viernes, 30 de agosto de 2019

La hermandad de la rosa

Título: La hermandad de la rosa
Autor: Amelia Noguera
Editorial: Libros del Unicornio
Páginas: 323

Sinopsis


Una niña que quiere aprender a pintar. 
La poderosa y oscura Sociedad de los hombres justos. 
Un mundo convulso que se dirige sin remedio hacia la catástrofe. 
Mujeres que luchan por lo que aman. 
Y lo que nos salva de la locura. 

París, 1757 
La niña Amélie, obsesionada por pintar, tiene que conformarse con espiar a un pintor para aprender de su técnica. En aquel misterioso patio del arrabal lleno de almendros en flor, Amelie descubrirá misterios que la cambiarán para siempre. 

Algún lugar de España, años más tarde 
Para evitar ser asesinada, Amélie decide escribir sus memorias. 

Madrid, en la actualidad 
Una escritora se topa con el testimonio de Amélie y lo que comienza solamente como una labor de investigación para escribir su próxima novela, que por fin la hará famosa, le lleva a desvelar la terrible verdad con consecuencias imprevisibles. 

El primer thriller histórico de “La Trilogía de las Tres Damas”, una novela diferente y adictiva en la que las intrigas previas a la Revolución Francesa se entremezclan con la lejana Antigüedad griega y pasado y presente se enlazan en el inquietante juego con la Historia que la autora nos propone. 

Siempre con el inconfundible sello de las novelas de Amelia Noguera. 


Opinión

Hay autores/as que desde la primera novela se convierten en incondicionales, es decir, esa clase de autores/as del que leerías hasta la lista de la compra y, para mí, Amelia Nogera es una de ellas, por su capacidad de arriesgarse y por creer en lo que escribe. Según ella, las editoriales tienen dificultades para catalogar sus historias, porque no terminan de encajar en un solo género y la verdad es que cada novela que he leído de ella es diferente, sin embargo todas ellas tienen algo en común: transmiten una verdadera pasión por contar una historia. Yo a día de hoy me sigo reafirmando en que La pintora de estrellas es mi favorita, pero cuando vi que Amelia publicada thriller histórico no dudé en leerlo lo antes posible.

Con esta novela Amelia se introduce en el género del thriller histórico, un género que si escrito bien puede dar lugar a una fascinante historia (se me viene a la cabeza la novela de El ocho que acabo de terminar de leer también). Sin embargo Amelia va más allá y hace algo que creo que hasta ahora no había hecho: un juego metaliterario en el que la autora forma parte de la trama. Y así, con la autora como un personaje más de la historia, nos adentramos en la vida de la joven parisina Amelie, hija del verdugo, que aspira a ser algo más que mujer y esposa, que ha sido educada por su padre para tener un futuro más brillante que el de ser simplemente la mujer del siguiente verdugo. Sin embargo, sus aspiraciones le llevarán a conocer ideas peligrosas en la Francia pre-revolucionaria, ideas que pondrán en riesgo su vida.

Sin duda alguna, creo que esta es la novela más ambiciosa de las que he leído de Amelia Noguera. En primer lugar, pienso que la labor de documentación ha debido ser enorme ya que la autora nos presenta las ideas de filósofos como Rousseau, Voltaire, Olympe de Gouges y, además, nos ofrece alguna que otra lección sobre los clásicos y teorías que yo desconocía sobre la figura de Homero y que me han parecido muy interesantes como buena historiadora que soy. En este aspecto, la labor de la autora es excelente, pues siempre se agradece que una novela de ficción de este estilo  respete los elementos históricos de los que se va a hacer uso. Pero la ambición de Amelia va más allá cuando hace uso de todos estos elementos para desarrollar un argumento absolutamente ucrónico que permite reflexionar sobre lo qué hubiera podido ocurrir si esos filósofos que fueron ,base ideológica para la revolución que lo cambió todo, hubieran ido más allá y hubieran defendido al 100% la igualdad de hombres y mujeres (hecho que no ocurrió porque al final la revolución se quedó a medio camino). 

Amelia usa como base esta ucronía para crear una historia de suspense en la que los personajes ficticios interactúan con los personajes reales mencionados anteriormentes. Es una trama que, en mi opinión, tarda bastante en arrancar porque Amelia se detiene en presentarnos en detalle a nuestra protagonista y la relación tan especial que tiene ésta con su padre y tarda bastante en llegar a la parte que me parece más interesante: cuando Amelie empieza a tomar contacto con las ideas sobre igualdad en tertulias y sociedad secretas (especialmente la llamada Hermandad de la Rosa), así como el conocimiento de los clásicos. El momento en el que el personaje principal toma contacto con estas ideas es cuando se va desarrollando la verdadera trama de intriga, que no voy a desvelar por no fastidiar la experiencia del lector, pero que Amelia desarrolla para unir varios elementos de la novela que en un principio parecen un poco desligados, sobre todo los que tiene relación con el personaje de Christophe. La autora, además, consigue dar un final redondo a la novela que permite soñar con que un mundo mejor es posible si las personas luchan un poquito más por ello y no se quedan a medio camino. 

Amelia, además, vuelve a crear unos personajes que son díficiles de olvidar, tanto buenos como malos. En primer lugar, la protagonista que resulta ser una mujer fuerte e independiente, dueña absoluta de su destino y capaz de enfrentarse a todo por sus propias ideas. Me gusta el rol que Amelia le da a su protagonista. Asimismo, el personaje del padre de Amelie, el verdugo de París, es uno de los más interesantes porque la autora ha sabido plasmar perfectamente esa lucha constante que el personaje sufre debido a lo que tiene que hacer por su profesión y lo que de verdad siente. Creo que es un personaje en conflicto constante y que no deja indiferente. Igualmente Christophe me ha parecido fascinante, pese a que desde el principio se ve rasgos de su personalidad, no es hasta casi al final que el autor se da cuenta de lo realmente es y para mí esa fue de las mejores partes de la novela y que muestra la capacidad de la autora para crear diferentes personajes.

Finalmente, he disfrutado bastante con ese juego metaliterario que Amelia se atreve a introducir en la novela. No es la primera vez que un autor se introduce a sí mismo en su historia, pero creo que aquí Amelia se ha atrevido llevar a la ficción la vida de una supuesta autora que puede, o no, estar basada en la suya propia. Ha sido muy interesante asomarse a esa ventana y ver lo difícil que puede ser crear el próximo best-seller, sobre todo cuando tu bolsillo no te permite más que mirar a través de Google Maps y con la enorme competencia que hay hoy en día cuando a cada segundo nace un nuevo autor. Creo que es un guiño muy interesante por parte de la autora y, en ocasiones, una crítica necesaria al mundo editorial. No obstante, hay algún que otro giro argumental de esta trama que me ha chirriado y no me ha terminado de convencer del todo...

En definitiva, creo que Amelia se ha lanzando a escribir una novela muy ambiciosa, con unas ideas claras de lo que quiere contar y desarrollada con mucha lógica. Si la autora está planteando una continuación, sin duda alguna me contará entre sus lectores porque me gustará saber más sobre Amelie. Igualmente, tanto si eres seguidor/a o no de Amelia, es una lectura recomendable porque Amelia Noguera tiene una forma de narrar, sencilla y directa, que atrapa al lector. 



domingo, 25 de agosto de 2019

Cómo acabar con la escritura de las mujeres

Título: Cómo acabar con la escritura de las mujeres.
Autora: Joanna Russ.
Editorial: Dos bigotes.
Páginas: 270

Sinopsis

En 'Cómo acabar con la escritura de las mujeres', coeditado entre Editorial Barrett y Editorial Dos Bigotes, la galardonada novelista y ensayista Joanna Russ expone las estrategias sutiles, y no tan sutiles, que la sociedad usa para ignorar, condenar o menospreciar a las mujeres que producen literatura. Publicada originalmente en 1983 y nunca traducida al español, esta obra, tan relevante hoy como entonces, ha motivado a generaciones de lectores con su poderosa crítica feminista. Con un tono sarcástico e irreverente, Russ examina las fuerzas que sistemáticamente impiden un amplio reconocimiento del trabajo creativo de las mujeres.





Opinión

Me resulta interesante ver cómo algunos libros experimentan un revival, volviendo a ser verdaderos fenómentos editoriales bastantes años después de haberse publicado originalmente. Un revival que se debe bien a que han sido adaptados al cine o a la televisión, como fue el caso de El cuento de la criada de Margaret Atwood, o incluso de Juego de tronos de G.R. Martin, bien por el surgimiento o resurgimiento de movimientos sociales, como ocurre en el caso del libro que traigo hoy. Siendo publicado originalmente en 1983, aunque ninca traducido al español, el movimiento feminista que está cogiendo más y más fuerza ha permitido que llegue este libro a la librerías. Y quizás lo más triste de todo es ver como muchos, ejem Bertín Osborne, siguen sin reconocer que aún hay mucho que hacer en el campo del feminismo para lograr la plena igualdad entre hombres y mujeres.

En Cómo acabar con la escritura de las mujeres de Russ nos encontramos con un ensayo corto que se puede leer fácilmente en un día, o una tarde, pero intenso. En él, la autora presenta once estrategias sutiles (a veces no tan sutiles) que los autores/hombres usaron consciente e inconscientemente para impedir el paso de las mujeres al mundo de la literatura. La autora se centra en un periodo de tiempo concreto, del siglo XVII a la actualidad (su actualidad: siglo XX) y en autoras inglesas, o que escriben en lengua inglesa. Así, por ejemplo, nos encontramos los casos de las hermanas Brontë, Sylvia Plath, Virginia Woolf, Ursula K. Le Guin, etc. Y pese a lo específico del campo de estudio, no es difícil extrapolar estas estrategias al ámbito europeo o americano. Hubiera sido interesante leer un estudio centrado en las autoras españolas que, espero no meter la pata aquí, lo tuvieron mucho más difícil teniendo en cuenta que España sufrió las consecuencias de una dictadura. 

Uno de los elementos que más me ha gustado de este ensayo es la forma en la que la autora organiza estas estrategias: desde la más general a la más específica. En este sentido, da la sensación de que la mujer debe superar una carrera de obstáculos para convertirse en una autora con cierto reconocimiento; de esta manera, si una mujer había superado el primer obstáculo, que tiene más que ver con la situación económica y social de la misma (las mujeres tienden a ser el grupo social más perjudicado social y económicamente por lo que esto es un empedimiento para poder escribir), aún le quedaban otros 10 obstáculos más por superar para ser reconocida como autora por parte de los autores/críticos/hombres, e incluso por las mujeres de su época. 

Otro aspecto que me gusta de este ensayo es que está realmente bien documentado. Cada razonamiento, explicación, idea viene acompañado de una cita y un pie de página que apoya esa idea. Además, está escrito con mucha honestidad pues la propia autora reconoce que podría haber profundizado en algún que otro aspecto pero que ella misma se había establecido una serie de límites, quizás porque sabía que algunos de ellos podrían haber dado para otro libro. 

Finalmente, es una ensayo que te hace reflexionar sobre tus propias idea o lo que creías saber. Por ejemplo, y eso no es una sorpresa, pero me he dado cuenta que eso de que las mujeres pueden ser un obstáculo para ellas mismas aún peor que los hombres no es solo un decir -machista o no- sino una realidad incómoda. Me he quedado en shock al comprobar que la propia Virginia Woolf, considerada abanderada del feminismo en la literatura, había sido ella misma brutalmente crítica con algunas de sus compañeras. Otra cosa de la que me he dado cuenta, y esta vez sí que ha dolido, es que yo misma he caído en una de esas trampas creadas por los hombres: la de que las mujeres son autoras de una única obra y, por tanto, raras excepciones. No hace mucho descubrí que Charlotte Brontë había publicado algo más que Janey Eyre o que las hermanas Brontë eran tres y no dos (no conocí a Anne hasta hace muy poco). Casi lo mismo me ocurrió con Elizabeth Gaskell, Mary Wollstonecraft o Luisa May Alcott. No fue gracias a que trabajé como voluntaria en una tienda de libros de segunda mano que descubrí que estas mujeres eran autoras de más de un libro y que, por tanto, eran excepciones sino la regla. 

En definitiva, pese a que hoy las mujeres han superado algunos de los obstáculos mencionados por Joana Russ, ella misma autora de ciencia ficción, sí que es verdad que otros siguen sin superarse  y otros son de nueva creación, por tanto este ensayo sigue siendo una lectura necesaria. Asimismo no hay que olvidar que hay otros grupos que siguen en los márgenes y a los que se les impide ese reconocimiento literario, como bien se dice en la introducción. 

martes, 20 de agosto de 2019

The Eight (El ocho)

Título: The eight
Autora: Katherine Neville
Editorial: Harper
Páginas: 570

Sinopsis


Computer expert Cat Velis is heading for a job to Algeria. Before she goes, a mysterious fortune teller warns her of danger, and an antique dealer asks her to search for pieces to a valuable chess set that has been missing for years...In the South of France in 1790 two convent girls hide valuable pieces of a chess set all over the world, because the game that can be played with them is too powerful.... 


Opinión

Resulta curioso darme cuenta que en  mi trayectoria lectora hay muy poquitos libros que haya leído más de una vez, no sé si esto le pasa a mucha gente... pero hay tantos libros nuevos por leer y ahora más con toda la digitalización, que me estresa pensar en el hecho de "perder" tiempo releyendo un libro. Jane Austen, Charlote Brontë, Elizabeth Gaskel, Elvira Lindo son las únicas autoras que me han hecho repetir con sus novelas: Orgullo y prejuicio, Norte y Sur, Jane Eyre, Manolito Gafotas... y algún que otro libro de historia. Una lástima porque si un libro gusta mucho, muchísimo ¿por qué no repetir? En fin, quizás solo sea cosa mía, pero voy a plantearme esto de repetir con libros porque resulta curioso como la percepción que teníamos de una novela cambia completamente cuando la lees a una edad diferente, o bien no cambia nada en absoluto (estoy pensando en repetir con Lo que el viento se llevó, pero ya veré...). La novela que hoy comento es justamente una re-lectura, aunque lo haya hecho en un idioma diferente. Y es curioso, porque fue justamente un vídeo de la booktuber Raquel de La Pecera de Raquel (un canal de Youtube que recomiendo) el que hizo que me entraran ganas de volver a acercarme a este libro que en su día me fascinó. La pregunta ahora sería ¿Me sigue fascinando? La respuesta corta sería sí, pero voy a extenderme un poco más.

El ocho es una novela bastante compleja como para resumir en unas pocas líneas de que va, pero a grandes rasgos se puede decir que tiene dos grandes líneas argumentales y dos grandes protagonistas: Mirelle y Catherine. Mirelle es una monja del siglo XVIII en Francia, más concretamente durante la Revolución Francesa, a la que se le encarga la misión de proteger el secreto del ajedrez de Montglane de aquellos quienes quieren hacerse con él. Un secreto del que nada se sabe, excepto que es de enorme peligro sobre todo si cae en manos equivocadas. Ya en el siglo XX tenemos a Catherine, una joven informática que de la noche a la mañana se ve envuelta en un peligroso juego de ajedrez del que nada sabe. Ambas líneas argumentales concurren de forma paralela a lo largo de toda la novela creando un thriller histórico absolutamente adictivo.

¿Qué es lo que me fascina de esta novela? Principalmente tres elementos. En primer lugar: las protagonistas. Y no solo por el simple hecho de que sean mujeres, sino que sean mujeres inteligentes, independientes, capaces de solventar cada obstáculo con valentía y determinación. Ambas protagonistas, además, evolucionan de una forma lógica y se convierten en dueñas de su destino. En segundo lugar, el hecho de que la autora combine ambas historias, la del pasado y presente, de una forma equilibrada y que ambas sean igualmente fascinantes. Normalmente, cuando en una novela nos encontramos dos líneas argumentales con distintos periodos históricos, siempre hay una que prevalece o que gusta más al lector, pero no en esta ocasión. Además, las dos líneas argumentales transcurren casi de forma independiente aunque tengan un punto en común y se unen en un momento y de una forma que el lector no puede ni imaginar hasta que no llega al final. Por último, y creo que esto es lo que más me fascina (Sí, me he dado cuenta de que utilizo "fascinar" ya en varias ocasiones) de esta novela, es la ENORME labor de documentación que Katherine Neville tuvo que realizar para escribir esta novela. Y cuando digo enorme, es que es enorme. Hay muy pocas novelas históricas que manejen tal cantidad de información como ésta: hechos y personajes históricos interesantes tales como Tayllerand, Napoleón, Catalina la Grande, Marat, Robespierre, etc. forman parte de la historia y todos ellos están caracterizados de una forma muy realista y con roles muy relevantes. Imagino a la autora pasándoselo en grande dando vida estos personajes (yo al menos me lo pasaría bomba) y recreando algunos hechos históricos de una forma ucrónica, es decir, que aún no siendo tal y como ella lo cuenta podría igualmente haber pasado así, por ejemplo, la muerte de Marat.

En definitiva, si mis tres razones no os han convencido para leer esta novela, la verdad no sé que os lo hará. Si sois fan de los thrillers, históricos o no históricos, esta novela es para vosotros y os mantendrá pegado/a  sus páginas. Yo he vuelto a sentir la fascinación que sentí hace diez años cuando la leí por primera vez (e incluso aún recuerdo con cariño quién me la recomendó), quizás se me ha hecho algo más larga y más densa en algunas ocasiones, aunque eso me temo que se debe más al hecho de haberla leído en inglés (aún hay muchas palabras y descripciones que me cuesta traducir automáticamente cuando las leo), pero creo que sigue siendo una novela brillante. 

sábado, 10 de agosto de 2019

The Princess Bride

Título: The Princess Bride
Autor: William Goldman
Editorial: Bloomsbury
Páginas: 399

Sinopsis

What happens when the most beautiful girl in the world marries the handsomest prince of all time and he turns out to be...well...a lot less than the man of her dreams?

As a boy, William Goldman claims, he loved to hear his father read the S. Morgenstern classic, The Princess Bride. But as a grown-up he discovered that the boring parts were left out of good old Dad's recitation, and only the "good parts" reached his ears.

Now Goldman does Dad one better. He's reconstructed the "Good Parts Version" to delight wise kids and wide-eyed grownups everywhere.

What's it about? Fencing. Fighting. True Love. Strong Hate. Harsh Revenge. A Few Giants. Lots of Bad Men. Lots of Good Men. Five or Six Beautiful Women. Beasties Monstrous and Gentle. Some Swell Escapes and Captures. Death, Lies, Truth, Miracles, and a Little Sex.


In short, it's about everything.

Opinión

A estas alturas de la vida creo que nadie, o quizás muy pocos, desconocerá la historia de La princesa prometida, sobre todo por la película que con los años se ha convertido casi de culto. Pero muy pocos sabrán, al menos yo no lo sabía, que la película se basó en la novela que el autor británico William Goldman publicó en 1973. Habiendo visto la película hacía siglos, se me apetecía ahora acercarme a la historia de Buttercup y su amado Westley a través de la novela. 

La princesa prometida es un interesante ejercicio de metaliteratura en la que el autor nos cuenta una historia de fantasía que su padre le leyó cuando era pequeño, eso sí, tras darse cuenta que su padre solo había leído "las partes buenas" de un viejo libro de historia. Estas partes buenas causaron una enorme impresión en el joven William, que desde entonces se convirtió en un lector voraz que luego le llevaría a convertirse en un escritor de más o menos éxito. El descubrimiento de que su padre solo le había leído las "partes buenas" le llevó a reeditar ese viejo libro de historia, pero tal y como su padre se la había contado. Y en esa historia estaba la joven Buttercup, inocente y dulce, que descubre que está enamorada del granjero Westley, sin embargo, es un amor imposible porque el parte hacia nuevas tierras con el fin de conseguir los medios que le permitan casarse con Buttercup, no obstante su barco es atracado por los piratas y a Westley se le da por muerto. A partir de entonces, los enamorados deberán enfrentarse a una serie de obstáculos en forma de asesinos, príncipes malvados, piratas y un pantano lleno de enormes roeadores y fuego. El autor, además, interviene en varias ocasiones para hacer referencias a esas partes que no ha incluído en su narración y su reacción cuando la oyó por primera vez.

Decir que La princesa prometida no ha envejecido bien en cuanto a historia sería, quizás, injusto. Creo que para muchos lectores un clásico y como tal no puede juzgarse con el mismo criterio con el que juzgaría a una novela más actual. La novela nació siendo lo que siempre quiso ser: una inocentísima novela de fantasía, un juego para el autor quien ficcionaliza su propia vida, con el fin de atraer a las mentes más joven a un mundo irreal pero lleno de amor, aventuras, piratas, gigantes, etc. Y cuando digo lo de inocente lo digo con razón, porque la novela es absolutamente blanca, desde las escenas de "violencia" (el duelo entre Iñigo y su archienemigo el duque apena tiene descripciones de sangre, como por ejemplo podrían tenerlo otras novelas de fantasía), hasta las escenas de amor (el joven Will se quejaba cuando los protagonistas estaban a punto de besarse y su padre pasaba de largo...) Es más, el lector apenas puede creerse el amor entre los protagonistas por la poquísima pasión que hay entre ellos, a excepción de la primera declaración de amor de Buttercup que me parece de lo mejor de la novela:

I lovr you - Buttercap said - I know this mus come as something of a surprise, since all I´ve ever done is scorn you and degrade you and taunt you, but I have loved you for several hours now, and every second, more. I thought and hour ago that I loved you more than any woman has ever loved a man, but a half hour after that I knew that what I felt was nothing compared to what I felt then. But ten minutes after that, I understood that my previous love was a puddle compared to the high seas before a storm [...] I love you so much more now than twenty minutes ago that there cannot be comparison... 

Y sí, en teoría La princesa prometida tiene todos los elementos para una perfecta novela de fantasía y el autor sabe cómo utilizarlos para crear una novela tan blanca que bien podría leerla un niño de siete años como un adulto setenta. Pero admito que a mí tanta inocencia y tanta dulzura me ha aburrido en exceso. Y sí, es muy posible que muchos no entiendan esto, pero llegué a un punto que casi quise abandonarla sino fuera por mi sentido de la responsabilidad. La introducción me pareció excesivamente larga y tediosa, con el autor danto la vuelta a lo mismo y si la narración peca por su excesiva inocencia, los personajes son absolutamente planos, a excepción del valiente Westley e Iñigo. Además como en toda novela clásica, los malos son malísimos y los buenos buenísimos, no hay punto medio. En cuanto al personaje femenino, si en la película Robin Wright nos enamoraba con su dulzura, en la novela Buttercup roza lo rídicuo al ser el típico personaje femenino que no da más de sí, incluso cuando está en peligro lo único que puede pensar es en lo guapo y lo valiente que es su Wetsley, casi que llegué un momento que quería que la mataran. 

Entiendo que quizás Goldam prentendía emular a las novelas de fantasía o pseudohistóricas que tan de moda se pusieron durante el periodo victoriano con el romanticismo inglés, similares a las de Walter Scott que transcurrían en un periodo medival totalmente imaginario a lo que contribuían esas pinturas de los románticos y prerrafaelistas con Rosetti, pero confieso que a mi no me entusiasma demasiado y que por ello solo se puede apreciar de una manera nostálgica pero como lectura actual no entretiene demasiado. 


Adaptaciones

La princesa prometida es mucho más conocida por su adaptación cinematográfica. Estrenada en 1987, dirigida por Rob Reiner y protagonizada por  Cary Elwes, Robin Wright, Mandy Patinkin, Chris Sarandon, Wallace Shawn, André the Giant y Christopher Guest. En su momento tuvo muy buenas críticas, pero no hizo demasiada caja y pasó un poco sin pena ni gloria; sin embargo, con la expansión de Internet la película se ha convertido en casi una cinta de culto y muy pocos no reconocerán la frase que la hizo famosa: "Hola, soy Iñigo Montoya, mataste a mi padre, prepárate para morir". Aquí os dejo el tráiler y creo que la tenéis en Netflix por si queréis volver a verla: