sábado, 13 de abril de 2019

Fuimos canciones & Seremos Recuerdos

Títulos: Fuimos canciones, Seremos recuerdos.
Autora: Elisabet Benavent.
Páginas: 536, 534
Editorial: Suma de letras

Sinopsis

Macarena vive en Madrid y es asistente de una influencer de moda.
Macarena disfruta la vida a sorbos e intenta ser feliz.
Macarena tiene dos amigas: Adriana y Jimena.
Macarena guarda un secreto que deletrea a escondidas.
Ese secreto tiene tres letras: L-E-O.
Macarena no sabe que Leo está en Madrid.
Macarena teme, Macarena sueña, Macarena ama, Macarena vuela...

Y en este juego del destino intenta aceptar que lo que fuimos no puede ser lo que seremos...

¿O quizás sí?


Porque a veces lo que fuimos da sentido a lo que de verdad somos.


Opinión

Tras un par de lecturas intensas se me apetecía leer algo ligerito y muy entretenido, algo que me ayudara desconectar un poco, sobre todo de las exigencias del trabajo. Y cuando eso ocurre tiendo a recurrir a mi guilty pleasure favorito: las novelas de Elisabet Benavent. En este caso elegí la bilogía de Fuimos canciones y Seremos recuerdos. 

El truco por el que las novelas de Benavent tienen tanto éxito, a mi parecer, es porque todas siguen el mismo patrón. La protagonista es siempre una mujer muy actual, muy a la moda, independiente, fuerte, moderna, que vive el sexo sin vergüenza y que se enamora perdidamente de un hombre, generalmente increíblemente atractivo (¿Cómo no?) y la novela gira en torno a sus aventuras romántico-sexuales. La protagonista siempre se hace acompañar por dos amigas que siempre tienen la misma personalidad: normalmente una es siempre más alocada, con una forma de hablar muy abierta, rozando la vulgaridad..., mientras que la otra es más tímida y/o conservadora, que siempre ofrece el punto de vista más lógico, calmado. Con las amigas se logra el contrapunto perfecto. Obviamente, la novela viene con mucho drama femenino. Pero pese a lo repetitivas que pueden resultar estas historias, y lo son, lo cierto que son historias que atrapan y lo hacen porque la autora usa un lenguaje sencillo y directo, cercano a los lectores, con múltiples referencias a la cultura pop actual, a la moda, etc. es casi como leer Sexo en Nueva York.

Estas dos novelas no se salen del patrón mencionado antes, pero sí que he notado cierta diferencia con otras novelas. No sé si lo llamaría madurez, pero sí que la autora ha querido salirse un poco de ese patrón. Así, por ejemplo, no se produce lo que se llama un instalove, es decir, los protagonista no se conocen y caen rendidamente enamorados en cuestión de dos páginas y media, sino que los protagonistas arrastan una historia pasada que, en ocasiones, resulta algo cargante ya que aunque la autora no menciona explícitamente qué es lo que les ocurrió hasta el final de la primera novela, lo cierto es que el lector lo intuye básicamente desde el principio. Por otro lado, parece haber una intención por parte de Elísabet de no basar su novela exclusvamente en la historia de amor de los protagonistas, sino que opta por dar el mismo peso a las historias de las amigas. Asimismo, decide dar cierto espacio a la voz masculina, lo que encuentro ciertamente refrescante porque hasta ahora solo se le daba voz a la perspectiva femenina. 

Creo, además, que estas novelas a pesar de caer en los mismos clichés una y otra vez tiene aspectos muy positivos: en primer lugar, ofrecen el retrato de una mujer independiente pese a que se enamora locamente. No se tratan de mujeres cegadas por el amor y saben decir que no, saben expresar lo que quiere y en ningún momento renuncian a sus principios, algo que no puede decirse de otras novelas muy parecidas. Por otro lado, el retrato que se hace de las relaciones sexuales de los protagonistas es el de un sexo que se vive libremente, consensuado por ambas partes, en las que ambas partes disfrutan y en el que el placer femenino es tan importante como el masculino. En estos tiempos, en los que el tema del sexo suele estar en boca, sobre todo desde una perspectiva de debate sobre el consentimiento y cómo debe actuar la mujer, creo que resulta refrescante que una novela ofrezca un retrato de lo que el sexo debe ser: una actividad sexual, consentida por ambas partes en la que ambas partes disfrutan. Muy contraria a la que puede ofrecer la pornografía actual u otras novelas de corte erótico. 

En definitiva, estas novelas pueden que no ganen el premio Pullitzer, pero resultan increíblemente entretenidas, como ver una comedia romántica el domingo por la tarde. Sin duda alguna, dejan un buen gusto y son recomendables para una buena desconexión. 

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