martes, 20 de agosto de 2019

The Eight (El ocho)

Título: The eight
Autora: Katherine Neville
Editorial: Harper
Páginas: 570

Sinopsis

Computer expert Cat Velis is heading for a job to Algeria. Before she goes, a mysterious fortune teller warns her of danger, and an antique dealer asks her to search for pieces to a valuable chess set that has been missing for years...In the South of France in 1790 two convent girls hide valuable pieces of a chess set all over the world, because the game that can be played with them is too powerful.... 


Opinión

Resulta curioso darme cuenta que en  mi trayectoria lectora hay muy poquitos libros que haya leído más de una vez, no sé si esto le pasa a mucha gente... pero hay tantos libros nuevos por leer y ahora más con toda la digitalización, que me estresa pensar en el hecho de "perder" tiempo releyendo un libro. Jane Austen, Charlote Brontë, Elizabeth Gaskel, Elvira Lindo son las únicas autoras que me han hecho repetir con sus novelas: Orgullo y prejuicio, Norte y Sur, Jane Eyre, Manolito Gafotas... y algún que otro libro de historia. Una lástima porque si un libro gusta mucho, muchísimo ¿por qué no repetir? En fin, quizás solo sea cosa mía, pero voy a plantearme esto de repetir con libros porque resulta curioso como la percepción que teníamos de una novela cambia completamente cuando la lees a una edad diferente, o bien no cambia nada en absoluto (estoy pensando en repetir con Lo que el viento se llevó, pero ya veré...). La novela que hoy comento es justamente una re-lectura, aunque lo haya hecho en un idioma diferente. Y es curioso, porque fue justamente un vídeo de la booktuber Raquel de La Pecera de Raquel (un canal de Youtube que recomiendo) el que hizo que me entraran ganas de volver a acercarme a este libro que en su día me fascinó. La pregunta ahora sería ¿Me sigue fascinando? La respuesta corta sería sí, pero voy a extenderme un poco más.

El ocho es una novela bastante compleja como para resumir en unas pocas líneas de que va, pero a grandes rasgos se puede decir que tiene dos grandes líneas argumentales y dos grandes protagonistas: Mirelle y Catherine. Mirelle es una monja del siglo XVIII en Francia, más concretamente durante la Revolución Francesa, a la que se le encarga la misión de proteger el secreto del ajedrez de Montglane de aquellos quienes quieren hacerse con él. Un secreto del que nada se sabe, excepto que es de enorme peligro sobre todo si cae en manos equivocadas. Ya en el siglo XX tenemos a Catherine, una joven informática que de la noche a la mañana se ve envuelta en un peligroso juego de ajedrez del que nada sabe. Ambas líneas argumentales concurren de forma paralela a lo largo de toda la novela creando un thriller histórico absolutamente adictivo.

¿Qué es lo que me fascina de esta novela? Principalmente tres elementos. En primer lugar: las protagonistas. Y no solo por el simple hecho de que sean mujeres, sino que sean mujeres inteligentes, independientes, capaces de solventar cada obstáculo con valentía y determinación. Ambas protagonistas, además, evolucionan de una forma lógica y se convierten en dueñas de su destino. En segundo lugar, el hecho de que la autora combine ambas historias, la del pasado y presente, de una forma equilibrada y que ambas sean igualmente fascinantes. Normalmente, cuando en una novela nos encontramos dos líneas argumentales con distintos periodos históricos, siempre hay una que prevalece o que gusta más al lector, pero no en esta ocasión. Además, las dos líneas argumentales transcurren casi de forma independiente aunque tengan un punto en común y se unen en un momento y de una forma que el lector no puede ni imaginar hasta que no llega al final. Por último, y creo que esto es lo que más me fascina (Sí, me he dado cuenta de que utilizo "fascinar" ya en varias ocasiones) de esta novela, es la ENORME labor de documentación que Katherine Neville tuvo que realizar para escribir esta novela. Y cuando digo enorme, es que es enorme. Hay muy pocas novelas históricas que manejen tal cantidad de información como ésta: hechos y personajes históricos interesantes tales como Tayllerand, Napoleón, Catalina la Grande, Marat, Robespierre, etc. forman parte de la historia y todos ellos están caracterizados de una forma muy realista y con roles muy relevantes. Imagino a la autora pasándoselo en grande dando vida estos personajes (yo al menos me lo pasaría bomba) y recreando algunos hechos históricos de una forma ucrónica, es decir, que aún no siendo tal y como ella lo cuenta podría igualmente haber pasado así, por ejemplo, la muerte de Marat.

En definitiva, si mis tres razones no os han convencido para leer esta novela, la verdad no sé que os lo hará. Si sois fan de los thrillers, históricos o no históricos, esta novela es para vosotros y os mantendrá pegado/a  sus páginas. Yo he vuelto a sentir la fascinación que sentí hace diez años cuando la leí por primera vez (e incluso aún recuerdo con cariño quién me la recomendó), quizás se me ha hecho algo más larga y más densa en algunas ocasiones, aunque eso me temo que se debe más al hecho de haberla leído en inglés (aún hay muchas palabras y descripciones que me cuesta traducir automáticamente cuando las leo), pero creo que sigue siendo una novela brillante. 

sábado, 10 de agosto de 2019

The Princess Bride

Título: The Princess Bride
Autor: William Goldman
Editorial: Bloomsbury
Páginas: 399

Sinopsis

What happens when the most beautiful girl in the world marries the handsomest prince of all time and he turns out to be...well...a lot less than the man of her dreams?

As a boy, William Goldman claims, he loved to hear his father read the S. Morgenstern classic, The Princess Bride. But as a grown-up he discovered that the boring parts were left out of good old Dad's recitation, and only the "good parts" reached his ears.

Now Goldman does Dad one better. He's reconstructed the "Good Parts Version" to delight wise kids and wide-eyed grownups everywhere.

What's it about? Fencing. Fighting. True Love. Strong Hate. Harsh Revenge. A Few Giants. Lots of Bad Men. Lots of Good Men. Five or Six Beautiful Women. Beasties Monstrous and Gentle. Some Swell Escapes and Captures. Death, Lies, Truth, Miracles, and a Little Sex.


In short, it's about everything.

Opinión

A estas alturas de la vida creo que nadie, o quizás muy pocos, desconocerá la historia de La princesa prometida, sobre todo por la película que con los años se ha convertido casi de culto. Pero muy pocos sabrán, al menos yo no lo sabía, que la película se basó en la novela que el autor británico William Goldman publicó en 1973. Habiendo visto la película hacía siglos, se me apetecía ahora acercarme a la historia de Buttercup y su amado Westley a través de la novela. 

La princesa prometida es un interesante ejercicio de metaliteratura en la que el autor nos cuenta una historia de fantasía que su padre le leyó cuando era pequeño, eso sí, tras darse cuenta que su padre solo había leído "las partes buenas" de un viejo libro de historia. Estas partes buenas causaron una enorme impresión en el joven William, que desde entonces se convirtió en un lector voraz que luego le llevaría a convertirse en un escritor de más o menos éxito. El descubrimiento de que su padre solo le había leído las "partes buenas" le llevó a reeditar ese viejo libro de historia, pero tal y como su padre se la había contado. Y en esa historia estaba la joven Buttercup, inocente y dulce, que descubre que está enamorada del granjero Westley, sin embargo, es un amor imposible porque el parte hacia nuevas tierras con el fin de conseguir los medios que le permitan casarse con Buttercup, no obstante su barco es atracado por los piratas y a Westley se le da por muerto. A partir de entonces, los enamorados deberán enfrentarse a una serie de obstáculos en forma de asesinos, príncipes malvados, piratas y un pantano lleno de enormes roeadores y fuego. El autor, además, interviene en varias ocasiones para hacer referencias a esas partes que no ha incluído en su narración y su reacción cuando la oyó por primera vez.

Decir que La princesa prometida no ha envejecido bien en cuanto a historia sería, quizás, injusto. Creo que para muchos lectores un clásico y como tal no puede juzgarse con el mismo criterio con el que juzgaría a una novela más actual. La novela nació siendo lo que siempre quiso ser: una inocentísima novela de fantasía, un juego para el autor quien ficcionaliza su propia vida, con el fin de atraer a las mentes más joven a un mundo irreal pero lleno de amor, aventuras, piratas, gigantes, etc. Y cuando digo lo de inocente lo digo con razón, porque la novela es absolutamente blanca, desde las escenas de "violencia" (el duelo entre Iñigo y su archienemigo el duque apena tiene descripciones de sangre, como por ejemplo podrían tenerlo otras novelas de fantasía), hasta las escenas de amor (el joven Will se quejaba cuando los protagonistas estaban a punto de besarse y su padre pasaba de largo...) Es más, el lector apenas puede creerse el amor entre los protagonistas por la poquísima pasión que hay entre ellos, a excepción de la primera declaración de amor de Buttercup que me parece de lo mejor de la novela:

I lovr you - Buttercap said - I know this mus come as something of a surprise, since all I´ve ever done is scorn you and degrade you and taunt you, but I have loved you for several hours now, and every second, more. I thought and hour ago that I loved you more than any woman has ever loved a man, but a half hour after that I knew that what I felt was nothing compared to what I felt then. But ten minutes after that, I understood that my previous love was a puddle compared to the high seas before a storm [...] I love you so much more now than twenty minutes ago that there cannot be comparison... 

Y sí, en teoría La princesa prometida tiene todos los elementos para una perfecta novela de fantasía y el autor sabe cómo utilizarlos para crear una novela tan blanca que bien podría leerla un niño de siete años como un adulto setenta. Pero admito que a mí tanta inocencia y tanta dulzura me ha aburrido en exceso. Y sí, es muy posible que muchos no entiendan esto, pero llegué a un punto que casi quise abandonarla sino fuera por mi sentido de la responsabilidad. La introducción me pareció excesivamente larga y tediosa, con el autor danto la vuelta a lo mismo y si la narración peca por su excesiva inocencia, los personajes son absolutamente planos, a excepción del valiente Westley e Iñigo. Además como en toda novela clásica, los malos son malísimos y los buenos buenísimos, no hay punto medio. En cuanto al personaje femenino, si en la película Robin Wright nos enamoraba con su dulzura, en la novela Buttercup roza lo rídicuo al ser el típico personaje femenino que no da más de sí, incluso cuando está en peligro lo único que puede pensar es en lo guapo y lo valiente que es su Wetsley, casi que llegué un momento que quería que la mataran. 

Entiendo que quizás Goldam prentendía emular a las novelas de fantasía o pseudohistóricas que tan de moda se pusieron durante el periodo victoriano con el romanticismo inglés, similares a las de Walter Scott que transcurrían en un periodo medival totalmente imaginario a lo que contribuían esas pinturas de los románticos y prerrafaelistas con Rosetti, pero confieso que a mi no me entusiasma demasiado y que por ello solo se puede apreciar de una manera nostálgica pero como lectura actual no entretiene demasiado. 


Adaptaciones

La princesa prometida es mucho más conocida por su adaptación cinematográfica. Estrenada en 1987, dirigida por Rob Reiner y protagonizada por  Cary Elwes, Robin Wright, Mandy Patinkin, Chris Sarandon, Wallace Shawn, André the Giant y Christopher Guest. En su momento tuvo muy buenas críticas, pero no hizo demasiada caja y pasó un poco sin pena ni gloria; sin embargo, con la expansión de Internet la película se ha convertido en casi una cinta de culto y muy pocos no reconocerán la frase que la hizo famosa: "Hola, soy Iñigo Montoya, mataste a mi padre, prepárate para morir". Aquí os dejo el tráiler y creo que la tenéis en Netflix por si queréis volver a verla:






jueves, 25 de julio de 2019

History on Trial: My Day in Court with a Holocaust Denier.

Título: History on Trial: My Day in Court with a Holocaust Denier.
Autora: Deborah E. Lipstadt
Editorial: Harper Collins
Páginas: 346

Sinopsis

In her acclaimed 1993 book Denying the Holocaust, Deborah Lipstadt called putative WWII historian David Irving "one of the most dangerous spokespersons for Holocaust denial." A prolific author of books on Nazi Germany who has claimed that more people died in Ted Kennedy's car at Chappaquiddick than in the gas chambers at Auschwitz, Irving responded by filing a libel lawsuit in the United Kingdom -- where the burden of proof lies on the defendant, not on the plaintiff. At stake were not only the reputations of two historians but the record of history itself.





Opinión

Al salir de los juzgados, una mujer se acercó a David Irving, quien se econtraba hablando con los periodistas, y le dijo que su madre había muerto en Auschwitz. Irving se volvió y le dijo con una sonrisa en la cara: "Pues le alegrará saber que su madre probablemente murió de Tifus". Y ¿Quién es David Irving? Bueno si su respuesta no os ha sido suficiente para haceros una idea de este personaje, os cuento que Irving es un "historiador" británico, conocido por sus trabajos sobre la Segunda Guerra Mundial y Hitler, pero sobre todo es conocido por sus declaraciones negando el holocausto y exculpando a Hitler pues... de casi todo. Pero también es conocido por llevar a juicio a la historiadora especialista en el holocausto, Debora E. Lipstadt, quien a finales de los noventas publicó un libro, Denying the Holocaust: The Growing Assault On Truth And Memory, en el que analiza las formas en la que los negacionistas actúan para negar el holocausto y el peligro que esto puede suponer en el futuro. Entre ellos, Deborah cita la labor falsificadora de Irving, quien ofendido acusó a Deborah de poner en peligro su credibilidad y su carrera y de ahí que la demandara.

A History on Trial recoge precisamente todo esto que mencionaba más arriba, es decir, todo el proceso judicial desde la perspectiva de Deborah y las consecuencias que éste tuvieron no solo de una forma profesional (tuvo que pedir un año sabático para poder atender al juicio), personal, emocional, pero también unas consecuencias históricas, pues tras el mismo se empezaron a plantearse una serie de cuestiones muy interesantes como la de si la veracidad de los hechos históricos debían resolverse en un juicio. 

Sin duda alguna, Deborah hace una labor excelente como cronista de su propio juicio, quizás ya entonces era consciente de que este juicio era un punto de inflexión no solo en su carrera pero en la labor histórica general, en la responsabilidad del historiador con respecto a la Historia. Así, Deborah parte de sí misma, quién es ella y cómo llega a interesarse por el holocausto y qué le llevó a investigar el negacionismo. Y creo que esto es interesante porque el historiador no nace sabiendo qué va a investigar, sino que se forma poco a poco y va dirigiendo su carrera a una línea de investigación a la que le va a dedicar, muy posiblemente, toda su vida. Y tras esto, Deborah nos cuenta cómo le llegó la demanda y su decisión de luchar en lugar de aceptar un simple acuerdo que dejaría a Irving más que satisfecho, pues sería como darle la razón. Deborah entra en detalles sobre la preparación del juicio, la contratación de investigadores que examinarían en detalles el trabajo de Irving, pues era ella la que debía demotrar que lo que había dicho de Irving, es decir que era un falsificador de la Historia, era verdad. La parte más intensa del libro es la que dedica al juicio, y en esta ocasión Deborah no escatima en detalles y resalta las declaraciones más impactantes y los testimonios más importantes. Finalmente, Deborah nos cuenta cómo se sintió antes del veredicto y qué supuso éste para ella. 

Mentiría si dijera que la lectura de este libro es ligerita, pues no lo es. Es un libro lleno de detalles y, en ocasiones, se puede hacer pesado, sobre todo cuando entra en detalles sobre la Segunda Guerra Mundial y tal. Sin embargo, también es verdad que puede ser un libro chocante, particularmente cuando Irving insiste en manipular y falsificar para negar lo innegable y de hacerlo de una forma tan absolutamente rotunda y fría que, a veces, me ha dado por pensar que Irving verdaderamente creía lo que decía, que para él no había habido holocausto y que Hitler no tenía ni idea del mismo... Sus intervenciones en asociaciones neonazi, sus declaraciones racistas, su actitud ante víctimas del holocausto, no dejan indiferente. 

Este libro no es sólo una crónica sobre un juicio, es una descripción que se queda muy pequeña, pues también es una invitación a la reflexión ¿Deben la veracidad de los hechos históricos resolverse en un juicio? Probablemente no ¿Hasta que punto la libertad de expresión no es un arma de doble filo usada por los negacionistas para decir verdaderas atrocidades? ¿Cuál es la responsabilidad del historiador para con la Historia? Porque si algo debemos extraer de la labor de Irving como "historiador" es que si este no respeta la Historia, si no es honrado en su rol, puede manipular datos objetivos para que estén en consonancia con la ideología que seguimos y esto, dejenme que le diga, es aterrador.

Sin duda alguna, ha sido una lectura muy interesante y de rabiosa actualidad y más teniendo en cuenta cómo la ultra derecha se está haciendo con el poder en Europa. No hay que olvidar que la historia que se olvida es historia que se repite. 


Adaptación

Si creéis que el libro os puede resultar pesado de leer, hay una buena alternativa ya que en 2016 fue adaptado para la gran pantalla aunque pasó sin pena ni gloria. La película está dirigida por Mick Jackson y cuenta con un reparto espectacular: Rachel Weisz como Deborah, Timothy Spall como Irving, acompañados por Tom Wilkinson, Andrew Scoot, Alex Jennings, etc. Yo es una película que he visto en varias ocasiones y me gusta mucho. Os dejo el tráiler para que juzguéis por vosotros mismos:






domingo, 21 de julio de 2019

La impaciencia del corazón

Título: La impaciencia del corazón
Autor: Stefan Zweig
Editorial: Acantilado
Páginas: 464


Sinopsis

En los albores de la Gran Guerra, el teniente Anton Hofmiller recibe una invitación para acudir al castillo del magnate húngaro Lajos von Kekesfalva, cuya hija, que sufre parálisis crónica, se enamora del joven oficial. Hofmiller, que sólo siente compasión por la joven Edith, decidirá ocultar sus verdaderos sentimientos y le hará tener esperanzas en una pronta recuperación. Llega incluso a prometerse con ella, pero no reconoce su noviazgo en público. Como un criminal en la oscuridad, Hofmiller se refugiará en la guerra, de donde regresará como un auténtico héroe.





Opinión

¡Ah, esa maldita compasión, esa maldita compasión! Con esta cita bien podría resumirse la novela que hoy reseño y que vuelve a acercarme a la faceta que menos conozco de Zweig: el de novelista.

La impaciencia del corazón es una novela intensa que tiene como protagonista al teniente Hofmiller que, cansado de ser recibido como héroe por su acciones en la Primera Guerra Mudial, decide "contarnos" sus penurias de juventud. Y todo empieza con un baile y un tremendo error. Estando destinado a una ciudad de Austria para completar su formación de militar, Hofmiller es invitado a una recepción el castillo de Kekesfalva. Allí, asombrado por el lujo, la comida y la música, decide honrar la invitación que ha recibido, invitando a la hija del dueño de la casa, Edith, sin saber que ésta sufre de una enfermedad que la tiene paralizada de cintura para abajo. Abochornado por su enorme error, Hofmiller abandona el castillo sin despedirse, casi como un delincuente, sintiendo una enorme sensación de culpabilidad y vergüenza. No obstante, al día siguiente decide hacer frente a su error y manda unas flores a la joven Edith, a las que seguirá sus constantes visitas. Hofmiller penetra poco a poco en un mundo en el que la compasión le llevará a actuar de una forma que tendrá terribles consecuencias para él y los personajes que le acompañan: Por primera vez empecé a comprender que los peores males de este mundo no son los causados por la maldad y la brutalidad, sino los causados por la debilidad.

Esta novela de Zweig puede considerarse casi como un experimento en el que el autor analiza hasta dónde puede llegar la compasión extrema y qué consecuencias puede tener. Usa la figura del teniente y sus acciones para explorar cómo una persona movida únicamente por el sentimiento de la compasión y la lástima puede cometer una serie de actos y decir una serie de cosas que en realidad no siente y de esta manera alterar su vida y, sin duda alguna, la de las personas que son receptoras de ese sentimiento. Aquí, la principal víctima es Edith, una joven que una vez estuvo sana, que una vez corrió, saltó y montó a caballo, que una vez enfermó y no pudo andar más y que se le arrebató lo que una vez tuvo. Edith es, sin duda, el personaje más complejo emocionalmente, pues por su enfermedad Edith siente tristeza por la salud perdida, frustación por una cura que no llega nunca, ira por no poder hacer lo que desea... Edith tiene los sentimientos a flor de piel y la compasión del teniente, con sus constantes visitas y atenciones, las falsas promesas de una cura que no llega y la falsa apariencia del amor, harán que enloquezcan a la joven inválida y el teniente no se dará cuenta de ello hasta que no es demasiado tarde: Pero, acto seguido, comprendí con nuevo espanto que nada sino precisamente mi apasionada compasión era la principal culpable de que esta muchacha abandonada y aislada del mundo esperara de mí, el único hombre que la visitaba asiduamente día tras día en su cárcel, que esperara de este loco, presa de su compasión, un sentimiento distinto, un sentimiento de ternura. El teniente no solo es preso de su propia compasión, que le impide ver los sentimientos de la joven Edith, sino también de los prejuicios que le harán pensar que sea imposible para una inválida sentir amor, o enamorarse perdidamente: Nunca, a los veinticinco años, me hubiera atrevido siquiera a soñar con la posibilidad de que también las enfermas, las inválidas, las inmaduras, las demasiado viejas, las excluidas y marcadas entre las mujeres, osaran amar,

Otra víctima de la compasión extrema del teniente es Kekesfalva, un personaje singular del que también podemos conocer su pasado. Sin duda alguna, las acciones del teniente llevaran a este pobre hombre a la falsa esperanza de poder ver a su hija sana... Kekesfalva siente una enorme desesperación que lo lleva a enfermar y una gran impotencia, pues acostumbrado a conseguir todo con dinero, ve como ni todo el dinero del mundo puede comprar la salud de su hija. La posibilidad de una cura, por mínima que sea, lleva a este viejo hombre a creer lo que sea e incluso a vender a su hija a un matrimonio movido por la lástima si eso la hace feliz. El único personaje que hace frente a la compasión es el doctor Cóndor, el doctor de las causas imposibles. La compasión del doctor es muy diferente a la que siente el teniente, pues no es una compasión que ciega sino una compasión que lleva a ayudar a la gente sin entregar falsas esperanzas y es el doctor el que trata de guiar al joven teniente: Pero, y creo que se lo advertí una vez, eso de la compasión es una maldita arma de doble filo. El que no sabe manejarla, mejor que no la toque con la mano y menos aún con el corazón. 

En definitiva, en La impaciencia del corazón, Zweig vuelve a experimentar con los sentimientos humanos y vuelve a ponerse en la piel de aquel quien los siente. Zweig tiene una habilidad especial para jugar con estos, explorar y analizar las consecuencias, ya lo hizó en Carta de una desconocida y vuelve a hacerlo a aquí. Lectura recomendada para los fans de este autor.  


sábado, 6 de julio de 2019

Los Buenos

Título: Los Buenos
Autora: Hannah Kent
Editorial: Alba Contemporánea
Páginas: 432

Sinopsis

Inspirada en un caso real de infanticidio, Los buenos se sitúa en el año 1825, en un remoto valle de Irlanda. Allí viven tres mujeres a las que van a unir una serie de acontecimientos extraños y trágicos. Nóra Leahy ha perdido a su hija y a su marido en el mismo año, y se ocupa del cuidado de su nieto, Michael, a quien tiene oculto por su deformidad, cuidado por Mary Clifford. Nance Roche, una anciana curandera, vive sola cerca del río y suele curar, con sus hierbas y consejos, los males inexplicables de la gente. Con la llegada de un nuevo sacerdote que quiere limpiar el valle de prácticas supersticiosas, la pureza de las acciones de Nance se pondrá en duda. Los Buenos es una novela atractiva y desgarradora.



Opinión

Como podéis ver, vuelvo a repetir con la que ya considero el gran descubrimiento del año: Hannah Kent, una autora que me fascinó con su tono intimista en la novela Rito Funerarios. No cabe duda de que la fórmula le funcionó tan bien que volvió a repetir con la novela que hoy os traigo: Los Buenos.

Pero antes de adentrarnos en la misma, no sé si los lectores que os acercáis por aquí habéis visto alguna vez la serie de Outlander. A mí es una serie que me gusta por muchos motivos, pero particularmente por como muestra las tradiciones escocesas, representadas bastante mejor en la serie que en los libros. Pues dicho esto, en cierto capítulo de la primera temporada, nuestra protagonista, Claire, se topa con una de las supersticiones escocesas más chocantes para una mujer del siglo XX: la de los niños cambiados. Y es que en la Escocia del siglo XVIII, así como en otros países de la época, se creía que los niños que nacían enfermos, débiles, tullidos eran en realidad niños postizos, es decir, niños que habían dejado las hadas en lugar de aquel que había nacido sano. Sin duda alguna, esta creencia no era sino más que un autoengaño, una forma más de evitar, de cerrar los ojos a una cruel realidad... la solución no era otra que dejar al niño enfermo en un monte, donde se creía que vivían las hadas para que éstas volvieran a cambiar al niño. Al final lo que ocurría es que el niño enfermo moría y la superstición terminaba en un infanticidio que de alguna manera liberaba a unos padres de la carga que suponía el cuidar un niño enfermo, asimismo hacía que toda la situación fuera menos trágica. Hoy todo esto nos parece horroroso, pero esta creencia estaba fuertemente arraigada sobre todo en las zonas rurales, donde toda esta creencia pervivía de una forma pura. Es justamente esta historia la que nos trae Hannah, basada nuevamente en un hecho real ocurrido en la Irlanda del siglo XIX.

Las protagonistas, una vez más, vuelven a ser mujeres: Nora, Mary y Nance, tres mujeres de generaciones diferentes pero unidas en una sola creencia: la de que el pobre Mihail, un niño de cuatro año, no es más que un niño postizo, un niño dejado por las hadas en lugar del verdadero Mihail; por tanto, la misión de estas tres mujeres es la de traer al verdadero niño cueste lo que cueste. Sin embargo, a las tres les mueve un motivo distinto para llevar a cabo esta misión. A Nora le mueve la pena y es, sin duda alguna, el personaje que más lástima despierta al lector. Viuda reciente, con una única hija muerta y sumida en la pena y el desconsuelo, se encuentra a sí misma en la obligación de cuidar a un niño que no reconoce, a  un niño de cuatro años tullido, que no habla, ni anda y lo único que hace es llorar y comer pero sin crecer. A Nora le abruma la carga y la soledad y lleva a contratar a Mary, que se mueve por la obligación y la desesperación, una joven de una familia numerosa y pobre que debe trabajar para alimentar a sus hermanos. Mary debe cuidar a un niño del que siente lástima y miedo y representa a esa campesina ignorante, temerosa que cree y teme a lo desconocido. Finalmente, a Nace le mueve su propia reputación y seguridad, es la gran salvadora. Es un personaje místico, una curandera que usa hierbas y conjuros para curar lo que se piensa incurable, que reza a Dios y habla con las hadas. La mezcla perfecta entre religión y superstición. Nora ve en Nance su única esperanza para curar, o recuperar, a su nieto de las hadas. Y es esa obsesión la que llevará a estas tres mujeres a cometer un hecho atroz.

Hannah Kent vuelve hacer gala de una increíble labor documental, si bien es cierto que la historia no se desarrolla más que del hecho en si mismo, sin embargo la autora ha sabido reflejar de una forma excelente esa mezcla que existía entre la superstición y la religión en la sociedad rural irlandesa, asimismo perfila de forma absolutamente maravillosa a estas tres mujeres: la viuda llevada por la obsesión, la campesina temerosa obligada por las circunstancias a seguir a su ama y la anciana mística que ve su existencia en peligro ante el avance el peso de la religión católica. Esa lucha entre la pervivencia de las viejas supersticiones consideradas casi heréticas y la imposición del catolicismo, se observa en la figura del cura nuevo que llega al pueblo y que no está dispuesto a aceptar las doctrinas de la anciana. Las ideas del cura calarán en aquellos que más insatisfechos se sienten ante la intromisión de Nance, cuyas curas no siempre tienen éxito. Pero no es hasta el final del libro cuando el lector se de cuenta de lo poco que durarán esas creencias, sobre todo cuando ante un horrible crimen las mujeres no son más que vistas como pobres creyentes de una superstición absurda. Una obsesión que les ha llevado a la locura. 

Hannah Kent vuelve a fascinarme con su habilidad para imaginar lo que habría ocurrido en un hecho que es real. Usa una combinación de ficción e historia que me atrapa, precisamente porque sé que tras lo que leo hay una historia real que la autora ha reconstruido para mí, me ha permitido acceder a ese hecho gracias a su increíble imaginación y no sé si es la historiadora que hay en mí, pero a mí esta idea de literatura me ha atrapado y Hannah puede contarme entre sus incondicionales. Si no la has leído, no tardes en hacerlo. 

domingo, 23 de junio de 2019

Five feet apart

Título: Five feet apart.
Autora: Rachael Lippincott.
Editoria: Simon & Schuster.
Páginas: 276

Sinopsis

A Stella Grant le gusta tener el control, a pesar de no poder dominar sus propios pulmones, que la han tenido en el hospital la mayor parte de su vida. Por encima de todo, Stella necesita controlar su espacio para mantenerse alejada de cualquier persona o cosa que pueda transmitirle una infección y poner en peligro su trasplante de pulmón. Dos metros de distancia. Sin excepciones.

En cuanto a Will Newman, lo único que quiere controlar es cómo salir de este hospital. No le importan sus tratamientos, o si hay una nueva medicación en ensayo clínico. Pronto cumplirá dieciocho años y podrá desconectar todas estas máquinas. Desea ir a ver el mundo, no solo sus hospitales.


Will y Stella no pueden acercarse. Solo con que respiren cerca, Will podría provocar que Stella perdiera su puesto en la lista de trasplantes. La única forma de mantenerse con vida es mantenerse alejados.

Opinión

Creo recordar que hubo un tiempo en el que las novelas con un (o dos) personaje enfermo y una historia sobre dramática estuvieron de moda. Así a bote pronto puedo recordar la que fue más popular: Bajo la misma estrella de John Green (cuya reseña podéis encontrar aquí) y que a mí en su día me dejó completamente traumatizada. Luego llegó Yo antes de tí de Jojo Moyes (cuya reseña podéis encontrar aquí) que me dio bastante qué pensar con un final que no me esperaba. También se me viene a la cabeza las novelas de Before I die o Everything, everything que ya no he leído. La novela que hoy reseño entra en el grupo de este tipo de novels y no sé si es porque el género está resurgiendo, pero sí que ha sido un boom en América y dejándome llevar por él me dedicí por leerla. Craso error, porque no sólo no me ha gustado, sino que también me he dado cuenta de que estoy demasiado mayor para estas novelas que ya me parecen bastante simplonas. Pero no nos adelantemos. 

¿Qué nos cuenta la historia de Five feet apart? Pues nos narra la historia de Stella y Will, dos jóvenes adolescentes que podrían tener toda la vida por delante sino fuera porque sufren una enfermedad en los pulmones que reduce considerablemente su esperanza de vida y que, además, les fuerza a estar gran parte de su vida en el hospital. Y es precisamente en el hospital donde nuestros protagonistas se conocen, pues Stella necesita recuperarse de un resfriado, mientras que Will está ahí con la esperanza de que una nueva medicina experimental le cure de una infección que padece para volver a la lista de donantes y pueda, algún día, tener unos pulmones nuevos. Son, además, dos caracteres opuestos ya que Stella hace todo lo que hace falta para sobrevivir, mientras que Will, que ha ido de hospital en hospital, solo espera cumplir los 18 años para tomar sus propias decisiones y VIVIR  lo que le queda de vida.

Cuando digo que la historia es simplona es porque sigue el abecé de este tipo de historias, punto por punto. El lector no debe esperar nada nuevo de lo que ya se ha hecho hasta ahora, y si en un tiempo las historias de John Green o Jojo Moyes, me dejaron algo tocada, bien por un final inesperado, bien por las cuestiones que plantea (Sobre todo la novela de Jojo Moyes), esta no plantea mucho más que la de contar la historia de dos adolescentes que por tener la enfermedad que tienen, no pueden, no deben enamorarse. Asimismo, cae en el cliché de amor instantáneo, es decir, los protagonistas al principio no se pueden ver pero la autora usa el supuesto OCD de Stella para forzarlo a seguir con el tratamiento, y luego él, por arte de magia, se enamora de ella y ella de él... ¡pum! ¿Cómo se puede pasar de cero a cien en dos páginas? Hasta el punto de que a ella, que lleva a rajatabla todo su tratamiento porque debe vivir (por razones que no voy a revelar), le da igual infectarse por estar cerca de Will. Vamos que abandona sus principios por dos palabras bonitas, topicazo.

Por otro lado está el dramatismo exagerado, ese del que hace uso los autores cuando no saben como hacer aún más trágica la historia de dos personas que se están muriendo (nótese mi tono irónico aquí). Y es que cuando el autor está buscando la lágrima fácil, lo que está demostrado es un limitación como escritor. Osea, estos dos adolescentes tienen una enfermedad que los va a matar sí o sí, que probablemente no tendrán hijos, no pueden tocarse, besarse, etc. Y la autora decide que eso no es lo suficientemente dramático y decide añadirle más. Lágrima fácil y patetismo. 

Sin embargo, sí que hay un par de aspectos que me han gustado, pues todo no puede ser negativo. He disfrutado que la historia se nos cuente en dos voces, es decir, Stella y Will nos narra su historia en capítulos alternativos, lo que nos permite conocer a los dos personajes por igual y entender les lleva a acturas como actúan. Asimismo, también me ha parecido interesante la forma en la que la autora refleja la enfermedad que ambos padecen, la gravedad de la misma, las pocas esperanzas de poder sobrevivir, el hecho de que no puedan acercarse a las personas que quieren, etc. La verdad es que yo desconocía este tipo de enfermedad y me ha parecido interesante los datos que la autora aporta. 

En definitiva, una novela más de este género que, no me cabe duda, hará las delicias de muchas adolescentes, pero que a mí ya se me queda muy cortita y probablemente ya sea hora de decir adiós a un tipo de novelas que ya no me aportan  nada.


Adaptación

Solo quería dejaros saber que la enorme popularidad de este libro al otro lado del charco ha dado  lugar a que se adaptara, aunque creo que ha pasado sin pena ni gloria (al menos no creo que haya tenido la popularidad que tuvo en su día Bajo la misma estrella) La protagoniza Haley Lu Richardson y Cole Sprouse (muy popular ahora por su rol en Riverdale). Yo la he visto y, bueno, otra película más. Os dejo aquí el tráiler. 



domingo, 16 de junio de 2019

Queen Victoria: Daughter, Wife, Mother, Widow.

Título: Queen Victoria. Daughter, Wife, Mother, Widow.
Autora: Lucy Worsley.
Editorial: Hodder.
Páginas: 512.

Sinopsis

Who was Queen Victoria? A little old lady, potato-like in appearance, dressed in everlasting black? Or a passionate young princess, a romantic heroine with a love of dancing? There is also a third Victoria - a woman who was also a remarkably successful queen, one who invented a new role for the monarchy. She found a way of being a respected sovereign in an age when people were deeply uncomfortable with having a woman on the throne. As well as a queen, Victoria was a daughter, a wife, a mother and a widow, and at each of these steps along life's journey she was expected to conform to what society demanded of a woman. On the face of it, she was deeply conservative. But if you look at her actions rather than her words, she was in fact tearing up the rule book for how to be female. By looking at the detail of twenty-four days of her life, through diaries, letters and more, we can see Victoria up close and personal. Examining her face-to-face, as she lived hour to hour, allows us to see, and to celebrate, the contradictions at the heart of British history's most recognisable woman.


Opinión

El pasado mes de mayo se cumplieron doscientos años del nacimiento de la reina que dio nombre a toda una época: la Reina Victoria; y, con motivo de este bicentenario, Lucy Worsley ha publicado la biografía que hoy reseño: Queen Victoria. Daughter, wife, mother, widow. ¡Menuda novedad! pensarán algunos, ¡otra biografía de la reina Victoria! ¿Qué hay de nuevo en la vida de esta reina? ¿Qué no se ha contado que no sepamos ya? Pues probablemente no mucho, pero Lucy Worsley es, en mi opinión, una de las mejores divulgadoras de historia en el Reino Unido, divulgadora e historiadora, pues es conservadora de los sitios reales en el que se incluye el mismísimo palacio en el que la reina se crió: Kensington Palace. Y, quizás peque de exagerada, pero todo lo que Lucy hace merece la pena ser visto (los documentales) y leído (libros publicados).

Worsley ha decidido estructurar su biografía sobre la reina en cuatro partes, que son en realidad las cuatro fases de la vida de esta increíble mujer: hija, esposa, madre y viudedad. Y aunque Victoria fue siempre la misma mujer, su personalidad cambió en cada una de estas cuatro fases que Worsley identifica tan bien. Lucy, además, decide dedicar cada capítulo a una fecha clave: nacimiento, nombramiento de heredera, coronación, boda, etc. Así, narra la vida de esta reina saltando de fecha en fecha. 

Centrándonos en su infancia, Lucy empieza la vida de esta reina unos años antes de que esta naciera, en una época en la que la monarquía estaba sumamente denostada por el derroche de los hijos de George III y en riesgo de desaparecer debido a la falta de herederos. Esto dio lugar a que William IV y Eduard, Duque de Kent y padre de Victoria, se lanzaran de cabeza a casarse con unas princesas germanas y se iniciara lo que se ha llamado la "baby race", es decir, la carrera por un heredero. El nacimiento de Victoria fue, en sí misma, una salvación porque con ella la monarquía estaba salvada y solo por ello tuvo una infancia sobreprotegida, pues había muchas posibilidades de que un día se convirtiera en reina. Estas posibilidades se confimaron pronto, con la muerte de uno de sus primos, por aquel entonces Victoria vivía en Kensington con su madre, ya viuda, y Conroy quien había creado un estricto sistema para mantenerla a salvo, pero sobre todo para alejarla de la corte y controlarla con el fin de hacerse el mismo con el poder. Conroy nunca logró hacerse con el poder porque Victoria, al poco de cumplir 18 años, se convirtió en reina y con eso pudo escapar del control tanto de Conroy, a quien odiaba, y su madre, con quien no tenía buena relación.

La personalidad de Victoria cambia radicalmente al casarse con el que sería el amor de su vida: el Príncipe Alberto. Un matrimonio que fue de conveniencia pero en el que hubo mucho amor. Victoria pasó de ser una muchacha independiente, algo alocada, desobediente, obstinada, alegre, que disfrutaba de los bailes y fiestas, etc., a ser una esposa obediente, demasiado obediente, dependiente en todo de su marido y, lo crean o no, sexualmente obsesa, lo que dio lugar que Victoria se quedara embaraza muy pronto y que en algo más de una década diera a luz nueve veces. En opinión de Worsley, los continuos embarazos de la reina benefició a Alberto, quien pudo ejercer de rey sin serlo y controlar todas las responsabilidades que en realidad eran de victoria. Alberto, además, tenía una ambición clara: la que la monarquía fuera vista como un modelo a seguir, de ahí que la familia real viviera una vida que aparentaba ser la de una familia de clase media, aunque no lo fuera. Alberto fue la piedra angular de esa familia y con su muerte se produjo un enorme vacio que Victoria nunca pudo llenar, al menos no el seno de su familia, y como madre se convirtió en una verdadera tirana con unos hijos a los que no apreciaba.

Tras la muerte de Alberto comienza, según Worsley, la etapa más interesante en la vida de la reina pues es cuando por fin puede ser ella misma, puede reinar sin depender de Alberto y puede alzar su voz. Según Lucy, Victoria poseía un instinto para reinar que Alberto no poseía y ese instinto se aprecia en su plenitud durante su viudez. Es en este momento, además, cuando se produce los hechos más polémicos de su reinado; en primer lugar, su relación con el sirviente John Brown. Algunas malas lenguas decían que la reina se había casado con su sirviente, el único que podía hablarle y decirle qué es lo que tenía que hacer. Según Lucy, algunos vinculaban esta relación de la reina con la menopausia, que convertía a las mujeres en ninfómanas. Lo cierto es que no hay pruebas de que la reina se casara con John, pero sí que las hay para confirmar que realmente le tenía aprecio. El segundo aspecto polémico fue su relación con el sirviente indio Abdul a quien siempre favoreció por encima de los otros sirvientes lo que creó más de un conflicto. 

Y pese a que esta biografía no aporta nada nuevo, a mí me ha parecido realmente interesante y muy amena de leer. Como ya he dicho, Lucy es una gran divulgadora de la historia, con un gran sentido del humor y crítica. Es una autora que, como historiadora, no duda en analizar y ofrecer su propia opinión de los hechos de los que escribe. De hecho Lucy es una de las pocas historiadoras que se ha atrevido a hablar de forma crítica sobre el príncipe Alberto, por el que suele haber cierta preferencia entre los historiadores, y lo cierto es que después de leer esta biografía ni yo misma puedo verle con los mismos ojos. Es una lectura que recomiendo a todos aquellos que amen el periodo victoriano.

No quería termina sin contaros que yo tuve el placer de asistir a una conferencia de Lucy Worsley sobre la reina Victoria. Fue muy especial porque siento verdadera admiración por esta mujer y la disfruté de principio a fin, además al final dedicó unos minutos a firmar su libro. Creo que mi cara lo dice todo. 



Adaptaciones

Hay varias películas sobre la reina Victoria que son muy recomendables, pero a mi me gusta mucho la que protagonizó hace varios años Emily Blunt y Rupert Friend, escrita además por el mismo guionista de Dowton Abbey y que se centra en en los primeros años de reinado. Se llama The young Victoria. En cuanto a documentales, a mi me gusta mucho el que emitió la BBC Two hace unos años y que es muy interesante, Queen Victoria´s Children, sobre todo para ver el rol de madre de la reina Victoria y que puede sorprender a más de uno. Y este año, Lucy Worsley decidió recrear la boda de Victoria con el príncipe Alberto (boda que puso de moda el vestido de novia blanco y las tartas de boda), en un semi-documental llamado Victoria & Albert: The Wedding. 



domingo, 2 de junio de 2019

Flores en la tormenta

Título: Flores en la tormenta
Autora: Laura Kinsale
Editorial: Debolsillo
Páginas: 544 (leído en Kindle)

Sinopsis


Inglaterra, 1829. Christian, el duque de Jervaulx, es uno de los hombres más ricos y encantadores de la alta sociedad inglesa, pero también es un hombre extravagante y un seductor empedernido. Maddy Timms, la hija de un anciano profesor de matemáticas que colabora con el duque, le conoce personalmente una vez; en esa ocasión Maddy comprueba que Christian es un hombre inteligente y sensible. Pero al día siguiente, él muere en un duelo.


Transcurridos unos meses, Maddy empieza a trabajar en un sanatorio para enfermos mentales de la alta sociedad y, para su sorpresa, se encuentra con Christian. El duque no murió en el duelo, pero si no mejora en breve le declararán legalmente loco y le despojarán de su fortuna.Maddy es la única que sabe que Christian no ha perdido la cordura. Aunque al principio Christian utiliza a Maddy para lograr sus objetivos, poco a poco sus sentimientos van cambiando… 


Opinión

Una habitación con vistas debió dejarme con ganas de historias de amor, porque nada más terminarla comencé el libro que hoy os traigo: Flores en la tormenta. Debo decir que el género romántico no es el más común en mi lista de lecturas, pese a que tampoco pueda decir que tenga ninguna preferencia en particular (quizás el género clásico es el más repetido), pero sí que de vez en cuando me gusta disfrutar de una buena historia de amor, de esas que se te quedan en el corazón y recuerdas al paso de los años.

Fueron las críticas positivas de amazon las que me llevaron a comprar este libro casi sin saber de qué iba. Yo no sé si lo hacéis, pero yo pierdo bastante tiempo viendo las recomenzaciones que amazon hace según mis preferencias y ahí estaba esta novela, acompañada de opiniones super positivas, tanto de la historia como de la autora (muy conocida en el mundo de la novela romántica).

No seré yo quien ponga esta novela por las nubes pues, partiendo de la base de que es una novela romántica, no sobresale en exceso de otras novelas del mismo género. Sin embargo, la historia termina siendo tan bonita que al final deja un buen gusto al lector y terminas con la sensación de que has disfrutado enormemente de una historia que ha sido creada precisamente para eso, para el disfrute del lector. Y es que Flores de la tormenta sigue los preceptos de la novela romántica, empezando por sus protagonistas; por un lado tenemos a Lucy, una joven cuáquera de fuertes convinciones religiosas y, por otro, el duque de Jervaulx que es todo lo opuesto a Lucy (otro cliché de la novela romántica), pues es mujeriego, libertino, etc. Sus vidas se cruzarán en dos ocasiones, pero será la situación vulnerable del duque la que de lugar a una relación de dependencia que luego desembocará en amor. 

Pese a que la novela repite todos los clichés del género, debo admitir que está bastante bien construida, con un contexto que invita a este tipo de historias pues es en el periodo georgiano cuando surgen las primeras novelas románticas tal y como la conocemos hoy día y con una evolución clara de los personajes, sobre todo el masculino. Sin embargo, creo que la autora peca de acelerar algunos hechos que, en mi opinión, son claves. Así, por ejemplo, la trama del duelo, la forma en la que el duque termina en el manicomio y la casualidad que Maddy trabaje allí y decida ayudarlo, todo eso está narrado de forma muy acelerada y yo lo habría dedicado más tramas, pues parece que los personajes se unen demasiado rápidamente. Otros hechos, sin embargo, están ralentizados haciendo que a la novela le sobren unas cuantas páginas. También hay algunos momentos algo ridículos que se podían haber contado de otra forma, pero fin, quizás la autora consideró apropiado contarlos así. Y, aunque el ritmo es irregular, llega un punto que es muy adictiva y el lector apenas puede separarse del libro.

Para concluir, Flores en la tormenta es una buena novela para satisfacer la necesidad de leer algo romántico y ligero, para cuando se busca leer algo por puro entretenimiento. 


martes, 28 de mayo de 2019

A room with a view

Título: A room with a view
Autor: E.M.Forster
Editorial: Digireads
Páginas: 119

Argumento

"But you do," he went on, not waiting for contradiction. "You love the boy body and soul, plainly, directly, as he loves you, and no other word expresses it ..."

Lucy has her rigid, middle-class life mapped out for her, until she visits Florence with her uptight cousin Charlotte, and finds her neatly ordered existence thrown off balance. Her eyes are opened by the unconventional characters she meets at the Pension Bertolini: flamboyant romantic novelist Eleanor Lavish, the Cockney Signora, curious Mr Emerson and, most of all, his passionate son George.


Lucy finds herself torn between the intensity of life in Italy and the repressed morals of Edwardian England, personified in her terminally dull fiancé Cecil Vyse. Will she ever learn to follow her own heart?


Opinión

Pocas veces ocurre que repita con un autor en menos de un año y cuando esto sucede no hay más que admitir que ese autor o autora se ha convertido en uno de los incondicionales, uno de esos escritores o escritoras que leeré sí o sí de forma casi incondicional. Lo curioso en esta situación es que ninguno de los libros que he leído de Forster, este que reseño y Howard´s end, me han enamorado, sin embargo ambos tienen algo que hace que quiera repetir con el autor y quizás sea que los libros dejan una buena sensación cuando los terminas y que transmiten una clase de inocencia y gran sensibilidad. Por eso sé que repetiré con el autor, no sé si este año o el que viene, pero repetiré.

Llegué a Una habitación con vistas como llego a muchas de las novelas que leo últimamente: blogs o vídeos de Youtube (Hay youtubers que de verdad merecen la pena, por ejemplo, Magrat Ajostiernos). Era una novela que tenía tantas reseñas positivas que no podía más que leerla para saber si estaba a la altura de las expectativas. Y, desde luego, las expectativas eran muy, muy altas. Demasiadas diría yo. Había varios aspectos de la novela que me atraían a simple vista: una protagonista inocente, un triángulo amoroso e Italia. Referente a la protagonista, Lucy Honeychurh, es de esas protagonistas dulces, inocentes pero con un claro fuego interior deseando salir y que se manifiesta con sus ganas de vivir, explorar y en su amor inesperado hacia un desconocido excéntrico. Luego está el triángulo amoroso en la que Lucy se ve envuelta y que la fuerza a decidir entre el hombre que cree amar (Cecil) y que representa la moral rígida eduardiana y que la trata de una forma absolutamente paternalista, como a una niña que hay que educar para que esté a la altura, mientras que por otro lado tiene a George que la ama desde el momento en la que ve y que la ama por lo que es. Por último, Italia, Florencia, que es otro gran protagonista, porque todo comienza en Italia, en una habitación sin vistas. La manera en la que Forster describe a Italia y los italianos está cargada de verdadero amor hacia el país, y yo sé lo que es eso porque yo pisé Florencia una vez y aún no la he olvidado. Yo no podría estar más de acuerdo con esta cita: Uno no viene a Italia para encontrarse con cosas agradables -fue la réplica-; uno viene a encontrar vida. Buon giorno! Buon giorno! 

Pese a que esta novela es una historia de amor que nace en los campos de Florecia con un apasionado e improvisado besos, de esos que quitan el aliento, es también una historia de crecimiento. Lucy, al enamorarse de George, de alguna manera crece, madura, se descubre a sí misma, sabe que no quiere ser la muñequita de su marido, que quiere ser una mujer con sus propias ideas. Pero lo que hace de esta historia algo especial es que es el joven George la que hace ver todo esto, porque ella la ve tal y como es desde el primer momento. Y Forster hace aquí un alegato a favor del amor como algo que no se basa en adueñarse de alguien a quien moldear, sino en enamorarse tal y como uno es y lo hace en esa declaración de amor del excéntrico George quien sabe que Lucy no puede casarse con Cecil, pues él no la ama por lo que es sino por lo que puede ser bajo su paternalismo. George sabe que eso no es amor y así se lo dice: "Es cierto que te amo y de una forma mucho mejor que la suya. Si, ciertamente mejor. Deseo que tengas tus propios pensamientos incluso cuando te tenga entre mis brazos... Ven hacia mi como lo hiciste en primavera, y después te explicare sin brusquedad. Te he amado desde la muerte de aquel hombre. No puedo vivir sin ti. He pensado... va a casarse con otro, ya no tiene sentido! Pero entonces te he encontrado de nuevo, en medio del esplendor del agua y el sol. Viéndote avanzar entre el bosque he sabido que nada mas importaba. He venido hasta aquí, para vivir y conseguir mi oportunidad de ser feliz.

En definitiva, Forster me está conquistando poco a poco con su literatura, quizás no llegué a la altura de Jane Austen o Brönte, pero está ahí, ahí. Una habitación con vistas me ha parecido una historia bonita y creo que este es el adjetivo que la mejor la define seguida de sensibilidad. No puedo más que seguir leyéndole y conociendo nuevas historias.


Adaptación

El mismo día que terminé de leer el libro, me lancé a ver la adaptación cinematográfica de la que también tenía muy buenas referencias. Vi la del año 1985, dirigida por Jameas Ivory y protagonizada por una jovencísima Helena Boham Carter, Maggie Smith, Judi Dench, Julian Sands y Daniel Day-Lewis. Todo en la película está cuidadísimo, desde los personajes, los exteriores, la música, la historia, pocas pegas puedo ponerle a excepción de que no siempre siga al libro al pie de la letra, sin embargo, eso no desmerece a la película ya que es solo al principio cuando se toma ciertas libertades. El personaje de George, personificado por Julian, es fantástico y yo, como Lucy, también me enamoré de él. Una joyita cinematográfica que recomiedo. Aquí os dejo el tráiler:


lunes, 27 de mayo de 2019

La conjura de los necios

Título: La conjura de los necios
Autor: John Kennedy Toole
Editorial: Anagrama
Páginas: 208

Argumento

El protagonista de esta novela es uno de los personajes más memorables de la literatura norteamerciana: Ignatius Reilly -una mezcla de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y santo Tomás de Aquino perverso, reunidos en una persona-, que a los treinta años aún vive con su estrafalaria madre, está ocupado en escribir una extensa y demoledora denuncia contra nuestro siglo, tan carente de "teologia geometría" como de "decencia y buen gusto"; un alegato desquiciado contra una sociedad desquiciada.

Opinión

Este es uno de esos libros de dificil de clasificar y que dependerá mucho de la edad y el momento elegido para leerlo. En mi caso, acabo de terminar una relectura esta conjura que tanto me gustó hace más de 20 años. Lo leí con apenas 16 y me gustó por el humor que transmitía sin ser capaz de ver la amargura que se esconde detrás de la única obra de John Kennedy. O, tal vez, ahora lo he leído en un momento completamente diferente y he descubierto la grandeza de esta comedia. Esa que le llevó a conseguir un Pulitzer póstumo para su autor.
De hecho, siempre pensé que los personajes de Ignatius Reilly y su madre tienen mucho de autobiograáfico. Que la obra cargada de dolor mostraba la frustración desde el humor pero que detras de sus personajes se esconcía una feroz critica a la sociedad que les había tocado vivir. O, eso, al menos, es lo que pienso visto ya con los ojos de un cuarenton aguantando sus velas.
Sea como sea, es una de esas obras casi imprescindibles, un clásico del siglo XX que todos deríamos leer al menos una vez. Por lo que cuenta y por el cómo lo cuenta. Con un lenguaje tan ángil y cuidado que no importa con qué edad nos hayamos topado con él: nos lo beberemos. Pero que, además, nos sirve para ver cómo se comporta el ser humano "de calle". Tú y yo. Los que actuamos lo mejor que sabemos pero que no siempre sabemos hacer las cosas bien.
Y más, en una época en la que el todo vale se ha convertido en lema de muchos.



domingo, 12 de mayo de 2019

Ritos funerarios

Título: Ritos funerarios
Autora: Hannah Kent
Editorial: Alba
Páginas: 368

Argumento

Basada en la historia real de la última mujer decapitada en Islandia, acusada del brutal asesinato de dos hombres, Ritos funerarios es una novela de suspense y de pasiones íntimas con el trasfondo del paisaje helado de la Islandia del siglo XIX. Agnes, mientras espera la hora de su ejecución, es confinada en la granja de un matrimonio y de sus dos hijas. Horrorizada, la familia ni siquiera quiere hablar con ella. Tan solo el joven ayudante de un pastor intenta comprenderla y salvar su alma. A medida que sus conversaciones progresan y el invierno deja su huella, el dilema se afianza: ¿fue Agnes culpable o no de los terribles hechos de que la acusan?

Opinión

Desde que empecé el blog hace ya bastantes años, tengo una lista de blogs que sigo y a los que procuro visitar y leer semanalmente. La reseña que traigo hoy es la de una novela que descubrí en uno de esos blogs (Las inquilinas de Netherfield) y su lectura me ha parecido de lo más interesante y envolvente. 

Ritos funerarios es una novela basada en hechos reales: la última ejecución ocurrida en Islandia, la de Agnus Magnusdottir, acusada de asesinar a dos hombres. Una novela escrita con gran inteligencia pues Hannah parte de los hechos reales y rellena los huecos dejados por las fuentes históricas con ficción. Una ficción que de alguna manera se presenta realista y reflexiva, pues la autora respeta los hechos, pero también imagina cómo pudo haber pasado aquello que las fuentes no nos cuenta y esto es precisamente lo que hace de Ritos funerarios una novela realmente atractiva y lo que más me llamó la atención. 

Desde mi punto de vista la historia tiene dos líneas argumentales que se combinan a la perfección. Por un lado está la figura de Agnes, la gran protagonista de la historia, que se nos describe como una joven nacida en circunstancias díficiles ya que es una hija ilegítima de una madre con mala reputación (aunque ya se sabe que la reputación en el caso de una mujer es algo que se tuerce muy fácilmente y no siempre por culpa de la mujer), que es abandonada a su suerte y que se convierte en criada y que finalmente es condenada a muerte por una asesinato que dicen que ha cometido. E insito en que dicen porque Agnes nunca llega a confesar el crimen por el que la han condenado y, de hecho, esta línea argumental le permite contar su versión de la cosas, al narrar su propia vida al Reverendo Toti quien ha sido asignado para ser su guía espiritual. Al narrar su historia la autora le permite hacer lo que los jueces y los abogados le negaron: darle voz y escucharla. Es más, en un punto de la novela la propia Agnes se queja de que los jueces nunca se preocuparon por escucharla pues para ellos Agnes siempre había sido culpable y se habían esforzado por retorcer su historia hasta hacerla culpable porque Agnes se presenta como una mujer en clara desventaja pero también inteligente que ambiciona una vida mejor. Ella no es lo que se supone que debe ser y por ello se la compara con la otra condenada, Sigridur, menos inteligente, más subordinada al poder masculino y menos ambiciosa. Sin duda, la historia tiene más aspectos que considerar relacionado con amor y pasión y que dejaré descubrir al lector, pero para mí este aspecto me hace pensar que Agnes fue condenada por su condición de mujer más que por el supuesto asesinato.

La otra línea argumental es la de las relaciones. Aquellas que se establecen entre Agnes y la familia que se ve obligada a acogerla (y vigilarla) hasta que se lleve a cabo la ejecución, Unas relaciones que se establecen por la fuerza de la convivencia: Agnes está obligada a vivir allí y la familia está obligada a tenerla, pero poco a poco las relaciones cambian y pasa del miedo y el odio hacia una asesina a la compasión hacia una pobre muchacha. Personalmente, me ha resultado interesante la relación entre Agnes y Toti que roza el romance, pero me ha gustado aún más como cambia la actitud de Magret, la matriarca, quien desde un principio se muestra firme con Agnes. 

No quiero terminar la reseña sin mencionar la ambientación de la novela en la que creo que la autora realmente destaca y lo que hace que sea absolutamente envolvente. Ritos funerarios es una historia intimista en la que con pocos detalles se dibuja una magnífica ambientación. Me ha costado muy poco imaginar esos paisajes en los que vivió Agnes, particularmente la granja de Illugastadir, situada cerca de un mar y rodeada de paisaje rocoso, un lugar aislado del mundo. Tampoco me ha costado imaginar el ambiente de la granja de la familia, y la badstofa (una especie de dormitorio donde dormía la familia junta), así como las labores domésticas y propias de una granja. Toda esta ambientación crea esa sensación de melancolía y algo de pesimismo pues el lector sabe que está en una cuenta atrás, la protagonista sabe que está en una cuenta atras, y con ello crece esa sensación de tristeza. Agnes llega al final de su historia como llega al final de su vida. 

No me queda más que recomendar una historia que se ha convertido en un fenómeno mundial de un hecho que ya se conocía y era popular en la propia Islandia. Ritos funerarios es una novela de ritmo lento pero envolvente con una ficción que cuenta una historia real.


Adaptaciones

La popularidad que ha tenido Ritos funerarios ha llevado a que Hollywood, una vez más, haya decidio adaptarla para la gran pantalla. Luca Guadagnino es el encargado de dirigir esta historia (el director de Call me by your name) y Jennifer Lawrence será Agnes Magnus dottir. Mentiría si no dijera que me llama la atención. 


domingo, 28 de abril de 2019

How to be a victorian

Título: How to be a victorian
Autora: Ruth Goodman
Editorial: Penguin Books
Páginas: 458

Sinopsis

We know what life was like for Victoria and Albert, but what was it like for a commoner? How did it feel to cook with coal and wash with tea leaves? Drink beer for breakfast and clean your teeth with cuttlefish? Dress in whalebone and feed opium to the baby? Catch the omnibus to work and wash laundry while wearing a corset? How To Be A Victorian is a new approach to history, a journey back in time more intimate, personal, and physical than anything before. It is one told from the inside out--how our forebears interacted with the practicalities of their world--and it's a history of those things that make up the day-to-day reality of life, matters so small and seemingly mundane that people scarcely mention them in their diaries or letters. Moving through the rhythm of the day, from waking up to the sound of a knocker-upper man poking a stick at your window, to retiring for nocturnal activities, when the door finally closes on twenty-four hours of life, this astonishing guide illuminates the overlapping worlds of health, sex, fashion, food, school, work, and play.

Opinión

El período victoriano es uno de esos periodos históricos que más me interesan: libros, documentales, películas, etc., todo lo que cae en mis manos sobre este periodo lo tengo que tener, leer o ver. Y es que muchas de las costumbres actuales de la sociedad británica y, de hecho, la sociedad británica en general no se entiende sin el período victoriano. Y esta fascinación nace precisamente de un documental: "The victorians" de Jeremy Paxman, un periodista británico que presenta este documental en cuatro partes en el que da una idea de cómo era la vida en dicho periodo a través de diferentes pinturas. Desde entonces puedo decir que ha sido una verdadera obsesión que me ha ayudado a ver lo que me rodea (pues vivo en el Reino Unido) de otra forma. Esto explica por qué tenía que hacerme con el libro que os traigo hoy, un libro que en cuanto vi en la estantería de una librería de segunda mano supe que tenía que ser mío. 

¿Cómo vivía la gente normal y corriente en la época victoriana? Esa es la premisa de la que parte la autora e historiadora Ruth Goodman, también conocida por formar parte del programa televisivo "Vicrorian farm" en el que los participantes deben vivir como en la época victoriana durante un año. En el prólogo Ruth explica cómo la idea para este libro le surgió cuando estaba analizando el abrigo de un hombre trabajador de dicho periodo durante una visita a un museo en una región de Reino Unido. Mientras lo contemplaba no paraba de preguntarse cómo había sido la vida de ese hombre, del que podía intuir algo simplemente viendo el abrigo, pero no todo. 

¿Cómo vivía (o sobrevivía) la gente normal en dicha época? Conocemos la vida de la Reina Victoria y de su marido Alberto, de su primer ministro Melbourne, de los autores más famosos como Dickens o Gaskell, e incluso de los asesinos más temidos como Jack el Destripador; pero ¿Qué  hay de la gente anónima? ¿Cómo era el día a día del trabajador en un molino de algodón o de una ama de casa de la clase media? El objetivo de Ruth es precisamente ese, que conozcamos el mínimo detalle de la vida diaria de la gente anónima y lo hace usando diferentes fuentes históricas: diarios de criadas de la épocas, manuales de instruciones para la buena ama de casa, manuales de medicina para la gente menos formada, periódicos, anuncios, etc., y lo que es aún más interesante: su propia experiencia, pues como el lector tendrá oportunidad de leer la autora no duda en meterse ella misma en el rol de victoriana para cocinar, probar ciertas medicinas, ropas, etc. Esto da una perspectiva muy interesante, pues tendemos a pensar que todo ha evolucionado a mejor, por ejemplo, la higiene o la medicina o la ropa y la autora, sin embargo, cuenta como estuvo un tiempo lavándose el pelo en seco y que tuvo efectos muy positivo, o como el corsé es bastante cómodo para mantener la postura o que la pasta de diente artesana es bastante efectiva.

También es muy interesante la forma en la que la autora ha decidido estructurar su libro, es decir, ha tomado como premisa la idea del día a día y lo que nos cuenta es la vida victoriana en 24 horas, esto es, desde que la persona se despierta hasta que se acuesta. Entre medio la autora ofrece todo tipo de detalles sobre el día a día así, por ejemplo, en relación con el despertar Ruth nos cuenta cómo dormían, las ideas (algunas bastante locas) sobre cómo debía estar acondicionado el dormitorio, cómo se lavaban por la mañana, si usaban colonia o perfume, etc. Sin duda alguna hay algunos aspectos que me han parecido más interesantes que otros, por ejemplo, me ha gustado mucho los aspectos relacionados con la salud y la medicina, el del tiempo libre y el deporte, el de la educación, o la sexualidad tanto masculina como la femenina. Otros aspectos me han parecido algo más pesados, sobre todo porque la autora no escatima en dar todo tipo de detalles, como en el tema de la ropa (admito que aquí no ha ayudado el hecho de que mi vocabulario inglés sea algo limitado y cada dos por tres tuviera que buscar en el diccionaro para saber sobre qué pieza de ropa estaba hablando) o del peinado, así como el de la comida. Pero en general el libro ayuda bastante a conocer de forma amplia un periodo histórico fascinante y, lo más importante para mí, a ina a conocerlo aún más en profundidad. 

No cabe duda de que es una lectura absolutamente entretenida y recomendable, quizás no sea un libro para leer de un tirón y que quizás se pueda combinar con otro tipo de lecturas, pero si sientes pasión por el periodo victoriano entonces deberías leerlo porque hace ver las cosas de otra forma y el lector se da cuenta de que no hemos cambiado demasiado en 200 años. En inglés puede ser bastante complicado leerlo y creo que es necesario tener un nivel más o menos altillo, pero si hay una traducción al español entonces os animaría a que os hiciérais con un ejemplar.

Adaptaciones

Al ser un libro de historia no hay una adaptación propiamente dicha, pero sí que quería recomendar el documental que mencionaba más arriba. Se trata del documental "The victorians - Their stories in pcitures" emitido por la BBC en 2009 y escrito y presentado por Jeremy Paxman (un periodista británico muy conocido). El documental aborda cuatro aspectos: las ciudades y cómo crecieron en el periodo victoriano, la vida en casa, el desarrollo industrial y los sueños y los temores de la gente. De verdad que el documental no tiene desperdicio, yo lo he visto en tres ocasiones y no me canso de verlo. Aquí os dejo el tráiler:


Por otro lado, también quería daros más detalles sobre "Victorian farm". Como os he dicho más arriba es una especie de programa-documental-histórico emitido por la BBC2 en 2009 y junto a Ruth Goodman encontramos a Peter Grinn (arqueólogo británico) y Alex Langlands (historiador y arqueólogo), en realidad se trata de emitir a través de la televisión una de las técnicas arqueólogicas más importantes: la arqueología experimental, en el que historiadores y arqueólogos experimentan ciertas técnicas del periodo que están estudiando, en este caso el victoriano. A mí me parece una idea muy interesante y no me importaría formar parte del proyecto. Os dejo aquí un video en la que la propia Ruth Goodman trata de cocinas curry tal y como los victorianos lo habrían cocinado:




martes, 16 de abril de 2019

Los caballeros de la reina

Título: Los caballeros de la reina.
Autora: María Pilar Queralt del Hierro.
Editorial: Edaf
Páginas: 230

Sinopsis

Si el monarca buscaba la pasion en alcobas ajenas, es perfectamente logico que la soberana hiciera otro tanto. Si bien, salvo excepciones, sus aventuras amorosas han pasado mas inadvertidas. El lugar secundario que la gran Historia ha otorgado a las reinas consortes ha hecho las veces de oportuna pantalla tras la que vivir tan inoportunos romances. Amantes apasionados, chevaliers servants o enamorados del poder como Godoy, el cardenal Mazarino, Rasputin y tantos otros unen sus nombres a los de soberanas tan emblematicas como Cleopatra, Maria Antonieta, Catalina la Grande, e incluso la mitica Sissi.


Opinión

No sé si conocen el programa de la Cadena Ser "Cualquier tiempo pasado fue anterior", en el que Nieves Concostrina narra de forma muy particular hechos históricos, en ocasiones, poco conocidos. A mí este programa me encanta, me los he escuchado todos a través de ivox, e incluso algunos los he escuchado dos veces (Por ejemplo, el de Goya). y ¿Por qué os hablo de este programa de radio? Pues porque fue precisamente a través de este programa que llegué al libro que hoy os traigo (otra de las ventajas de un programa como este, que te da a conocer nuevos autores y libros). En el programa, Nieves Concostrina hablaba de una de las reinas más polémicas de la historia española: María Cristina, esposa de Fernando VII y madre de la futura Isabel II. María Cristina se quedó viuda al poco de casarse y en total "secreto" se casó con el que se considera fue su amante. Lo particular del caso es que María Cristina no podía hacer este matrimonio público, sin embargo los embarazos constantes (Se dice que dio a luz al poco de dar un discurso público) hizo imposible mantener el secreto.

Pues más historias como ésta nos trae el libro de María Pilar porque si el rey se divertía con amantes y fiestas ¿Qué hacía la reina mientras tanto? Pues algunas se resignaban y aguantaban la cornamenta, al fin y al cabo ser renia no era una mala posición ¿no? Otras, sin embargo, decidieron vivir sus vidas y tener sus propias historias de amor y son estas historias de amor las que nos encontramos en este libro: desde la bellísima e inteligentísima Cleopatra hasta la ingenua zarina de Rusia Alejandra. Todas estas reinas fueron diferentes y sus historias, en ocasiones, han pasado de largo. Llama la atención como algunas reinas se lanzaron al amor del primer hombre que les trataba medianamente bien, pues no hay que olvidar que muchas de ellas se casaron por conveniencia y el amor no era más que algo secundario. Los reyes no fueron, ni de lejos, príncipes azules y las reinas, muy a menudo, eran ignoradas por sus maridos una vez cumplían con lo que tenían que cumplir: dar un heredero. Las reinas sentían una necesidad de ser amadas y se rendían a esa necesidad a la primera galantería. Otras reinas, sin embargo, sentían estar casadas con absolutos peleles (Luis XVI es un buen ejemplo de ello) y buscaban fuera del dormitorio lo que no tenían dentro y yo desde luego no les culpo. Luego están aquellas que fueron casadas con homosexuales (sí, no había problema con ello) o con verdaderos psicópatas como fue el caso del rey Cristian de Dinamarca. Sea por lo que fuera, lo cierto es que estas reinas eran absolutamente infelices en sus respectivos matrimonios y solo buscaban felicidad en los brazos de otros hombres.

He de decir que el libro se lee en un par de sentadas, puesto que los capítulos son muy cortos y facilita que la lectura se haga de manera rápida y cuando te quieres dar cuenta ya lo has terminado. Hay algunos capítulos que me sobran totalmente, como el de la reina de Saba, puesto que aquí no se habla de la infidelidad de la reina. Tampoco soy totalmente de acuerdo en incluir a Sissí, emperatriz de Austria Hungría, en la lista puesto que he leído varias biografías de la emperatriz y nunca llegó a ser infiel a su marido. De hecho, Sissí estaba tan preocupada en sí misma como para prestar atención a ningún hombre. Y pese a que algunos lectores la brevedad de los capítulos puede ser una ventaja, confieso que a mi me parecido una lectura muy superficial... en algunos de los caso se dan dos o tres datitos y se pasa a la siguiente reina. A mí me hubiera gustado que la autora hubiera profundizado un poco más y que en lugar de la cantidad hubiera primado la calidad de la investigación, por ejemplo, en los caso de Catalina de Rusia o la esposa de Cristian de Dinamarca cuya historia de amor dio pie a la creación de una película. La verdad es que me ha faltado más desarrollo de algunas de las historias que me parecen muy cogidas con pinzas.

En general, pienso que es una lectura muy entretenida pero un tanto superficial puesto que no profundiza en ciertos detalles y en algunos casos tira más de rumores que de pruebas. Creo que es una interesante primera aproximación a un tema curioso, pero que al final si se quiere saber más de casos particulares lo mejor que se puede hacer es leer una buena biografía que es lo que probablemente haré. Por mi parte estoy contenta de haberlo leído porque eso significa que vuelvo a leer libros de historia por placer, lo que hacía bastante tiempo que no hacía. 


sábado, 13 de abril de 2019

Fuimos canciones & Seremos Recuerdos

Títulos: Fuimos canciones, Seremos recuerdos.
Autora: Elisabet Benavent.
Páginas: 536, 534
Editorial: Suma de letras

Sinopsis

Macarena vive en Madrid y es asistente de una influencer de moda.
Macarena disfruta la vida a sorbos e intenta ser feliz.
Macarena tiene dos amigas: Adriana y Jimena.
Macarena guarda un secreto que deletrea a escondidas.
Ese secreto tiene tres letras: L-E-O.
Macarena no sabe que Leo está en Madrid.
Macarena teme, Macarena sueña, Macarena ama, Macarena vuela...

Y en este juego del destino intenta aceptar que lo que fuimos no puede ser lo que seremos...

¿O quizás sí?


Porque a veces lo que fuimos da sentido a lo que de verdad somos.


Opinión

Tras un par de lecturas intensas se me apetecía leer algo ligerito y muy entretenido, algo que me ayudara desconectar un poco, sobre todo de las exigencias del trabajo. Y cuando eso ocurre tiendo a recurrir a mi guilty pleasure favorito: las novelas de Elisabet Benavent. En este caso elegí la bilogía de Fuimos canciones y Seremos recuerdos. 

El truco por el que las novelas de Benavent tienen tanto éxito, a mi parecer, es porque todas siguen el mismo patrón. La protagonista es siempre una mujer muy actual, muy a la moda, independiente, fuerte, moderna, que vive el sexo sin vergüenza y que se enamora perdidamente de un hombre, generalmente increíblemente atractivo (¿Cómo no?) y la novela gira en torno a sus aventuras romántico-sexuales. La protagonista siempre se hace acompañar por dos amigas que siempre tienen la misma personalidad: normalmente una es siempre más alocada, con una forma de hablar muy abierta, rozando la vulgaridad..., mientras que la otra es más tímida y/o conservadora, que siempre ofrece el punto de vista más lógico, calmado. Con las amigas se logra el contrapunto perfecto. Obviamente, la novela viene con mucho drama femenino. Pero pese a lo repetitivas que pueden resultar estas historias, y lo son, lo cierto que son historias que atrapan y lo hacen porque la autora usa un lenguaje sencillo y directo, cercano a los lectores, con múltiples referencias a la cultura pop actual, a la moda, etc. es casi como leer Sexo en Nueva York.

Estas dos novelas no se salen del patrón mencionado antes, pero sí que he notado cierta diferencia con otras novelas. No sé si lo llamaría madurez, pero sí que la autora ha querido salirse un poco de ese patrón. Así, por ejemplo, no se produce lo que se llama un instalove, es decir, los protagonista no se conocen y caen rendidamente enamorados en cuestión de dos páginas y media, sino que los protagonistas arrastan una historia pasada que, en ocasiones, resulta algo cargante ya que aunque la autora no menciona explícitamente qué es lo que les ocurrió hasta el final de la primera novela, lo cierto es que el lector lo intuye básicamente desde el principio. Por otro lado, parece haber una intención por parte de Elísabet de no basar su novela exclusvamente en la historia de amor de los protagonistas, sino que opta por dar el mismo peso a las historias de las amigas. Asimismo, decide dar cierto espacio a la voz masculina, lo que encuentro ciertamente refrescante porque hasta ahora solo se le daba voz a la perspectiva femenina. 

Creo, además, que estas novelas a pesar de caer en los mismos clichés una y otra vez tiene aspectos muy positivos: en primer lugar, ofrecen el retrato de una mujer independiente pese a que se enamora locamente. No se tratan de mujeres cegadas por el amor y saben decir que no, saben expresar lo que quiere y en ningún momento renuncian a sus principios, algo que no puede decirse de otras novelas muy parecidas. Por otro lado, el retrato que se hace de las relaciones sexuales de los protagonistas es el de un sexo que se vive libremente, consensuado por ambas partes, en las que ambas partes disfrutan y en el que el placer femenino es tan importante como el masculino. En estos tiempos, en los que el tema del sexo suele estar en boca, sobre todo desde una perspectiva de debate sobre el consentimiento y cómo debe actuar la mujer, creo que resulta refrescante que una novela ofrezca un retrato de lo que el sexo debe ser: una actividad sexual, consentida por ambas partes en la que ambas partes disfrutan. Muy contraria a la que puede ofrecer la pornografía actual u otras novelas de corte erótico. 

En definitiva, estas novelas pueden que no ganen el premio Pullitzer, pero resultan increíblemente entretenidas, como ver una comedia romántica el domingo por la tarde. Sin duda alguna, dejan un buen gusto y son recomendables para una buena desconexión.