domingo, 25 de agosto de 2019

Cómo acabar con la escritura de las mujeres

Título: Cómo acabar con la escritura de las mujeres.
Autora: Joanna Russ.
Editorial: Dos bigotes.
Páginas: 270

Sinopsis

En 'Cómo acabar con la escritura de las mujeres', coeditado entre Editorial Barrett y Editorial Dos Bigotes, la galardonada novelista y ensayista Joanna Russ expone las estrategias sutiles, y no tan sutiles, que la sociedad usa para ignorar, condenar o menospreciar a las mujeres que producen literatura. Publicada originalmente en 1983 y nunca traducida al español, esta obra, tan relevante hoy como entonces, ha motivado a generaciones de lectores con su poderosa crítica feminista. Con un tono sarcástico e irreverente, Russ examina las fuerzas que sistemáticamente impiden un amplio reconocimiento del trabajo creativo de las mujeres.





Opinión

Me resulta interesante ver cómo algunos libros experimentan un revival, volviendo a ser verdaderos fenómentos editoriales bastantes años después de haberse publicado originalmente. Un revival que se debe bien a que han sido adaptados al cine o a la televisión, como fue el caso de El cuento de la criada de Margaret Atwood, o incluso de Juego de tronos de G.R. Martin, bien por el surgimiento o resurgimiento de movimientos sociales, como ocurre en el caso del libro que traigo hoy. Siendo publicado originalmente en 1983, aunque ninca traducido al español, el movimiento feminista que está cogiendo más y más fuerza ha permitido que llegue este libro a la librerías. Y quizás lo más triste de todo es ver como muchos, ejem Bertín Osborne, siguen sin reconocer que aún hay mucho que hacer en el campo del feminismo para lograr la plena igualdad entre hombres y mujeres.

En Cómo acabar con la escritura de las mujeres de Russ nos encontramos con un ensayo corto que se puede leer fácilmente en un día, o una tarde, pero intenso. En él, la autora presenta once estrategias sutiles (a veces no tan sutiles) que los autores/hombres usaron consciente e inconscientemente para impedir el paso de las mujeres al mundo de la literatura. La autora se centra en un periodo de tiempo concreto, del siglo XVII a la actualidad (su actualidad: siglo XX) y en autoras inglesas, o que escriben en lengua inglesa. Así, por ejemplo, nos encontramos los casos de las hermanas Brontë, Sylvia Plath, Virginia Woolf, Ursula K. Le Guin, etc. Y pese a lo específico del campo de estudio, no es difícil extrapolar estas estrategias al ámbito europeo o americano. Hubiera sido interesante leer un estudio centrado en las autoras españolas que, espero no meter la pata aquí, lo tuvieron mucho más difícil teniendo en cuenta que España sufrió las consecuencias de una dictadura. 

Uno de los elementos que más me ha gustado de este ensayo es la forma en la que la autora organiza estas estrategias: desde la más general a la más específica. En este sentido, da la sensación de que la mujer debe superar una carrera de obstáculos para convertirse en una autora con cierto reconocimiento; de esta manera, si una mujer había superado el primer obstáculo, que tiene más que ver con la situación económica y social de la misma (las mujeres tienden a ser el grupo social más perjudicado social y económicamente por lo que esto es un empedimiento para poder escribir), aún le quedaban otros 10 obstáculos más por superar para ser reconocida como autora por parte de los autores/críticos/hombres, e incluso por las mujeres de su época. 

Otro aspecto que me gusta de este ensayo es que está realmente bien documentado. Cada razonamiento, explicación, idea viene acompañado de una cita y un pie de página que apoya esa idea. Además, está escrito con mucha honestidad pues la propia autora reconoce que podría haber profundizado en algún que otro aspecto pero que ella misma se había establecido una serie de límites, quizás porque sabía que algunos de ellos podrían haber dado para otro libro. 

Finalmente, es una ensayo que te hace reflexionar sobre tus propias idea o lo que creías saber. Por ejemplo, y eso no es una sorpresa, pero me he dado cuenta que eso de que las mujeres pueden ser un obstáculo para ellas mismas aún peor que los hombres no es solo un decir -machista o no- sino una realidad incómoda. Me he quedado en shock al comprobar que la propia Virginia Woolf, considerada abanderada del feminismo en la literatura, había sido ella misma brutalmente crítica con algunas de sus compañeras. Otra cosa de la que me he dado cuenta, y esta vez sí que ha dolido, es que yo misma he caído en una de esas trampas creadas por los hombres: la de que las mujeres son autoras de una única obra y, por tanto, raras excepciones. No hace mucho descubrí que Charlotte Brontë había publicado algo más que Janey Eyre o que las hermanas Brontë eran tres y no dos (no conocí a Anne hasta hace muy poco). Casi lo mismo me ocurrió con Elizabeth Gaskell, Mary Wollstonecraft o Luisa May Alcott. No fue gracias a que trabajé como voluntaria en una tienda de libros de segunda mano que descubrí que estas mujeres eran autoras de más de un libro y que, por tanto, eran excepciones sino la regla. 

En definitiva, pese a que hoy las mujeres han superado algunos de los obstáculos mencionados por Joana Russ, ella misma autora de ciencia ficción, sí que es verdad que otros siguen sin superarse  y otros son de nueva creación, por tanto este ensayo sigue siendo una lectura necesaria. Asimismo no hay que olvidar que hay otros grupos que siguen en los márgenes y a los que se les impide ese reconocimiento literario, como bien se dice en la introducción. 

3 comentarios:

  1. Hola, parece un libro interesante, ha habido hombres que han publicado libros escritas por sus mujeres, y eran grandes éxitos, en estos últimos años se han destapado varios casos, de uno de ellos hicieron película el año pasado. Hemos tenido que aguantar mucho las mujeres a lo largo de los siglos. Me alegro que conocieras a las tres hermanas al completo, y también que descubrirás que Charlotte escribió más libros que el aclamado (y con razon) Jane Eyre. Buenísima reseña. Abrazos.

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  2. Tiene muy buena pinta, aunque también me da la sensación de que es de estos ensayos que te van cabreando según los vas leyendo, sobre todo por la carrera de obstáculos que mencionas, debe dar impotencia si además lo ilustra con ejemplos o situaciones. ¡Buena reseña!

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  3. Es natural que conozcamos a una autora por su obra más famosa, yo llegué a Jane Eyre por la película de Zefirelli, busqué en wikipedia y vi todas las novelas que tenía ella y además supe de sus hermanas. He leído novelas de las tres, creo que todas ... y la verdad es que sigo pensando que Jane Eyre es la mejor, incluso mejor que Cumbres Borrascosas que disfruté al máximo. Su reputación la precede. ASí que dependen mucho de nosotros los lectores, y sobre todo las mujeres dentro de la población que lee, apoyar a más mujeres. De May Alcott supe de otra novela suya hace muy poco, muy distinta de Mujercitas y estoy con esa ansia viva de conocerla en esa otra faceta rebelde y tenaz.

    Ojo, eso no quiere decir que porque se quiera apoyar la literatura de mujeres, signifique que nos tapemos los ojos ante lo negativo. Bajo un tinte feminista, muchas descuidan forma y fondo, entonces como en todo ( y esto también aplica para lo que sea que escriban los hombres) hay que tener balance. Yo he leído malos malísimos que me gustaría que me devolvieran mi dinero por lo ridículo de mal escritos que están, incluso hasta el punto de sentir que me faltaron el respeto al ofrecerlo en una librería. A veces las editoriales simplemente dan visto bueno para vender algo que en realidad está mal hecho, mal escrito, con inexactitudes históricas o errores científicamente imposibles. Port ejemplo: una novela de doctores donde no haya una buena investigación y soporte médico real, es una sivergüenzura publicarla sin antes revisarla bien.

    EStoy en shock con Virginia Wolf, pero vamos ... que tendría que leer este libro para darme cuenta si en realidad fue piedra de tropiezo para sus congéneres o daba una opinión sincera y directa, no tomada a bien. No creo que por ser mujeres todas debamos estar de acuerdo y tener los mismos gustos o estándares de belleza o cultura.

    Yo me lo apunto y te agradezco mucho que me lo hayas descubierto.

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