curas no siempre tienen éxito. Pero no es hasta el final del libro cuando el lector se de cuenta de lo poco que durarán esas creencias, sobre todo cuando ante un horrible crimen las mujeres no son más que vistas como pobres creyentes de una superstición absurda. Una obsesión que les ha llevado a la locura. 

Hannah Kent vuelve a fascinarme con su habilidad para imaginar lo que habría ocurrido en un hecho que es real. Usa una combinación de ficción e historia que me atrapa, precisamente porque sé que tras lo que leo hay una historia real que la autora ha reconstruido para mí, me ha permitido acceder a ese hecho gracias a su increíble imaginación y no sé si es la historiadora que hay en mí, pero a mí esta idea de literatura me ha atrapado y Hannah puede contarme entre sus incondicionales. Si no la has leído, no tardes en hacerlo. 

domingo, 23 de junio de 2019

Five feet apart

Título: Five feet apart.
Autora: Rachael Lippincott.
Editoria: Simon & Schuster.
Páginas: 276

Sinopsis

A Stella Grant le gusta tener el control, a pesar de no poder dominar sus propios pulmones, que la han tenido en el hospital la mayor parte de su vida. Por encima de todo, Stella necesita controlar su espacio para mantenerse alejada de cualquier persona o cosa que pueda transmitirle una infección y poner en peligro su trasplante de pulmón. Dos metros de distancia. Sin excepciones.

En cuanto a Will Newman, lo único que quiere controlar es cómo salir de este hospital. No le importan sus tratamientos, o si hay una nueva medicación en ensayo clínico. Pronto cumplirá dieciocho años y podrá desconectar todas estas máquinas. Desea ir a ver el mundo, no solo sus hospitales.


Will y Stella no pueden acercarse. Solo con que respiren cerca, Will podría provocar que Stella perdiera su puesto en la lista de trasplantes. La única forma de mantenerse con vida es mantenerse alejados.

Opinión

Creo recordar que hubo un tiempo en el que las novelas con un (o dos) personaje enfermo y una historia sobre dramática estuvieron de moda. Así a bote pronto puedo recordar la que fue más popular: Bajo la misma estrella de John Green (cuya reseña podéis encontrar aquí) y que a mí en su día me dejó completamente traumatizada. Luego llegó Yo antes de tí de Jojo Moyes (cuya reseña podéis encontrar aquí) que me dio bastante qué pensar con un final que no me esperaba. También se me viene a la cabeza las novelas de Before I die o Everything, everything que ya no he leído. La novela que hoy reseño entra en el grupo de este tipo de novels y no sé si es porque el género está resurgiendo, pero sí que ha sido un boom en América y dejándome llevar por él me dedicí por leerla. Craso error, porque no sólo no me ha gustado, sino que también me he dado cuenta de que estoy demasiado mayor para estas novelas que ya me parecen bastante simplonas. Pero no nos adelantemos. 

¿Qué nos cuenta la historia de Five feet apart? Pues nos narra la historia de Stella y Will, dos jóvenes adolescentes que podrían tener toda la vida por delante sino fuera porque sufren una enfermedad en los pulmones que reduce considerablemente su esperanza de vida y que, además, les fuerza a estar gran parte de su vida en el hospital. Y es precisamente en el hospital donde nuestros protagonistas se conocen, pues Stella necesita recuperarse de un resfriado, mientras que Will está ahí con la esperanza de que una nueva medicina experimental le cure de una infección que padece para volver a la lista de donantes y pueda, algún día, tener unos pulmones nuevos. Son, además, dos caracteres opuestos ya que Stella hace todo lo que hace falta para sobrevivir, mientras que Will, que ha ido de hospital en hospital, solo espera cumplir los 18 años para tomar sus propias decisiones y VIVIR  lo que le queda de vida.

Cuando digo que la historia es simplona es porque sigue el abecé de este tipo de historias, punto por punto. El lector no debe esperar nada nuevo de lo que ya se ha hecho hasta ahora, y si en un tiempo las historias de John Green o Jojo Moyes, me dejaron algo tocada, bien por un final inesperado, bien por las cuestiones que plantea (Sobre todo la novela de Jojo Moyes), esta no plantea mucho más que la de contar la historia de dos adolescentes que por tener la enfermedad que tienen, no pueden, no deben enamorarse. Asimismo, cae en el cliché de amor instantáneo, es decir, los protagonistas al principio no se pueden ver pero la autora usa el supuesto OCD de Stella para forzarlo a seguir con el tratamiento, y luego él, por arte de magia, se enamora de ella y ella de él... ¡pum! ¿Cómo se puede pasar de cero a cien en dos páginas? Hasta el punto de que a ella, que lleva a rajatabla todo su tratamiento porque debe vivir (por razones que no voy a revelar), le da igual infectarse por estar cerca de Will. Vamos que abandona sus principios por dos palabras bonitas, topicazo.

Por otro lado está el dramatismo exagerado, ese del que hace uso los autores cuando no saben como hacer aún más trágica la historia de dos personas que se están muriendo (nótese mi tono irónico aquí). Y es que cuando el autor está buscando la lágrima fácil, lo que está demostrado es un limitación como escritor. Osea, estos dos adolescentes tienen una enfermedad que los va a matar sí o sí, que probablemente no tendrán hijos, no pueden tocarse, besarse, etc. Y la autora decide que eso no es lo suficientemente dramático y decide añadirle más. Lágrima fácil y patetismo. 

Sin embargo, sí que hay un par de aspectos que me han gustado, pues todo no puede ser negativo. He disfrutado que la historia se nos cuente en dos voces, es decir, Stella y Will nos narra su historia en capítulos alternativos, lo que nos permite conocer a los dos personajes por igual y entender les lleva a acturas como actúan. Asimismo, también me ha parecido interesante la forma en la que la autora refleja la enfermedad que ambos padecen, la gravedad de la misma, las pocas esperanzas de poder sobrevivir, el hecho de que no puedan acercarse a las personas que quieren, etc. La verdad es que yo desconocía este tipo de enfermedad y me ha parecido interesante los datos que la autora aporta. 

En definitiva, una novela más de este género que, no me cabe duda, hará las delicias de muchas adolescentes, pero que a mí ya se me queda muy cortita y probablemente ya sea hora de decir adiós a un tipo de novelas que ya no me aportan  nada.


Adaptación

Solo quería dejaros saber que la enorme popularidad de este libro al otro lado del charco ha dado  lugar a que se adaptara, aunque creo que ha pasado sin pena ni gloria (al menos no creo que haya tenido la popularidad que tuvo en su día Bajo la misma estrella) La protagoniza Haley Lu Richardson y Cole Sprouse (muy popular ahora por su rol en Riverdale). Yo la he visto y, bueno, otra película más. Os dejo aquí el tráiler. 



domingo, 16 de junio de 2019

Queen Victoria: Daughter, Wife, Mother, Widow.

Título: Queen Victoria. Daughter, Wife, Mother, Widow.
Autora: Lucy Worsley.
Editorial: Hodder.
Páginas: 512.

Sinopsis

Who was Queen Victoria? A little old lady, potato-like in appearance, dressed in everlasting black? Or a passionate young princess, a romantic heroine with a love of dancing? There is also a third Victoria - a woman who was also a remarkably successful queen, one who invented a new role for the monarchy. She found a way of being a respected sovereign in an age when people were deeply uncomfortable with having a woman on the throne. As well as a queen, Victoria was a daughter, a wife, a mother and a widow, and at each of these steps along life's journey she was expected to conform to what society demanded of a woman. On the face of it, she was deeply conservative. But if you look at her actions rather than her words, she was in fact tearing up the rule book for how to be female. By looking at the detail of twenty-four days of her life, through diaries, letters and more, we can see Victoria up close and personal. Examining her face-to-face, as she lived hour to hour, allows us to see, and to celebrate, the contradictions at the heart of British history's most recognisable woman.


Opinión

El pasado mes de mayo se cumplieron doscientos años del nacimiento de la reina que dio nombre a toda una época: la Reina Victoria; y, con motivo de este bicentenario, Lucy Worsley ha publicado la biografía que hoy reseño: Queen Victoria. Daughter, wife, mother, widow. ¡Menuda novedad! pensarán algunos, ¡otra biografía de la reina Victoria! ¿Qué hay de nuevo en la vida de esta reina? ¿Qué no se ha contado que no sepamos ya? Pues probablemente no mucho, pero Lucy Worsley es, en mi opinión, una de las mejores divulgadoras de historia en el Reino Unido, divulgadora e historiadora, pues es conservadora de los sitios reales en el que se incluye el mismísimo palacio en el que la reina se crió: Kensington Palace. Y, quizás peque de exagerada, pero todo lo que Lucy hace merece la pena ser visto (los documentales) y leído (libros publicados).

Worsley ha decidido estructurar su biografía sobre la reina en cuatro partes, que son en realidad las cuatro fases de la vida de esta increíble mujer: hija, esposa, madre y viudedad. Y aunque Victoria fue siempre la misma mujer, su personalidad cambió en cada una de estas cuatro fases que Worsley identifica tan bien. Lucy, además, decide dedicar cada capítulo a una fecha clave: nacimiento, nombramiento de heredera, coronación, boda, etc. Así, narra la vida de esta reina saltando de fecha en fecha. 

Centrándonos en su infancia, Lucy empieza la vida de esta reina unos años antes de que esta naciera, en una época en la que la monarquía estaba sumamente denostada por el derroche de los hijos de George III y en riesgo de desaparecer debido a la falta de herederos. Esto dio lugar a que William IV y Eduard, Duque de Kent y padre de Victoria, se lanzaran de cabeza a casarse con unas princesas germanas y se iniciara lo que se ha llamado la "baby race", es decir, la carrera por un heredero. El nacimiento de Victoria fue, en sí misma, una salvación porque con ella la monarquía estaba salvada y solo por ello tuvo una infancia sobreprotegida, pues había muchas posibilidades de que un día se convirtiera en reina. Estas posibilidades se confimaron pronto, con la muerte de uno de sus primos, por aquel entonces Victoria vivía en Kensington con su madre, ya viuda, y Conroy quien había creado un estricto sistema para mantenerla a salvo, pero sobre todo para alejarla de la corte y controlarla con el fin de hacerse el mismo con el poder. Conroy nunca logró hacerse con el poder porque Victoria, al poco de cumplir 18 años, se convirtió en reina y con eso pudo escapar del control tanto de Conroy, a quien odiaba, y su madre, con quien no tenía buena relación.

La personalidad de Victoria cambia radicalmente al casarse con el que sería el amor de su vida: el Príncipe Alberto. Un matrimonio que fue de conveniencia pero en el que hubo mucho amor. Victoria pasó de ser una muchacha independiente, algo alocada, desobediente, obstinada, alegre, que disfrutaba de los bailes y fiestas, etc., a ser una esposa obediente, demasiado obediente, dependiente en todo de su marido y, lo crean o no, sexualmente obsesa, lo que dio lugar que Victoria se quedara embaraza muy pronto y que en algo más de una década diera a luz nueve veces. En opinión de Worsley, los continuos embarazos de la reina benefició a Alberto, quien pudo ejercer de rey sin serlo y controlar todas las responsabilidades que en realidad eran de victoria. Alberto, además, tenía una ambición clara: la que la monarquía fuera vista como un modelo a seguir, de ahí que la familia real viviera una vida que aparentaba ser la de una familia de clase media, aunque no lo fuera. Alberto fue la piedra angular de esa familia y con su muerte se produjo un enorme vacio que Victoria nunca pudo llenar, al menos no el seno de su familia, y como madre se convirtió en una verdadera tirana con unos hijos a los que no apreciaba.

Tras la muerte de Alberto comienza, según Worsley, la etapa más interesante en la vida de la reina pues es cuando por fin puede ser ella misma, puede reinar sin depender de Alberto y puede alzar su voz. Según Lucy, Victoria poseía un instinto para reinar que Alberto no poseía y ese instinto se aprecia en su plenitud durante su viudez. Es en este momento, además, cuando se produce los hechos más polémicos de su reinado; en primer lugar, su relación con el sirviente John Brown. Algunas malas lenguas decían que la reina se había casado con su sirviente, el único que podía hablarle y decirle qué es lo que tenía que hacer. Según Lucy, algunos vinculaban esta relación de la reina con la menopausia, que convertía a las mujeres en ninfómanas. Lo cierto es que no hay pruebas de que la reina se casara con John, pero sí que las hay para confirmar que realmente le tenía aprecio. El segundo aspecto polémico fue su relación con el sirviente indio Abdul a quien siempre favoreció por encima de los otros sirvientes lo que creó más de un conflicto. 

Y pese a que esta biografía no aporta nada nuevo, a mí me ha parecido realmente interesante y muy amena de leer. Como ya he dicho, Lucy es una gran divulgadora de la historia, con un gran sentido del humor y crítica. Es una autora que, como historiadora, no duda en analizar y ofrecer su propia opinión de los hechos de los que escribe. De hecho Lucy es una de las pocas historiadoras que se ha atrevido a hablar de forma crítica sobre el príncipe Alberto, por el que suele haber cierta preferencia entre los historiadores, y lo cierto es que después de leer esta biografía ni yo misma puedo verle con los mismos ojos. Es una lectura que recomiendo a todos aquellos que amen el periodo victoriano.

No quería termina sin contaros que yo tuve el placer de asistir a una conferencia de Lucy Worsley sobre la reina Victoria. Fue muy especial porque siento verdadera admiración por esta mujer y la disfruté de principio a fin, además al final dedicó unos minutos a firmar su libro. Creo que mi cara lo dice todo. 



Adaptaciones

Hay varias películas sobre la reina Victoria que son muy recomendables, pero a mi me gusta mucho la que protagonizó hace varios años Emily Blunt y Rupert Friend, escrita además por el mismo guionista de Dowton Abbey y que se centra en en los primeros años de reinado. Se llama The young Victoria. En cuanto a documentales, a mi me gusta mucho el que emitió la BBC Two hace unos años y que es muy interesante, Queen Victoria´s Children, sobre todo para ver el rol de madre de la reina Victoria y que puede sorprender a más de uno. Y este año, Lucy Worsley decidió recrear la boda de Victoria con el príncipe Alberto (boda que puso de moda el vestido de novia blanco y las tartas de boda), en un semi-documental llamado Victoria & Albert: The Wedding.